
El presente escudo encargado por el doctor Emilio Robledo al doctor Horacio Rodríguez en 1922, representa la huella dactilar de la institución en la cual queda plasmada la expresión de una universidad que se proyecta con ímpetu gracias a su tradición histórica y a las raíces que sostienen su identidad, afianzada en la naturaleza cambiante del presente donde también se acude a los referentes de épocas anteriores, válidos por el legado de hombres y de mujeres visionarios que aportaron a la consolidación del proyecto de universidad pública.
El escudo es de forma ovalada. En la parte superior, centrada, un ancla con su respectiva cadena. Sobre éstas, una faja horizontal blanca con la palabra Medellín, en verde. De los extremos de la faja central penden dos blandones encendidos. El ancla indica que la Universidad representa toda, una noble tradición, sin que se afiance en el pasado, pues apunta insistentemente hacia el futuro.
El ancla representa también el puerto como lugar seguro, y lo asocia con el conocimiento como medio 0para alcanzar nuevos y mejores horizontes. Y los blandones encendidos simbolizan la ciencia que expande este foco de inagotable luz.
El borde o marco cumple una función estrictamente ornamental, que se implementó en la década de los años 20, y hace relación al esplendor y a la magnitud de la naturaleza.
La incorporación de la fecha de fundación busca marcar una pauta en la memoria visual para dar cuenta de una época y de un pasado que hunden sus raíces en los inicios mismos de la República.