Agenda Cultural Alma Máter: quince años de una revista que provoca

 

 

 

Por:  Marta Alicia Pérez Gómez
Bibliotecóloga y profesora jubilada 
Universidad de Antioquia
Miembro del Comité editorial 
Revista Agenda Cultural Alma Máter

 

 

 

 

 

 

 

 La Agenda Cultural es una revista que se lee de principio a fin, con agrado, con interés y con el afán y la sed de saber de buena tinta que caracteriza a sus lectores. Esto es comprobable pues no solo su edición mensual de cuatro mil ejemplares, impresa y gratuita, se agota casi de inmediato, sino que la gente la lee en los corredores de la Universidad, en las cafeterías, en las gradas y hasta en las aulas de clase, según lo afirma Luis Germán Sierra en un artículo sobre su acontecer, escrito en la Agenda cuando ésta llegó al número 100 en junio de 20041 . Hoy la he visto leer en los aeropuertos, en los buses y en el Metro, e indudablemente también en los tranquilos recintos de la biblioteca y de la casa, señal que alegra el espíritu pues una publicación cultural logra colmar los tiempos de ocio y sustituir las populares y frívolas revistas del corazón.

Y ni que decir de su edición digital a la que se accede muy fácilmente en la página: http://agendacultural.udea.edu.co o consultando el Sistema de Revistas de la Universidad de Antioquia: http://aprendeenlínea.udea.edu.co/revistas del cual forma parte, y “que ha propiciado una política de acceso abierto, libre e inmediato, a su contenido, bajo el principio de que hacer disponible la información gratuitamente al público, contribuye a un mayor intercambio de conocimiento global”, tal como se anuncia en su portal.

La Agenda Cultural no es una revista especializada en un área del conocimiento, aunque sí monográfica; ni académica en su significado de docta y erudita, pero tampoco trivial. Se diría que tiene “el discreto encanto del punto medio” entre estos dos extremos, según la apreciación de Luis Germán Sierra. 2

El cine, el teatro, la música, la plástica, la danza, la literatura, los libros, han sido asunto de la Agenda, pero también la antropología, la astronomía, la f ísica, la medicina, el derecho, la política, la mujer, entre otros temas, han ocupado sus páginas con ensayos lúcidos y rigurosos, pero no por ello incomprensibles. Es más, se busca que los artículos atraigan al lector y que sean amenos y agradables de leer, que no lo intimiden. El buen estilo y la claridad en el texto, en contraposición al lenguaje artificioso o rebuscado, además de la calidad del contenido, son requisitos insalvables para la publicación de los artículos, puesto que es una revista cultural para todos, que informa, cultiva, pero también divierte.

Un inconveniente sería la heterogeneidad de sus colaboraciones y de sus autores que provienen de culturas diversas, y que sostienen a veces puntos de vista diferentes y aún contradictorios, lo que, a juicio de algunos, le imprimiría un carácter ecléctico, pero de esto la salva una línea editorial definida y la defensa de un pensamiento pluralista, criterios que siempre la han caracterizado. Existe, pues, en la Agenda, un hilo conductor, y una rigurosa y delicada selección de las colaboraciones, realizada por un comité editorial que ama la revista, cuyo marco de referencia es la preocupación por la cultura y todo lo que a ella concierne. De tal manera, los temas elegidos son de gran importancia para la sociedad y concretamente para el país o la región, algunas veces relacionados con asuntos de coyuntura, o con los diversos eventos que ha programado la Universidad en distintos momentos como De país en país, Literatura en abril, Jornadas Universitarias, Premios Nacionales de Cultura, Encuentros con el cine, o también con asuntos que siempre han sido inquietantes y de interés perdurable, cuyos artículos deben ceñirse a la política trazada por la revista de ser bien escritos, ágiles, breves, no especializados, sino más bien de carácter general, pero sin detrimento de su rigurosidad, elementos que le han permitido conquistar un lugar significativo entre las revistas culturales del país.

El criterio de inclusión o exclusión de los artículos se basa, como ya se mencionó, en la calidad de los mismos y en la concordancia con el proyecto cultural de la Agenda y con el tema escogido en cada número. La Agenda nunca ha ejercido la censura por motivos religiosos, políticos, de carácter moral o sexual, y las opiniones, tal como se explicita en sus páginas, son de exclusiva responsabilidad de los autores de las colaboraciones. Sin embargo, como en toda revista, y en todo proyecto editorial, la selección está marcada por la trayectoria y por el ethos cultural del grupo editor que marca su derrotero.

Con estos postulados surge y prospera esta publicación que, en mayo de 2010, cumple quince años de edición y que, en un principio, de ser más agenda que revista, en los últimos tiempos ha incrementado sus artículos con un cuerpo de colaboradores que escriben especialmente para cada entrega, o que su directora y editora, pensando en los intereses del público lector, seleccionan de textos ya publicados por autores de renombre, relacionados con el tema del mes, pues desde el año 96 cuando el número quince publica las ponencias del XIV Simposio Internacional de Literatura: “El humor en la literatura del mundo hispánico”, y cuando la siguiente entrega dedica sus páginas al tema del amor, se va perfilando su carácter monográfico que se consolidará en los años siguientes y que se mantiene.

En su sección final aparece la p rogramación cultural del mes, que comprende los diversos eventos organizados por el Departamento de Extensión Cultural y por las distintas Dependencias de la Universidad, y quizás por ello se podría pensar que una vez finalice éste, la Agenda sería susceptible de desecharse, como dice Marianne Ponsford de la revista Arcadia3 , pero, en la parte inicial, los artículos son para leer, pensar, asimilar y confrontar con las propias ideas, con las muy arraigadas, o con los preconceptos. Por ello es también una revista para conservar.

Como revista cultural e informativa, producto de un proyecto colectivo, constituye un documento histórico del devenir cultural en estos quince años y, debido a su asombrosa permanencia en el tiempo, cuando muchas de las revistas de esta índole son efímeras y en ocasiones no pasan de los primeros números, puede considerarse como un referente duradero de la cultura y el pensamiento.

Un poco de historia

Desde su creación, en mayo de 1995, por la entonces denominada División de Extensión Cultural, a la Agenda Cultural Universidad de Antioquia se la considera como un “medio transmisor de la cultura para perpetuarla y transformarla”. Así la imagina su primera directora María Adelaida Jaramillo, cuando dice que los elementos intangibles de la cultura subyacen en la educación informal, de la cual la naciente revista participa como medio de comunicación. A su vez, el Comité Cultural de la Universidad en la columna que mantiene en los primeros años de la Agenda, llamada Propuestas para una política cultural en la Universidad, se refiere a la cultura “como un elemento de la vida que revela los contenidos y forma de la existencia social que comprende desde lo más cotidiano, concreto y trivial hasta lo más espiritual, abstracto y perdurable que el hombre puede hacer, pensar e imaginar”.

Estos enunciados, considerados como elementos inaugurales de la Agenda, se reiteran en los números 3 y 4, de julio y agosto de 1995, cuando en las respectivas presentaciones editoriales se la define como “una muestra más de la persistencia de muchos para no dejar apagar la llama que permite mantener en alto los espíritus y esta llama no es otra que la de la cultura (…)” y también como medio de difusión de la programación cultural de la Universidad de Antioquia que “ha sido diseñada con la idea de desarrollar los espacios de expresión y apreciación, además de la comunicación de sensaciones y conceptos que describen, reafirman y proyectan nuestra identidad”. Ya en el número de febrero de 1996 se dice que la Agenda Cultural “pretende estar presente para dar cuenta de lo que sucede en el interior del Alma Máter en materia de eventos culturales y académicos”. Desde ese entonces se define a la Agenda como publicación informativa y cultural.

Bien editada desde un principio, de escasa paginación y pocos artículos en sus inicios, dos o tres a lo sumo, se dedicaba especialmente, como ya se mencionó, a dar cuenta de la programación cultural de la Universidad, realizada por las Dependencias de la entonces División de Extensión Cultural, hoy Departamento, como el Teatro Universitario, el Museo, la Biblioteca, la Red Interna de Televisión, la Emisora Cultural y la Editorial, de la que se reseñaban las novedades bibliográficas.

En el transcurso de su existencia ha enriquecido y variado sus secciones e incrementado la pa ginación dedicada a los artículos de fondo. Una sección constante fue la encuesta de opinión que interrogaba a los lectores acerca de las actividades culturales de la Universidad y premiaba, a quienes la respondían, con libros de la editorial y con suscripciones a la Revista Universidad de Antioquia, como un medio eficaz de promover la lectura. Otra sección que duró los primeros años de la Agenda fue la de las notas culturales.

En octubre de 1995, seis meses después de su fundación, cambia la distribución de los textos y el título aparece de forma horizontal, encabezando la carátula, cuando había iniciado de forma vertical. Para ese entonces, se continuaban las secciones establecidas casi desde su inicio, como la columna ya mencionada, escrita por el Comité Cultural, que trataba cada vez un tema relacionado con la cultura y la Universidad llamada Propuestas para una política cultural en la Universidad; la escrita por un invitado internacional; y la que se dedicaba a destacar los valores en la Universidad. En marzo de 1996 se crea una nueva sección, la de Novedades editoriales, que presenta anotaciones y reseñas de los libros y revistas editadas por la Universidad. Otras columnas con cierto grado de permanencia fueron: Ex libris, escrita por Luis Germán Sierra y otros funcionarios de la Biblioteca Central; Extensión Cultural propone, y una sobre música y músicos a cargo de la Emisora Cultural.

Pequeñas ilustraciones a manera de viñetas adornan su edición. La primera fotografía que aparece es de la deportista Isabel Cristina Henao Castañeda, figura del patinaje colombiano, en el número siete, correspondiente a noviembre de 1995. Luego la Agenda seguirá publicando otras que ilustran sus artículos de cine o de personajes destacados en el mundo de la cultura, en el mundo académico o el del arte, o los de cualquier índole.

En diciembre del mismo año 95 cambia la manera de presentar la programación que ahora viene clasificada por áreas de interés: artes plásticas, escénicas, música y eventos académicos, y no como antes por dependencias académicas y administrativas, y continúan apareciendo las actividades desarrolladas por las diversas Dependencias como la Emisora, la Red Interna de Televisión, la Biblioteca, etc. Ya a mediados de la década del 2000, la programación cultural se cambia por la actual, que tiene un formato más fácil de identificar: se presenta en forma de calendario, es decir todas las actividades que se realizan día por día.

En julio de 1996 la Agenda entra a formar parte de las páginas de la Universidad en la red. Y en la actualidad, como se mencionó anteriormente, forma parte del Sistema de Revistas de la Universidad de Antioquia, con el programa Open Journal Systems, y tiene página web propia.

En el editorial del número diecinueve, de diciembre del 96, se afirma: “La Agenda Cultural se ha convertido en el espacio por excelencia para la difusión del acontecer cultural del Alma Máter y de las actividades que realizan las diferentes dependencias de la Universidad”.

Del 95 al 97 la Agenda se edita en papel periódico y su tamaño oscila entre dieciséis y veinte páginas, luego sube a veinticuatro y más adelante a veintiocho, paginación que conserva hasta la fecha, con excepción de algunos números que han salido de treinta y dos, uno de treinta y ocho y otro de cuare nta páginas.

Para ese momento, la nueva Vicerrectora de Extensión era la profesora Clara Inés Giraldo, y Zulma Orozco Santa María, la Jefa de Extensión Cultural y directora de la Revista; Diego Andrés Guerrero su editor hasta abril de 1998; luego lo serán Marco Andrés Jaramillo y Amparo Restrepo.

En febrero de 1998, Mauricio Hincapié Acosta ejerce como director encargado de la Agenda, y continúa como editor Marco Andrés Jaramillo a quien durante un tiempo acompaña Alfonso Buitrago Londoño. El diseño y la diagramación corren ahora por cuenta de la División de Extensión Cultural que, en agosto, cambia el diseño de la carátula y de las páginas interiores. En estos meses también mejora el papel de impresión.

Tal como se había anunciado en la edición de diciembre de 1999, a partir del número cincuenta y tres, de febrero de 2000, nuevamente la Agenda cambia su diseño y también se perciben modificaciones en la parte temática de la revista. Presenta una imagen renovada y su título es ahora: Agenda Cultural Alma Máter, título que conserva hasta el presente.

En el número cincuenta y siete de junio de 2000 empieza una sección dedicada a la música y a los músicos con un homenaje a Juan Sebastián Bach en los doscientos años de su muerte. Esta sección, que durará hasta diciembre de 2004, enmarcaba la programación de la Emisora Cultural de la Universidad y rindió tributo a músicos como Wolfgang Amadeus Mozart, Gustav Mahler, Aaron Copland, Federico Chopin, Giuseppe Verdi, Eric Satie, Ígor Stravinski, Franz Liszt, Béla Bartók y Joaquín Rodrigo, entre otros.

En septiembre de 2000 regresa, después de una ausencia de la Universidad por casi cinco años, la primera directora de la Agenda Cultural, María Adelaida Jaramillo, quien asume la jefatura de Extensión Cultural y, en octubre, la dirección de la revista, y continúa en ambos cargos hasta la fecha. En ese momento, el editor todavía es Marco Andrés Jaramillo hasta el número sesenta y cinco de marzo de 2001, cuando se retira. Le recibe María Teresa Villamil quien solo alcanza a editar tres números. En julio de ese año, en el número sesenta y nueve, empieza el trabajo editorial Andrés García Londoño, escritor novel y muy joven que le propone a la revista varios temas que acaparan el interés de los lectores, pero se retira a comienzos de 2003, después de editar el número ochenta y seis correspondiente al mes de febrero y pasa a ser asistente de la dirección de la Revista Universidad de Antioquia.

Marzo de 2003 es el único mes en el que no se publica la Agenda, y en abril asume la edición una joven comunicadora, Sandra Ocampo Kohn, quien al mes siguiente cambia de nuevo el diseño interior y de la carátula: se destaca el título Agenda Cultural y a su lado continúa Alma Máter Universidad de Antioquia. Al año de su gestión, en el número noventa y ocho de abril de 2005, se publica el Manual de estilo, producto de su iniciativa y revisado por el Comité Editorial. Sandra Ocampo termina su trabajo como editora en diciembre de 2005 con la entrega ciento diecisiete.

Por esta época, la Vicerrectora de Extensión es Margarita Berrío de Ramos; antes lo fueron Efrén Barrera Restrepo (en su período se crea la Agenda), Clara Inés Giraldo Molina, Héctor León Zuluaga Tobón, Lavive Rebage de Álvarez y desde junio de 2009 asume la Vicerrectoría María Helena Vivas López. Vale mencionar el apoyo que siempre han dado a la Agenda Cultural.

Ya el número de febrero de 2006, que se dedica al tema de “La biblioteca como un lugar sin límites”, tiene a Doris Elena Aguirre Grisales como editora, otra joven comunicadora con estudios de maestría en estética, que permanece hasta el momento y quien ha puesto sus conocimientos y su vocación literaria al servicio de la publicación que, en sus manos, sale puntualmente el primer día de cada mes y a la que acaba de renovar la imagen con un nuevo diseño, tanto de su carátula como de sus páginas interiores, más ágil y moderno, y también ha insistido en recolectar artículos originales escritos especialmente para la revista. Una innovación maravillosa que solo ha salido en dos ediciones, ha sido la de las ilustraciones en color de los artistas Rembrandt y Cezánne en el número ciento veintitrés, de julio de 2006 y de Álvaro Barrios en el número ciento cuarenta y cuatro, de junio de 2008, relativa a la llamada Revolución de Mayo del 68.

Es una verdad de a puño que los directores, editores y comités editoriales de las revistas desempeñan un papel preponderante y actúan como catalizadores de los proyectos culturales y que, sin un grupo que las respalde y trace sus políticas, carecerían de identidad. Por ello, en noviembre de 1999 se conforma un comité editorial integrado por: Clara Inés Giraldo Molina, Vicerrectora de Extensión; Julio César Restrepo Londoño, asistente de la Secretaría General; Roberto León Ojalvo Prieto, Director del Museo Universitario; Mauricio Hincapié Acosta, director de la revista, quien también era entonces Jefe (e) de Extensión Cultural; Luis Germán Sierra Jaramillo, coordinador cultural de la Biblioteca Central del Sistema de Bibliotecas y Marco Andrés Jaramillo, editor.

Algunos de estos integrantes del Comité permanecen hasta el momento, como Julio César Restrepo Londoño y Luis Germán Sierra Jaramillo, grandes colaboradores de la Agenda. Los otros miembros, en la actualidad, son: Diego León Arango Gómez, director del Museo Universitario; Marta Alicia Pérez Gómez, bibliotecóloga y profesora jubilada de la Universidad; y obviamente, la Vicerrectora de Extensión, María Helena Vivas López; la directora de la Agenda, María Adelaida Jaramillo González; y la editora, Doris Elena Aguirre Grisales.

Han sido temas de la Agenda, tópicos tan atractivos como los que se publican siempre en el mes de diciembre, relativos a la Navidad y al descanso, como los sabores navideños, el ocio, los viajes, las fiestas y los ritos, y los relatos literarios; y, en otros meses, la brujería, el cine , las semblanzas sobre el crítico de cine Luis Alberto Álvarez y sus artículos; la gestión cultural, el amor, la mujer, la diversidad sexual, la cultura gitana, el carnaval, la cultura caribe, el tango, las bibliotecas, la literatura y autores como Shakespeare, Goethe, Borges, Carrasquilla, Aurelio Arturo, Miguel Hernández; el teatro y la danza, la plástica y pintores como Rembrandt y Cezánne; la música y los músicos geniales como Mozart; y tan rigurosos y profundos como los escritos sobre ciencia y tecnología, astronomía, econom&iacut e;a, sobre Sigmund Freud, Albert Einstein, la ciudad, la Constitución, el cambio climático, las migraciones, la ética y la política, la revolución francesa y la cubana, la cultura mafiosa o cultura del atajo, entre muchos que han tenido presencia en las páginas de la revista en estos ciento sesenta y cinco números y quince años de vida.

Profesores destacados, estudiantes y funcionarios de la Universidad que, en el transcurso de estos años, han consolidado sus conocimientos y alcanzado renombre, además de escritores consagrados, han sido colaboradores habituales de la Agenda Cultural Alma Máter. Sin detrimento de estos numerosos y valiosos colaboradores, cuya lista sería interminable, podemos nombrar a los más constantes: Héctor Abad, Diego León Arango, Edgar Bolívar, Mario Escobar Velásquez, Carlos Arturo Fernández, Andrés García, Víctor Gaviria, Fabio Humberto Giraldo, Eufrasio Guzmán, María Adelaida Jaramillo, María Eugenia Londoño, Gonzalo Medina, Orlando Mora, Santiago Ortiz, Ángela María Pérez, Guillermo Pineda, Elkin Restrepo, Luz Marina Restrepo, Rafael Rubiano, Alonso Sepúlveda, Luis Germán Sierra, William Ospina (el listado completo de los autores y de los artículos merecería un índice de la revista).

Así mismo, en la Agenda Cultural Alma Máter, se han publicado poemas, cuentos completos, y extractos de obras de escritores y artistas famosos, así como semblanzas y ensayos sobre sus obras, de: Truman Capote, Jorge Luis Borges, Marguerite Yourcenar, Marguerite Duras, Ítalo Calvino, José Saramago, Octavio Paz, César Vallejo, José Asunción Silva, Luis Tejada, Tomás Carrasquilla, Enrique Grau, Gabriel García Márquez, Baldomero Sanín Cano, Luis Alberto Álvarez, Enrique Buenaventura, Germán Espinosa, Pedro Gómez Valderrama, Jesús Martín Barbero, Luis Vidales, Pablo Neruda, Meira Delmar, Fernando Charry Lara, Miguel Hernández. Una curiosidad que merece nombrarse es el artículo de Guy de Maupassant sobre la Torre Eiffel, en el que se refiere a su construcción como un desastre para París.

Hoy la Agenda Cultural Alma Máter de la Universidad de Antioquia cumple quince años, lo que para una persona representa los albores de su existencia, pero para una revista cultural constituye su mayoría de edad, pues, como se sabe, muchas publicaciones de esta índole solo circulan unos pocos años y la mayoría de las veces se acaban por falta de un grupo o entidad que las respalde y por la exigua o nula financiación. En este sentido, la Universidad de Antioquia ha sido generosa en el apoyo y se espera continuar con él, en el presente y en el futuro.

Referencias

(1) Sierra J., Luis Germán, “Venturas de una revista cultural”, en: Agenda Cultural Alma Máter, Universidad de Antioquia, Vicerrectoría de Extensión, Extensión Cultural, n.° 100, junio de 2004, p.1.

(2) ———, “Los muchos sentidos de la Agenda Cultural”, Óp. Cit., n. ° 126, octubre de 2006, p.10.

(3) “Marianne Ponsford. —Arcadia es un suplemento de periodismo cultural de altísimo tiraje, dirigido al público general. Busca formar públicos, acercándolos a los temas culturales. Se concibe a sí misma como un producto para leer y tirar a la basura. Como se hace con un periódico, o c on los suplementos culturales en todo el mundo. Tomado de Johana López Mora “Revistas culturales de aniversario”, en: www.ucentral.edu.co/humanidades/hojas-uni/revista-n-59.htm


 

 


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