Publicado el  THURSDAY , 05 de JULY de 2012

El alma verde de la Universidad

por Elizabeth Cañas - Vicerrectoría de Investigación
El amplio inventario en biodiversidad de la Ciudad Universitaria, convierte a la Alma Máter en una institución preocupada por su componente ambiental y tutora de más de 230 especies de flora.
La Ciudad Universitaria es un espacio que se puede contar entre los de mayor biodiversidad en la ciudad.

 

Por lo menos 2.400 árboles, arbustos y palmas ―que pertenecen a 230 especies―, hacen parte de la vegetación de la Ciudad Universitaria. Esta riqueza verde, con su gran aporte ambiental para la ciudad, es también el hábitat de un gran número de especies animales, principalmente aves.

Esa característica convierte a la Ciudad Universitaria en un espacio atractivo tanto para los miembros de la comunidad universitaria como para los visitantes. Es un espacio que se puede contar entre los de mayor biodiversidad en la ciudad. Otras sedes de la Universidad se han propuesto ir por ese mismo camino.

“Nuestro interés no es sólo mantener, sino también incrementar la diversidad de plantas y hábitats actualmente existentes”, señaló la ingeniera agrónoma y asesora para el manejo de las zonas verdes y jardines de la Universidad, Gladys Vélez Serna.

Además de procurar que las plantas produzcan flores vistosas o aromas agradables, la idea es que los hábitats sean adecuados para especies de fauna que hacen parte de ecosistemas urbanos. “Queremos incrementar la diversidad de especies con miras a adelantar investigación y conservación dentro de la misma Universidad. Es una meta que nos hemos propuesto alcanzar”.

Esta experta, que recorre la Universidad para orientar a los 5 jardineros, los guadañadores y el otro personal de aseo y mantenimiento que se encarga de las zonas verdes, argumenta que la selección de especies y su establecimiento, se mide no sólo por la estética, sino también por los servicios ambientales y su conveniencia para hacer parte de la silvicultura urbana de ciudades como Medellín.

Más árboles se apropian del espacio, a la sombra de los ya existentes. También se reemplazaron aquellos que por su condición fitosanitaria lo ameritaban. Se sembraron otras especies, además de los urapanes, eucaliptos, tulipanes africanos y mangos que conformaban el grueso de la arborización en los comienzos de la construcción de la Ciudad Universitaria.

Palmas zanconas, caobos, comino crespo, nueces de macadamia, mameyes, abarcos, barcinos, caimitos, entre muchas otras especies, son las que hoy le dan sombra a quienes disfrutan sus descansos en los prados. También dan frutos y sirven de hábitat de varias especies de aves.


Provisiones verdes

Muchos de los árboles, arbustos y palmas de diferentes tipos que se han establecido recientemente en las zonas verdes del Campus, se han adquirido en viveros especializados, en el Jardín Botánico de Medellín, o se han propagado a partir de semillas de árboles identificados en diferentes sedes de la misma Universidad.

Tal es el caso del cedro güino y cativo, entre otros, propagado de las semillas de ejemplares existentes en la sede de Robledo o donados por miembros de la Comunidad Universitaria.

La Universidad sigue las recomendaciones del Área Metropolitana del Valle de Aburrá y de Cornare, autoridades ambientales en la ciudad de Medellín y en la Sede del Carmen de Viboral.

Entre esas directrices está el manejo silvicultural que reciben las diferentes zonas verdes, las intervenciones para analizar la conveniencia de siembra y la obligación de hacer reposiciones en el caso de las talas autorizadas y de establecer dos o tres ejemplares en su reemplazo.
Los espacios para la siembra de los nuevos ejemplares son cada vez más escasos, lo que obliga a poner mayor empeño en la selección de las nuevas especies que se siembran, teniendo en cuenta sus requerimientos ecológicos.

Julián Cadavid, coordinador de aseo y sostenimiento de jardinería, considera que en la Ciudad Universitarua los esfuerzos por mantener las zonas verdes, especialmente los jardines, representan un gran esfuerzo. "El riego en las temporadas de verano requiere de muchas horas de trabajo", indicó.

“Nuestro trabajo es continuo y compromete tareas como guadañar. En ese caso todo debe ser planeado para no interferir con las labores académicas. También hacemos compostaje y otros manejos de los residuos vegetales”.

Para el personal a su cargo, la tarea de jardinería en la Ciudad Universitaria, es una escuela. “Aunque llegan con un saber básico en este campo, es aquí, en la Universidad, donde adquieren conocimientos relacionados con las especies, el mantenimiento, la siembra y la poda, entre otras labores. Estas instrucciones los convierten en expertos altamente calificados en sus quehaceres”.

 

Un inventario particular

Dentro de las particularidades verdes que tiene la Ciudad Universitaria, la ingeniera Vélez Serna destacó arbustos y árboles que son escasos en la ciudad como la Jagua, utilizada por diferentes grupos indígenas para adornar sus cuerpos mediante tatuajes temporales; la pimienta rosada, que en el mercado se usa como pimienta roja; piñuelas; y el pino colombiano, cuyo tambor florece amarillo.

Todos los ejemplares están señalados en un plano especial, que es un documento de trabajo de la Oficina de Sostenimiento para identificar su ubicación física. En este mapa se describe y se determina su altura, copa, diámetro y características. “Sin embargo, el desconocimiento de la comunidad universitaria sobre las especies que tenemos en la Universidad es muy grande, advirtió Vélez.

Según dice, a la comunidad universitaria le falta mayor aprecio de la riqueza verde del Campus, y que se debería establecer hábitos que permitan disfrutar de ella, sin dañarla.

La Universidad no solo se embellece al tener jardines pensados para el disfrute. En la medida en que nuestros espacios verdes sean bonitos, la gente los apreciará más y podremos contar con colibríes que vienen a libar, loritos, pericos, carpinteros y muchas otras especies, entre residentes y migratorias, que usan el espacio para anidar y alimentarse de semillas y frutos”.

 

Datos de interés

• Por su edad y características, algunos árboles no soportan el peso de las hamacas.
• Los casos de vandalismo contra las especies y la riqueza arbórea en la Ciudad Universitaria, son escasos.
• Se recomienda tener cuidado al coger frutos como mangos, guayabas y madroños; no sacudir excesivamente el árbol; cuidar el jardín que los circunda y coger solo los frutos maduros y comestibles.
• En el caso de hacer siembras con fines experimentales, debe reportarse a la sección de Aseo y Mantenimiento, para evitar talas o podas que puedan afectar el proyecto académico.
 

 

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