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domingo, 15 de diciembre 2019
15/12/2019
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Generales

Desde la Decanatura

Reflexiones desde la Decanatura

Diciembre 10 de 2019

Acaba de cerrar la Feria de Arte de Miami. Un evento que convirtió temporalmente a la capital de la Florida (Estados Unidos) en el centro de actividades de la escena artística internacional. Galerías y otros agentes del arte de todo el mundo se dieron cita durante una semana para re-conocer lo último que se produce en el amplio inventario de las prácticas artísticas contemporáneas. 

La ciudad y sus habitantes acogieron el evento con una participación masiva y por supuesto, con la posibilidad de adquirir obras a partir de un ancho espectro de tendencias estéticas y así mismo de precios.

Suele ocurrir en cada cita que se produzca alguna situación que acapare el interés del público y de los medios, lo que en efecto ocurrió. Se produjo cuando en una de las más representativas galerías apareció exhibida una obra, según se dijo, del italiano Maurizio Cattelan. Muy reconocido por su actitud herética y provocadora. 
En esta ocasión, sorprendió fijando con cinta pegante de alta resistencia un banano (real) en el centro de uno de los muros de la sala. Se divulgó que la obra tenía un costo de 120 mil dólares, y que además alguien ya los había pagado. 
El efecto fue inmediato. Desfiles de personas hicieron lo mismo: alguno se la comió, otros se pegaron bananos en camisetas, bases de cartón, de madera, los portaban en la mano, a veces andando en procesión. Muchos incluyeron algún mensaje. El reclamo advertía de la banalización de la obra de arte a la que se hacía apología o se criticaba con dureza. 

Por supuesto que este tipo de gestos no son nuevos, ni corresponden a un movimiento artístico determinado. Duchamp, Beuys, Manzoni, Warhol, el colectivo del Sindicato… Todos ellos realizaron acciones con un ánimo subversivo intencionado, tal vez con mayor inteligencia, para, según se promulgaba, atacar o denunciar las fórmulas de mercantilización de la obra de arte. 
Algunos afirmaron por otro lado, que Cattelan y su galería más bien buscaron aprovecharse de las expectativas de un sistema cuya mitología encumbra la figura del artista, para posicionarse jugando al artificio de la rebeldía. Una línea de actuación en la que de manera perversa se usa la fama y el reconocimiento para producir un golpe de efecto mediático y de ese modo ubicarse en el centro de la mirada pública. Un resultado que en este caso fue rotundo.
Tal vez ni Cattelan hizo la obra, ni hubo tal comprador. Nada extraño en medio de la exacerbación de la información incierta que ocurre en las redes sociales. 
Una voz repetida advertía que este tipo de acciones dañan de manera casi irremediable la concepción de lo artístico y su poder de afectación íntima cuando logra desatar la experiencia estética. 

A mi juicio hay un poco de todo. 

Warhol reconoció con lucidez que al encumbrar la banalidad de la cultura –pop-occidental–; convertirla en mercancía y doblegar el sistema para inducir la transacción a precio de oro de toda esta bagatela, finalmente ponía de frente un espejo que básicamente no refleja nada. Evidencia de la “era del vacío”, a la que, según sentencia Lipovetsky, estamos abocados. 
¡No hay un llamado más trascendental! Varias de las tradiciones místicas históricas, tras un largo trayecto de esfuerzo, claman por este estado de conciencia como propósito final. 
Y en la advertencia del daño causado, lo cierto es que no hay mejor daño que se le puede infringir a la concepción de lo artístico que aquel dado para reivindicar lo que nunca ha sido demasiado claro, ni se deja domesticar con facilidad. 

Por cierto, ¡el banano era de Urabá!

Gabriel Mario Vélez Salazar
Decano Facultad de Artes


Planeación estratégica


La Facultad de Artes mantiene su dinámica de crecimiento y fortalecimiento a través de procesos académicos que, articulados con la investigación y la extensión, benefician e impactan no solo el ámbito local, sino el regional y el nacional. Esta unidad académica desarrolla todos sus procesos misionales para la satisfacción de necesidades en el campo de la formación artística, el disfrute del arte en sus distintas manifestaciones y el acceso a una oferta cultural incluyente.

Conocer los avances, proyectos y plan de acción permite ser partícipes del desarrollo de la unidad académica, de su quehacer y devenir.

Balance social 2018

Presentación resumen Balance social 2018

Plan de Acción 2018-2021

Informe de Gestión 2017

Balance social 2017

Plan de Acción 2016

Para conocer el PAI 2016 de la Facultad de Artes, haga clic aquí


Comunicado del Consejo de la Facultad de Artes

A mediados del año 1918, un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba en Argentina, dio inicio a un movimiento de amplia repercusión en el Continente. La llamada “Reforma Universitaria de Córdoba” constituyó un verdadero hito en la historia de los movimientos estudiantiles latinoamericanos y en el ámbito de la educación universitaria en esta parte del mundo. No es exagerado afirmar que, fruto de esa reflexión, las universidades latinoamericanas construyeron un profundo análisis sobre su quehacer y que de él somos herederos los ciudadanos de estos países.

Un siglo después, la educación universitaria ha sido nuevamente motivo de reflexión, esta vez en el ámbito colombiano. Hace más de dos meses, un amplio movimiento estudiantil y profesoral ha presentado propuestas que, además de buscar superar la crisis presupuestal de las universidades públicas del país, ha puesto a reflexionar a la sociedad colombiana sobre la importancia de la educación superior y de la cultura en el país. Los estudiantes han conseguido que, por medio de una protesta creativa y propositiva, las problemáticas de las universidades públicas se abran un lugar como uno de los principales temas de la agenda política nacional.

Al igual que ocurrió hace un siglo, el movimiento colombiano ha sufrido diversas tensiones entre la manifestación pacífica y reflexiva y algunos estallidos de violencia. Por ello, también hoy, como lo fue en Córdoba, es importante analizar el alcance de las acciones y seguir fortaleciendo el movimiento que se ha expresado por medio del ejercicio simbólico y la discusión argumentada. Dos escenarios vividos hace menos de una semana en la Facultad de Artes, nos convocan a reflexionar sobre la importancia del actual movimiento y la necesidad de mantener el espíritu creativo que lo ha caracterizado.

El pasado 22 de noviembre, mientras se desarrollaban una serie de enfrentamientos en las puertas del campus y sus alrededores, un grupo de encapuchados irrumpió en el Centro de Documentación Luis Carlos Medina Carreño de la Facultad de Artes. La toma de este espacio vital en la dinámica académica de la Facultad, se realizó violentando las cerraduras del Centro y generando daños en la alarma instalada en dicho espacio. El propósito de ocupar el Centro de Documentación pasó de inentendible a una flagrante paradoja cuando se evidenció que sería utilizado para la fabricación de explosivos destinados a la confrontación. 

El Centro de Documentación de la Facultad de Artes constituye uno de los fondos documentales más importantes de la ciudad en el campo de las artes; por lo tanto su preservación es fundamental para la comunidad académica universitaria, para la comunidad artística y la ciudadanía del Valle de Aburrá.

En contraste con ello, dos días después, el 24 de noviembre de 2018, se produjo un evento de necesaria referencia en los adversos momentos que vivimos: Todos los que se encontraban presentes en el Teatro Camilo Torres de la Universidad de Antioquia, asistiendo a la presentación de Carmina Burana obra sinfónico coral de Carl Orff, les quedó registrado en sus memorias y en su sensibilidad el poder mesmerizante de las notas de esta obra, a medio camino entre la ópera y lo que Orff definía como “óperas de cuento”. Un performance que cobró aún más sentido cuando se podía ver en el escenario un llamado de SOS Universidades Públicas o por el peligro en el que se encuentra nuestro sistema de la educación superior pública. Un conjunto escénico sincrético lleno de referencias históricas y no exento de cuestionamientos, pero pleno hasta la médula de una invocación a la activación política.

La sonoridad heroica del O Fortuna, concluyó con la ovación final en un llamado a la resistencia; que este poema, en su origen medieval, fuera un reclamo a la diosa de la fortuna por la mala suerte, una queja que termina con apocalíptico “mecum omnes plangite!” (llorad todos conmigo), refuerza justamente el posicionamiento ante la adversidad, porque al llorad conmigo que reza el poeta, tras un silencio “de redonda”, le sucede la voz en coro de quienes, desde la conciencia de lo público, declaramos con convicción “que la recibimos pública y la entregamos pública”; en ningún momento rendirnos a la mala fortuna es una posibilidad. Una declaración acompañada de un obrar consecuente y coherente. 

Los 450 artistas en escena lo demuestran, su talento, su saber y su disciplina lograron hacer resonar las paredes del Teatro Camilo Torres y las gargantas de los más de 2000 miembros de la comunidad académica que ocuparon las butacas. Un verdadero acto de comunidad en el escenario de lo público.

No es posible sentar una respuesta definitiva sobre la activación política del arte. Pero en todo caso y en marco de la condición de universitarios y académicos, sí es necesario que reflexionemos en conjunto para encontrar las formas capaces de soportar los contenidos en procura de la coherencia. Y el arte tiene las condiciones para guiar esta reflexión.

27 de noviembre de 2018


La Facultad muestra su arte

La Facultad de Artes se ha constituido en un importante centro de producción artística, del cual sus estudiantes, docentes y egresados son académicos altamente calificados en el ámbito artístico  del país e incluso en el concierto internacional gracias a su labor en el campo de la creación, la docencia, la investigación, la promoción cultural, la promoción académica y la extensión. Conoce nuestro aporte al arte de la región y del país, AQUÍ

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