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domingo, 24 de junio 2018
24/06/2018
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Andrés Felipe Henao, de Rionegro para el mundo

Andrés Felipe Henao, estudiantes de intercambio

Andrés Felipe Henao Montoya es estudiante de noveno semestre de Ingenieria Agropecuaria, en la Seccional Oriente de la Universidad de Antioquia, tiene 26 años y estuvo de intercambio en la Universidad de Huelva en España. Escribió para contarnos su historia de intercambio y para que otros estudiantes se animen a vivir esta increíble experiencia.

Mi nombre es Andrés Felipe Henao Montoya, tengo 26 años, soy de la vereda Río Abajo en el municipio de Rionegro, Antioquia y actualmente estoy en el noveno semestre de Ingeniería Agropecuaria en la UdeA Seccional Oriente. Soy un amante de la ruralidad, de los animales y de las plantas. Gracias a mi abuelo heredé ese gusto por ensuciar mis manos y entregar a las personas los frutos que nos brinda el suelo, es por esto que paso a paso y letra a letra labro el camino para convertirme en uno de los mejores ingenieros agropecuarios. Amo montar en bicicleta, es mi pasión y practico la trova, así expreso lo que siento.

Decidí realizar un intercambio académico porque quería ver mi carrera desde otra perspectiva, darle la importancia y valor que ésta merece, conocer personas y salir de lo rutinario, además me gusta aprender mientras viajo y hago nuevos amigos. Siempre he contado con el apoyo incondicional de mi familia que fue también la columna vertebral para que este intercambio se diera con éxito.

Otro factor importante por lo cual quise realizar esta movilidad internacional es mostrar mi país, mi Universidad y el campo colombiano, para que estos fuesen focos importantes de destino para estudiantes en un futuro y contar con orgullo las riquezas naturales que aquí tenemos. El no haber conseguido una beca no paró mis intenciones de vivir esta experiencia, pues estoy muy agradecido con la UdeA, porque su apoyo tanto administrativo como económico abrió las puertas de un avión que me llevaría a vivir el sueño que tanto quise.

En primera instancia tenía en mente países como Chile, Costa Rica e inclusive Alemania u Holanda (mi nivel de inglés es bastante bueno), pero estos 2 últimos por sus costos de vida fueron descartados, mientras en Chile y Costa Rica cerraron su convocatoria muy pronto para ese año. En España me interesé por la Universidad de Sevilla y la Universidad de Huelva, siendo ésta última por la cual me decidí, ya que mirando a fondo su estructura académica en Ingeniería Agrícola me llamó más la atención.

La ciudad de Huelva está en el sur de España, en la región de Andalucía, en esa tierra donde el flamenco y la música sevillana brota por sus corazones. El sur de España es muy bien conocido por la riqueza agrícola que posee; olivo, fresa, arándano, cítricos, uva, además por la producción del famoso cerdo ibérico, muy típico del sur de España. Fueron entonces estos factores netamente académicos que me motivaron a realizar un semestre en esta parte de España.

El proceso en principio lo creía muy complicado; pues tenía mucho temor a que ninguna universidad me aceptara, pero el apoyo por parte de la Universidad de Antioquia y especialmente de la Facultad de Ciencias Agrarias fue clave para lograr el objetivo propuesto. Como todo proceso académico, éste requirió de muchos documentos como: Historial Académico, Carta de Motivación, procesos y algunos otros papeles para la VISA, Buscar el Aval por parte de La Facultad de Ciencias Agrarias para los cursos que allí tomaría y demás.

Fueron procesos normales que imagino a todas los estudiantes que realicen una movilidad internacional en Europa exigen. Para estudiantes del campus o para estudiantes de regiones los requerimientos creo que son los mismos, pues al fin y al cabo todos pertenecemos al Alma Mater.

Sin lugar a dudas el intercambio académico ha sido una de las mejores experiencias que he vivido, previo al viaje creía que sería algo aburrido pues quería además aprovechar la oportunidad para fortalecer mi inglés y me preguntaba; ¿dónde practico mi inglés en un país hispano-hablante?, pero el mundo es muy dinámico y afortunadamente tuve la oportunidad de conocer durante la primera semana en un albergue a estudiantes de diferentes parte del mundo, donde el idioma “red” era el inglés, no me creía semejante experiencia de nuevas culturas e idiomas.

Allí, en el albergue con mi compañero de habitación, un italiano (Nicola Pieruzzini), con una compañera de Taiwán (Wei Ting Lu ó 盧瑋葶) y otra compañera colombiana (Catalina Gómez) rentamos un apartamento totalmente amoblado, con “Housing Huelva”, inmobiliaria encargada de ofrecer apartamentos para los estudiantes de intercambio académico o a los Erasmus students estudiantes europeos que realizan movilidad internacional.

En el piso, como comúnmente se conocen los apartamentos allí en España pagábamos 600 euros mensuales con internet incluido, obviamente entre los 4 habitantes, mientras otros servicios como agua, luz y gas se pagaban a Housing Huelva. Gracias a que el piso estaba totalmente amoblado, hacíamos mercado y compartíamos la cocina; se preguntarán ¿cocinaban para los 4?; en principio fue así, pero por cuestiones culturales y gastronómicas, ¡Cata y yo cocinábamos para ambos, Wei Ting Lu su arroz y Nico, sí, pasta ventiada como buen italiano!

Huelva es una ciudad pequeña y nuestro apartamento se situaba relativamente cerca del campus, así que caminábamos diariamente hasta allá, además para mí era la mejor excusa para hacer deporte, pues fue una de las actividades que sacrifiqué para el intercambio, dejar de montar en bicicleta por 5 ½ meses que estuve fuera.

Siempre caíamos en el error de multiplicar todo valor en el supermercado por $ 3.500 entonces todo nos resultaba costosísimo, pero con el tiempo te adaptas y aprendes a administrar tu dinero de forma racional; además gracias al convenio de la UdeA con la Universidad de Huelva la matrícula fue de solamente 1,70 euros.

Para muchos estudiantes las oportunidades de trabajo como medio tiempo eran complicadas, pues muchos establecimientos no querían contratar ilegalmente a nadie para no arriesgar o incurrir en problemas con la justicia local, pero si algunos estudiantes requerían el trabajo, les exigían algunos documentos para laborar en bares, restaurantes, entre otros.

Indudablemente el intercambio cultural fue una de los mayores aprendizajes y experiencia vividas, realizábamos partidos de fútbol entre los “Erasmus”, donde los equipos estaban conformados por estudiantes de Alemania, Holanda, Francia, UK, Suecia, Grecia, Chequia, Italia, Turquía, México, Chile, Polonia, Rusia y claro, algunos otros españoles, pero siempre, en todo momento la comunicación siempre en inglés.

En el piso cocinábamos cenas autóctonas de cada país, y me di cuenta que los fríjoles, los patacones y el guacamole son mi fuerte y que la lasaña 100% italiana es deliciosa, y la comida oriental es bastante exótica (¡no, no comimos perro o gato!), el arroz para ellos es infaltable.

Quise además conocer toda la cultura española desde el campo, que es allí donde se conoce la verdadera cultura gastronómica y social de un país, es por esto que como voluntario trabajé allí 2 fines de semana con los “Guarros” como son llamados allí los cerdos ibéricos, esos cerdos que buscan libremente bellotas en un campo extenso, conocí además la producción en esa pequeña finca y en general las actividades agropecuarias que allí se desempeñan; leña pa´l invierno, suplemento de concentrado a los cerdos y por supuesto, probar las delicias que solo el campo ofrece, y puedo decir con orgullo que probé el mejor jamón ibérico del mundo, pues es allí en la Sierra de Jabugo en Huelva España donde se produce el único e inigualable jamón ibérico 100% de bellota, además de otros deliciosos platos como paella con mariscos y mejillones, lomo y demás.

Gracias al inglés como segunda lengua, en tiempo de receso tuve la oportunidad de visitar países como Holanda e Italia que cada uno merecería una historia a parte, solo adelanto que Ámsterdam fue impresionante, otro mundo. Un aprendizaje total; aprendes a tomar tus propias decisiones, eres cocinero, administrador, estudiante, profesor, ya que a Fin (nombre hispano de Wei Ting Lu) daba clases de español en los tiempos libres y le enseñaba a bailar música latina, no era el indicado pues no sé bailar muy bien, ¡pero no habiendo más!

Aprendes a valorar tus cosas, ya que salir de una zona de confort es a menudo complicado, extrañas y no todo lo tienes disponible, pero creces como persona de una manera impresionante, además eres más abierto y aprendes a respetar a otras culturas y formas de ver el mundo. A nivel profesional, es un tesoro invaluable, un conocimiento que vale la pena descubrir y sobre todo compartir, pues la tecnificación de procesos y el trabajo en equipo es impresionante.

Ahora puedo decir que en temas de podas en frutales y el control biológico para plagas y enfermedades puedo aportar de forma significativa en mi sector agrícola en Colombia.

Como en Colombia, España es una despensa importante para muchos países en el mundo, pues es de allí, del sur de ese país europeo donde las mejores fresas, pimientos, berenjenas, melones, etc salen a nutrir a la población alemana, holandesa y a muchos países del norte de África y de Asia, no es en vano que a Colombia llegue el mejor aceite de oliva, pues la mayoría es de origen español.

 

¿Mi consejo?

No lo duden más, salgan a descubrir el mundo, dejen atrás por un buen tiempo, o el tiempo que sea necesario, esa zona de confort, que asimilen que somos seres diminutos habitando un vasto planeta lleno de historias, lleno de culturas, llenos de idiomas y lleno de platos extraños y ricos que comer. Contar al mundo lo bello de nuestro país, que las tales series de Netflix (Narcos) no empañen nuestra hermosa cultura e historia.

Luego compartir y dar nuevas ideas al desarrollo de nuestro campo, de nuestra sociedad en general e invitar a otros estudiantes a la UdeA, que se antojen de frijoles, arepas, bosques tropicales y una buena cumbia.

Crecer como personas hace mejores profesionales.

Trova

Dejen el temor a parte,

busquen la oportunidad

y al mundo mostrar lo bello

de nuestra Universidad”.

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