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sábado, 15 de diciembre 2018
15/12/2018
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Proponemos

Mi visión de universidad

Creo en una universidad humana, viva, soñada, disfrutada, querida, cuidada, mejorada, respetada, equitativa e incluyente, construida por personas y para personas, una Universidad que promueva la construcción de territorio, de país, de mundo; una Universidad que encaje en el mundo como un modelo, donde el trabajo conjunto y la apropiación del conocimiento sobresalgan para aportar al desarrollo y crecimiento de un mejor mundo. Puede parecer un sueño, pero es algo que durante mi experiencia de vida en la Universidad de Antioquia he aprendido a visionar como un posible punto de llegada, donde muchos, incluidos ustedes, nosotros y yo, queremos llegar. Los invito a que caminemos juntos.

Reitero mi compromiso de continuar respetando y acatando el marco legal, constitucional y el Estatuto General de nuestra Alma Máter; a la defensa de un modelo de universidad pública y con autonomía universitaria, con responsabilidad, libertad de cátedra y de expresión, que debe avanzar decididamente, como una universidad de excelencia a la vanguardia del conocimiento, de la ciencia, la tecnología y la innovación, y de la calidad humana para contribuir al desarrollo de la región y del país.

Asimismo, para construir esta propuesta fueron documentos fundamentales el Plan Nacional Decenal de Educación 2016-2026, el Plan de Desarrollo Departamental: Antioquia Piensa en Grande 2016-2019 y el Plan de Desarrollo de la Universidad 2017-2027.

Lo que propongo

Mi amplia experiencia y trayectoria en la Universidad de Antioquia me permiten asumir con responsabilidad y compromiso los retos que se plantea la educación superior para el futuro cercano. Es indudable el buen posicionamiento con el que cuenta la Universidad, ubicándose en un lugar destacado entre las instituciones de educación superior del país y con gran reconocimiento internacional, entre las instituciones con importantes alcances en sus campos misionales, donde la investigación se ha convertido en el norte en busca del desarrollo tecnológico, la innovación y la excelencia académica, con el deseo de promover el crecimiento económico sostenible y la reducción de la pobreza en nuestra región y el país, construyendo desarrollo local, a partir del desarrollo humano integral.

Si bien son relevantes los logros y los progresos de nuestra Universidad, se hace necesario continuar sumando esfuerzos y persistir con una planeación estratégica y orientada a resultados, propósitos y acciones que apunten a hacer frente, simultáneamente a la reflexión sobre el presente y el futuro de la Alma Mater, sus debilidades y potencialidades, y sobre las necesidades y aspiraciones de las sociedades de la región ante el horizonte del siglo XXI.

Por todo lo anterior, he basado mi propuesta en dos retos que considero claves para encaminar la Universidad de Antioquia como esa institución que soñamos:

La humanización y el sentido de servicio en todo lo que somos y hacemos como Universidad, desde todos y cada una de las personas que la conformamos, solo humanizando nuestro quehacer y nuestro deseo de servir lideraremos todas y cada una de nuestras acciones, jalonando desarrollo humano y universal. Este es nuestro primer gran reto, acercarnos cada vez más al territorio, a las personas, internacionalizándonos, haciéndonos parte de los procesos globales y mundiales, siendo competitivos, siendo eficientes y eficaces, gestionando conocimiento, promoviendo la cohesión social en los ámbitos local, nacional y mundial. Pero sobre todo acercándonos y reconociéndonos dentro de la Universidad, aceptando y aprendiendo de nuestras diferencias, de nuestras formas de ver y sentir el mundo, aplicando ese conocimiento que es el capital de nuestra labor diaria en beneficio de la Universidad.

La integración de saberes es nuestro segundo reto. Hoy la Universidad es vista como una fuente de conocimiento, es respetada y reconocida por la comunidad académica nacional e internacional. Lo anterior genera una gran responsabilidad en la promoción de nuestro quehacer, el no quedarnos conformes con lo alcanzado, el no sentir el desgaste de lo logrado, y el comprometernos a ser y a hacer parte de los mejores. También nos obliga a poner nuestro conocimiento al servicio de la sociedad, que aportemos en la solución de los problemas que aquejan a los colombianos, y a la humanidad en general, de una manera interdisciplinaria, mediante el uso de la ciencia y la tecnología, pero también mediante la comprensión de los fenómenos sociales que hacen parte de las potencialidades y retos de nuestro país.

Para trabajar en estos dos retos he identificado además seis temas estratégicos, algunos de ellos son mencionados de manera recurrente cuando se habla del futuro de la educación superior. Y aquí, es importante no perder de vista algunas tendencias que vienen transformando el mundo universitario como son la ampliación, diversificación y renovación de la oferta, la cualificación y la aplicación pertinente de modelos educativos; el aumento de la educación transnacional; la creciente e imparable internacionalización; la consolidación de nuevos esquemas de competencia y cooperación universitaria; la necesidad de una gestión eficiente, ágil y flexible, sin olvidar al ser humano como centro de la construcción social; la generación, transmisión y transferencia del conocimiento al servicio del desarrollo y la cohesión social; la masificación de las estrategias y herramientas educativas digitales; y la transformación de los esquemas de financiación y organización; y el papel de las universidades en la construcción de una sociedad equitativa e incluyente que además tienen como reto no solo formar profesionales competitivos, sino ante todo ciudadano sólidas bases éticas.

El conocimiento es el punto de partida en la búsqueda de respuestas, en el deseo de alcanzar la calidad; para formar a quienes llegan con la ilusión de convertirse en profesionales y poner su saber al servicio de la sociedad. Pero en la Universidad ese conocimiento también debe servir para autoevaluarnos y superarnos constantemente. Lo que significa entender el conocimiento en doble vía, el que entregamos a nuestros estudiantes y a la sociedad, y del que nos apropiamos para retarnos y ser cada día mejores.

Enseñanza de calidad y en correspondencia con las necesidades sociales

Para alcanzar este postulado es necesario trabajar en tres direcciones:

1. Desarrollar un equilibrio entre conocimientos, habilidades y competencias, con el abordaje de problemas o fenómenos de forma interdisciplinaria, el desarrollo de capacidades para comprender las dinámicas globales y locales, habilidades para relacionarse de manera constructiva y para hacer un uso intensivo e inteligente de la tecnología.

2. Contar con instrumentos que permitan captar las necesidades sociales, y las potencialidades regionales, disponer de instancias eficaces para apoyar la inserción productiva de los egresados y la implementación de planes potentes y dinámicos de formación continua.

3. Asegurar la calidad de los programas académicos como principio, mediante la implementación de criterios y estándares académicos pertinentes y de procedimientos rigurosos de autoevaluación. Es esencial que se estimule y fortalezca la cultura de la autorregulación y autoevaluación en toda la Institución, para que pase de ser tarea de unos pocos en coyunturas especiales y haga parte de los procesos cotidianos de la comunidad universitaria.

Conocimiento para observar, observarse y autorregularse

Una respuesta mundial ante cada fenómeno, problemática y/o evento ha sido la creación y consolidación de los observatorios. Esta es una posibilidad real que se ajusta a nuestras características y necesidades, por lo que requerimos consolidar equipos de trabajo, altamente calificados y visionarios, que apliquen el método científico a favor de las problemáticas internas de la Universidad y externas en el territorio. Estos observatorios nos permitirían sistematizar, analizar, consolidar, identificar, clarificar y etiquetar fenómenos, no sólo al interior de la Universidad, sino también en su entorno (ciudad, departamento, país, mundo). Al nombrar y visibilizar cada fenómeno (problema) se dinamizan las potenciales respuestas y soluciones, lo que se traduce en eficacia, en mejora de las respuestas y capacidades, en la posibilidad de generar capacidad instalada, de ser fuente de consulta, y de ser un actor fundamental en la formulación de políticas públicas.

Otros modelos de aprendizaje

Las tecnologías digitales siguen provocando cambios trascendentales en el escenario educativo actual, al tiempo que generan profundas transformaciones e innovaciones, en ocasiones disruptivas, en los modos de generación, acceso, reproducción, transmisión y conservación de conocimiento.

Participar de este proceso de cambio constituye un reto ineludible para la Universidad, que, pese a sus enormes conocimientos y potencialidades en la materia, ha actuado con timidez y con iniciativas atomizadas. Es el momento de asumir el reto que implica la definición e implementación de una política universitaria que desarrolle el concepto de enseñanza virtual en la Institución.

Este reto debe acompañarse de un trabajo académico colaborativo que promueva proyectos de investigación en la materia, el desarrollo de modelos de soporte, la elaboración de contenidos educativos digitales, el diseño de políticas y programas de divulgación libre del conocimiento; y procesos de autoevaluación rigurosos que aseguren la calidad de los contenidos y de los procesos de formación, así como la validación de las enseñanzas en entornos digitales a través de organismos de acreditación.

Se requiere modernizar los equipos y herramientas que favorezcan esa inserción de la Universidad en el mundo de la educación virtual, de la telemática y el intercambio de conocimiento global; para ello es indispensable materializar la idea de una institución conectada con la más alta tecnología y equipos de vanguardia para la interactividad, donde las redes, el acceso a equipos de cómputo, a videoconferencias, cursos virtuales y demás herramientas sean vanguardistas y no un obstáculo para conectarse al mundo.

Posgrados

Hoy, la Universidad de Antioquia cuenta con una importante y nutrida oferta de programas de posgrados en las diferentes áreas del conocimiento y tipo (especialización, maestría y doctorado), siendo así un referente importante para la región, el país; queda como reto proyectar esos programas en el ámbito internacional con una excelente divulgación y el fortalecimiento de la doble titulación.

Se requiere continuar trabajando en el diseño y creación de nuevos programas de posgrado que propicien la generación de competencias científicas y tecnológicas, que fomenten la innovación social, así como la formación de seres humanos integrales y ciudadanos honestos con capacidad de liderazgo, con sentido social, y que además faciliten y promuevan el trabajo interdisciplinar e interinstitucional.

Para ello se requiere de una estrategia de posgrados que se focalice, en el desarrollo de los programas de maestría y doctorado de alta calidad, conectando la formación y la investigación con las necesidades del entorno para lograr un desarrollo sostenible y equilibrado, promoviendo estrategias de doble titulación y la participación de docentes y estudiantes extranjeros en los programas de posgrado.

Compromisos irrenunciables de la institución universitaria si aspira a responder a las sensibilidades de su entorno y tiempo, con el objeto de servir de incomparable instrumento que promueva la inclusión, el bienestar, el desarrollo, la creatividad, la transmisión de valores, la transformación social, la igualdad de oportunidades y la protección medioambiental.

Este compromiso ha de desplegarse a través de diversas iniciativas y actuaciones, entre las que se deben priorizar las siguientes: el incremento del acceso a la universidad, especialmente de estudiantes provenientes de los hogares menos favorecidos; la formación en principios, valores y capacidades; el respeto e inclusión por la diversidad de género y a las minorías étnicas y religiosas; la inclusión y garantía de desarrollo equitativo a personas en situación de discapacidad; la defensa de la inclusión social y el cuidado de un desarrollo más sostenible y equilibrado, donde la Universidad avance hacia un modelo de sostenibilidad ambiental en sus propios campus, para que pueda servir de ejemplo a la sociedad.

Inclusión, acceso y sentido de pertenencia

La Universidad de Antioquia ha promovido la integración entre las personas de nuestro territorio, nos ha dado identidad, nos ha generado arraigo, sentido de inclusión y pertenencia, es decir nos ha hecho sentir que somos parte de ella.

Lo anterior genera elementos significativos para la inclusión y la permanencia, esto debemos promoverlo e incrementarlo, si bien los que estamos nos sentimos incluidos, los que nos miran desde afuera no lo sienten, todavía ven el ingreso a nuestra Universidad como un caso fortuito, como un “de pronto”. Nuestro trabajo es hacer que este “de pronto” se convierta en un rotundo puede “ser y soy”, “puedo estar”, “puedo quedarme”, la Universidad requiere construir mayores procesos de inclusión, que cada persona en nuestro territorio, que esté deseosa de crecer,deseosa de conocimiento, con sentido y vocación de servicio, encuentre cómo integrarse y cómo integrarnos en su quehacer, es decir incluir e incluirse.

Esto está directamente relacionado con el acceso, el cómo la Universidad puede ofertar conocimiento, participación, servicio, acompañamiento, espacios, cohesión, cercanía, amistad, a las personas y a los territorios, incluso a ciudadanos y territorios de otros países, la capacidad nuestra de decirle al mundo, aquí estamos y te estamos esperando, pero prepararnos para que cuando lleguen los podamos y sepamos recibir, y propiciar un verdadero diálogo de saberes fundamentado en la vida universitaria.

Todo lo anterior genera sentido de pertenencia, el saber que la Universidad de Antioquia nos pertenece, aquí una gran pregunta, ¿quién no cuida lo que quiere y le pertenece?, la respuesta es muy simple, nadie, todos cuidamos, queremos y protegemos lo nuestro, porque es lo que nos importa. En la medida en que las personas, el territorio, el país y el mundo le interesan a la Universidad, la Universidad les interesará a ellos. Asimismo, como institución debemos servir a la transformación de los territorios, respondiendo a las necesidades regionales, con visión de futuro que permita integrarlas en un mundo cada vez más global.

Bienestar universitario

El Sistema de Bienestar Universitario que la Universidad de Antioquia ha construido históricamente, viene siendo reconocido en los últimos años de manera sostenida como un referente local, nacional e incluso internacional. Los resultados, las cifras de inversión, los modelos teóricos que lo fundamentan y los sistemas de gestión que lo hacen posible, son algunos de los hechos que sustentan este liderazgo, que, aunque genera tranquilidad y satisfacción, lleva consigo la responsabilidad de la reflexión y el análisis permanente en procura de la optimización y mejora continua.

El bienestar de los universitarios le debe importar a la Universidad. Los programas de bienestar deben enfocarse en contribuir a la formación integral de los estudiantes y en generar capacidades a la luz del concepto de desarrollo humano, incluyendo también a profesores y personal administrativo. Como consecuencia de lo anterior, los programas de bienestar deben superar el mero enfoque asistencialista que a la postre distorsiona y le resta pertinencia al Bienestar Universitario.

Es de gran importancia que la Universidad cuente con una oferta de programas que contribuyan el desarrollo de los seres humanos en sus diferentes dimensiones, en las que, la actividad física, la utilización adecuada del tiempo libre, la cultura y el arte, el deporte como práctica, juegan un papel fundamental en el rendimiento académico, en la productividad individual y en el mejoramiento en el mejoramiento del clima organizacional. De la misma forma, será prioritario fortalecer el acompañamiento en los procesos de aprendizaje, la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y el apoyo sicológico.

Se deben fortalecer los proyectos, acuerdos, convenios y encontrar otras fuentes de financiación que le posibiliten a los estudiantes disponer del 100% de su tiempo y que los recursos económicos no sean una limitante para cumplir con los objetivosde su formación académica, desincentivando así la necesidad de buscar al interior de la Universidad estrategias para generar ingresos. Aquí debemos continuar y fortalecer el observatorio de la vida universitaria.

Una Universidad sostenible y amigable con el medio ambiente

Hay dos conceptos de los que las universidades no pueden escapar en este momento sostenibilidad y cuidado del medio ambiente. Por eso quedó incluido en el tema estratégico 6 del Plan de Desarrollo UdeA 2017-2027 que plantea las contribuciones de la Universidad a la gestión del ambiente y la biodiversidad.

En el caso de la Universidad de Antioquia es necesario fortalecer y ampliar el alcance de las acciones en gestión ambiental de las sedes de Medellín a las regiones, y empezar a considerar otros aspectos que se pueden agrupar en los siguientes temas:

  • Configuración del espacio y recursos disponibles; cómo se intervienen y protegen las zonas verdes y la vegetación, capacidad de los espacios versus personas que los habitan y presupuesto destinado para el esfuerzo de sostenibilidad.
  • Atención a los problemas del cambio climático y al uso adecuado de la energía. Uno de los retos aquí sería la implementación de sistemas de producción de energías alternativas en algunas sedes o bloques de la Universidad.
  • Tratamiento de los residuos, lo que significa contar con un programa integral de reciclaje, que incluya los elementos tóxicos, tratamiento de residuos orgánicos e inorgánicos, y una política para reducir el uso de papel y plástico. Fortalecer y ampliar a otras sedes el concepto de la planta de compostaje.
  • Reducir el consumo de agua.
  • Promover opciones de transporte sostenible.
  • Implementar una oferta de cursos, contenidos, eventos y materiales educativos en temas ambientales y de sostenibilidad, que puedan ser ofrecidos a la comunidad universitaria y a la sociedad en general.
  • Responsabilidad social en la producción y circulación de información que obtenga los grupos de investigación relacionada con hallazgos relacionados con áreas protegidas de la cuidad, la región y el país.

Es importante la Alma Mater que empiece a evaluarse en estos temas para que logre convertirse en referente de cuidad. Tenemos la capacidad y el conocimiento para desarrollar la sostenibilidad, es un deber inaplazable.

Los aportes a la construcción de paz

La Universidad de Antioquia debe transformarse para ser modelo de tolerancia e inclusión, que respeta la diversidad política y cultural, que tiene consideración por la vida, la dignidad y los derechos del otro y fomenta las relaciones cordiales y la resolución pacífica de los conflictos en búsqueda permanente de la calidad misional, a través de la formación integral de sus estudiantes con la tríada docencia, investigación y extensión como ejes de sus procesos curriculares.

En un escenario de posacuerdo, la Universidad de Antioquia sabe del papel que debe desempeñar por su experiencia científica, técnica, socio-humanística y cultural; por lo tanto, debe ser líder como actor social y estatal, ofreciendo su conocimiento para la consolidación del proyecto de Nación. De allí la importancia de que el Estado fortalezca su sistema público de educación superior de excelencia, como mecanismo fundamental de progreso social y en el cual nuestra Alma Mater está comprometida, no solo en Antioquia sino también en el país y el mundo.

Frente a este nuevo escenario político y social, es un deber de la Universidad de Antioquia aportar efectivamente a la construcción de paz, entendida no solo como el silencio de las armas, sino además como la superación de las causas que nos han llevado a la conflagración interna en los últimos cincuenta años.

Aportar a la construcción de paz implica para la Universidad contribuir desde su conocimiento a las complejas discusiones sobre la justicia transicional; el sistema electoral y los partidos políticos; el ordenamiento territorial; los derechos de las víctimas; la explotación de los recursos naturales y la reforma agraria, la memoria y la movilización social, además de otros temas de gran calado nacional.

La Universidad deberá asumir un papel más protagónico en este asunto, debe apoyar la participación de la sociedad, en los espacios de diálogo que el Gobierno Nacional adelante con organizaciones insurgentes, para que la sociedad no se sienta como espectadora, y sea efectivamente la protagonista de la construcción de paz.

La institucionalidad deberá trabajar coordinadamente con distintas dependencias (académicas y administrativas) para generar comunidad para llegar a los territorios más afectados por la violencia y el conflicto armado, con el fin de promover una educación para la democracia, que siembre las bases de lo que las nuevas generaciones puedan entender como la paz, que no es más que conocer y entender otras formas de solucionar nuestros conflictos, de respetar nuestras diferencias, de argumentar y exponer nuestras ideas.

Uno de los intangibles más valiosos que tiene la Universidad y que aportan a la construcción de paz, son sus valores. En efecto, el humanismo, la tolerancia, el pluralismo, la universalización del conocimiento, el diálogo argumentado, la participación, la defensa de lo público, la igualdad, la equidad y la solidaridad, son algunos de los pilares que desde la comunidad académica se deben irradiar a la sociedad, convirtiéndose en bases de la construcción democrática.

La trascendencia de los acuerdos logrados para superar el conflicto armado, no sólo implican actividades de la Universidad “hacia afuera”. No podemos desconocer el impacto que ha tenido la dinámica del conflicto en la Universidad. Como bien se expone en el libro Universidad de Antioquia: historia y presencia, coordinado por la profesora María Teresa Uribe de Hincapié, los últimos tres grandes momentos de la Universidad han estado permeados por las coyunturas políticas entorno al papel académico o político que debe jugar la Universidad frente a la sociedad.

Por estas razones, avanzar en la superación del conflicto armado debe implicar una nueva reflexión sobre los modelos de democracia universitaria, los modelos de seguridad al interior de la Universidad, resolver algunas de las tensiones que se presentan entre seguridad y libertades, y especialmente dejar claro el papel de la universidad pública para la construcción de una sociedad democrática, equitativa y pluralista, en el que el conflicto no es un luto, sino una oportunidad de transformación de la realidad.

Se hace necesario también impulsar en nuestra Alma Mater una cultura del diálogo y de la argumentación basada en el conocimiento y en el respeto por las ideas del otro, desde donde se pueda fomentar la conversación como el camino para la resolución de los conflictos, y seamos capaces de utilizar la comunicación de manera asertiva y estratégica en beneficio de los objetivos misionales de la Institución.

Trabajar de manera articulada con las autoridades locales, quienes tienen la competencia para actuar sobre asuntos de seguridad y orden público. Aquí necesitamos continuar y promover las mesas de discusión interinstitucional y que las entidades y autoridades locales cumplan con su deber y nos garanticen el desarrollo de las funciones misionales, debemos incentivar la apropiación de la normatividad y el uso de la misma en pro del bien-estar de nuestra comunidad académica y que sea ella misma la veedora del cumplimiento de los derechos, pero que al mismo tiempo sea cumplidora del deber.

En este campo, la Universidad deberá acompañar las reflexiones y discusiones que se generen desde la Universidad, sobre aspectos centrales de la coyuntura universitaria, disponiendo su capacidad de análisis y su conocimiento en mecanismos alternativos de resolución de conflictos.

Educación superior y universidad pública

La expedición de la Ley 30 de 1992 trajo como consecuencia positiva la consagración legal de la autonomía universitaria ya establecida en la Constitución de 1991, igualmente el mecanismo de financiación establecido en el artículo 86 de dicha Ley, permitió a las universidades públicas contar con recursos ciertos, aunque no crecientes, en sus presupuestos, otorgando algún grado de estabilidad financiera.

Durante estos casi 25 años de vigencia de la Ley el sistema universitario ha aumentado su cobertura, se ha desarrollado la investigación científica, se ha cualificado sustancialmente el nivel de formación de los profesores, se ha aumentado el número y tipo de programas de pregrado, los programas de maestría y doctorado son cada vez más frecuentes en las universidades, han aumentado el número de publicaciones en revistas científicas, se han patentado inventos e innovaciones, se ha mejorado la visibilidad nacional e internacional de las comunidades académicas, se ha llegado con educación superior a nuevas regiones del país, se han incorporado nuevas tecnologías, se han estrechado los lazos con el Estado y la sociedad y se han implementado sistemas de acreditación y de certificación tendientes a garantizar la calidad de los procesos académicos y administrativos y de servicios. A lo anterior se suma, los avances en la promoción de la cultura y la protección del patrimonio, que algunas universidades han sostenido decididamente, así como la consolidación de sistemas de bienestar en un importante número de ellas.

Se destacan algunos aspectos que la Universidad deberá atender y reflexionar con el propósito de asegurar una educación pública de calidad y pertinente:

El desfinanciamiento estructural advertido por los rectores del Sistema Universitario Estatal —SUE— en el año 2009.

  • Las necesidades enormes de inversión para mantener el crecimiento de cobertura con calidad.
  • La falta de mayor articulación entre el Sistema de Ciencia y Tecnología y el Sistema de Aseguramiento de la calidad.
  • La necesidad de mejorar los procesos de investigación e innovación.
  • La tensión en la relación entre la formación para el trabajo y la formación universitaria.
  • La tasa de deserción en los programas de pregrado.
  • La insuficiencia de los programas de bienestar frente a las realidades económicas y sociales de los estudiantes.
  • Los procesos de participación y la gobernabilidad al interior de las instituciones de educación superior.
  • El estado actual de internacionalización.
  • El nivel de empleabilidad de los egresados.
  • La incorporación y desarrollo de las nuevas tecnologías a los procesos de formación.
  • Los problemas de infraestructura.

En sintonía con este panorama, deberá ser labor de la Universidad promover y liderar el diálogo sobre las necesarias transformaciones en la educación superior a nivel nacional, o incluso interno, siendo un caso de seguimiento especial, el análisisde las nuevas normas de rango legal o reglamentario, que se proyectan o expidan desde el Congreso de la República o el Gobierno Nacional, aportando elementos en las discusiones que se sostengan sobre estas materias.

Los profesores, estudiantes, empleados, egresados y jubilados son la razón de ser de las universidades, fortalecer el papel que desempeñan en la Universidad de Antioquia es una tarea que debe estar en el primer nivel de importancia, porque son ellos quienes materializan en un sentido directo los objetivos de la Institución. Por lo que considero este apartado es uno de más estratégicos en esta propuesta.

Los profesores como gestores del conocimiento

Los profesores son seres humanos que escogieron, dentro de su gran número de opciones, el generar, el promover, compartir e impartir conocimiento. Nuestros profesores son un grupo de personas que llevan al máximo su vocación de servir, pero que además llevan a cada rincón de su quehacer el nombre de la Institución, y por eso merecen todo reconocimiento institucional y social.

La Universidad ha apoyado la formación de sus docentes, pero cualquier esfuerzo se queda corto, por eso debemos fortalecer los espacios de cualificación e intercambio de saberes para los profesores. De la misma manera, con el fin de materializar el sentido o la razón de ser de un universitario, debemos fomentar y crear espacios que permitan y reconozcan la participación, el estudio y la discusión de fenómenos y problemas internos y externos, y en la formulación de políticas públicas, para que sean escuchados por la sociedad y puedan tener un papel más protagónico en la vida de sus estudiantes, de la Universidad y de la sociedad en general.

Lo que la Universidad necesita es un cuerpo docente con altos méritos académicos, comprometido con las funciones misionales de la Institución, que se constituya como una masa crítica que le hable al país, a la región y la propia Universidad. Seres humanos responsables y comprometidos con el análisis y aporte a la transformación social.

Cada profesor motivado con su trabajo y a gusto en la Institución garantiza una interacción de calidad humana y académica que impacta a miles de estudiantes durante su trayectoria, es una gran responsabilidad y por esto tenemos que promover la calidad, garantizando que nuestros docentes sean los mejores, y que sean reconocidos como tal. Y por eso se hace imperativo mejorar los sistemas de selección y ascenso docente, así como contar con planes de actualización para los docentes en servicio, promover su motivación y evaluación, incentivar y fomentar la innovación en el uso de las nuevas metodologías pedagógicas vinculadas a los entornos digitales y ampliar la movilidad internacional del profesorado.

En suma, crear las condiciones favorables para retener y atraer a los mejores profesores constituye un objetivo trascendental que debe ser incorporado a las medidas y acciones previstas en el futuro de la Universidad de Antioquia.

Docentes de cátedra

El docente de cátedra es para la Universidad de Antioquia un grupo esencial en su pensamiento de comunidad académica, el cual es de suma importancia para el desarrollo de los ejes misionales, especialmente en el eje de docencia; teniendo en cuenta que el recurso humano docente en calidad de vinculado y ocasional no es suficiente para atender las demandas de cobertura que tenemos en la sede central y en las sedes y seccionales del departamento. Contar con docentes por contratación de horas cátedra sigue siendo un apoyo importante de inversión en capital humano de la Universidad y un motor de oportunidades laborales los egresados.

Es por eso que el docente de cátedra debe sentirse cada vez con más fuerza como parte integral de la comunidad universitaria, debe trascender a la dinámica actual de llegar a las aulas, impartir sus conocimientos y volver a su cotidianidad por fuera del claustro; esta situación en parte se presenta por las pocas condiciones de permanencia que la misma Institución genera y que es propósito de esta propuesta mejorar para generar en este valioso recurso humano un mayor sentido de pertenencia y arraigo.

Los estudiantes inspiración de la misión de la Universidad

Las actitudes, aptitudes, perfiles, habilidades y modos y formas de comunicación de las nuevas generaciones de estudiantes evolucionan rápidamente, planteando numerosos retos a las universidades y en particular a los profesores. Por lo que debemos buscar maneras de acércanos a ellos, para saber sus expectativas, sobre su sentir acerca de su formación, el entorno universitario y su visión como profesionales.

Para un desarrollo pleno y autónomo del estudiante y el fortalecimiento de su capacidad para el liderazgo, se deben crear acciones y estrategias encaminadas a promover la cultura de la autoevaluación y reflexión colectiva. En esa perspectiva, se fortalecerá el compromiso con los procesos de acreditación y re-acreditación de los programas de pregrado y posgrado, tanto en el ámbito nacional como internacional.

Se focalizarán los esfuerzos para favorecer y fortalecer la modernización en la formación académica, empleando tecnologías de la información y las comunicaciones como parte del proceso educativo de una manera más intensiva.

Un objetivo central será la formación de ciudadanos profesionales estructurados sobre una base científica, técnica, ética, socio-humanística y cultural, mediante políticas para que nuestros espacios académicos se conviertan en campus sostenibles y saludables donde la cultura, el deporte; el respeto, el pluralismo y el debate sean los elementos que promuevan la sostenibilidad de la calidad misional.

En resumen debemos incorporar nuevos lenguajes y soportes de relación; consolidar una oferta de programas formativos que enfaticen valores y competencias específicas, así como en el componente aplicado de la docencia; revisar constantemente la malla curricular de los programas y el impulso de novedosas titulaciones (dobles y conjuntas) que no defrauden las necesidades de los estudiantes para su inserción laboral y las diversas formas de emprendimiento; y las actividades de aprendizaje colaborativo y de apoyo pedagógico, social y emocional para todos los jóvenes, incorporando programas específicos para personas con alguna discapacidad o que compatibilizan estudio y actividad laboral.

También se requiere flexibilizar los planes de estudio para promover la movilidad estudiantil, nacional e internacional; reducir el abandono prematuro de los estudios, asegurar la colaboración con los empleadores y facilitar la participación de experiencias y conocimientos de profesionales.

Debemos trabajar para fomentar la participación de los estudiantes en los espacios de representación y generar un ambiente tal que facilite la elección del representante estudiantil en el Consejo Superior, en el Consejo Académico y en consejos de facultad, escuela e instituto, considero fundamental la participación de los estudiantes en estos, y otros espacios académicos, en donde su opinión enriquece las discusiones y la toma de decisiones.

Los empleados como pilares de la función administrativa

En mi visión de Universidad, el personal administrativo realiza una labor vital para que los procesos académicos y administrativos se realicen con agilidad, flexibilidad, transparencia y calidad.

El personal administrativo de la Institución ha participado en la construcción de lo que hoy es la Universidad y merece ser reconocido y tenido en cuenta. Debemos trabajar en el fortalecimiento de la planta de cargos para que su cualificación y pertinencia facilite de mejor manera el trabajo colaborativo con la academia y aporte en un mejor clima organizacional. Lo anterior implica mayores esfuerzos e iniciativas innovadoras en la gestión de recursos, en el establecimiento de convenios con diferentes instituciones que redunde en una mejor oferta de capacitación y en mejores programas de bienestar.

Debemos fomentar y estimular un ambiente de trabajo en donde las relaciones entre la administración y los empleados sean respetuosas, amables, y cordiales y así poder desplegar y potenciar, en beneficio personal y de la Institución el potencial del talento humano de la comunidad de la Universidad.

Egresados fuerza viva de la Universidad

Nuestros egresados son fundamentales para responder a las problemáticas que enfrenta nuestra comunidad, nuestro territorio, nuestra región, nuestra ciudad, nuestro país; tenemos que acercarnos a ellos, escucharlos y entregarles ese valioso relevo generacional, del que hoy quiero ser parte.

A nuestros egresados hemos procurado incluirlos en los procesos de Universidad, muchos de ellos se convierten en nuevos actores generadores de conocimiento y de trasferencia de saber. Pero hoy tenemos que asumir con mayor responsabilidad nuestro quehacer y nuestro acompañamiento a aquellos que pasaron de ser estudiantes a ser profesionales. Debemos impulsar programas, proyectos y políticas que nos permitan generar espacios de inclusión socio laboral a nuestros egresados, promoverles la vinculación laboral, la independencia económica, la integralidad, la ciudadanía, el deber y el derecho a participar, a ser tenidos en cuenta.

Los egresados como fuerza viva de la Universidad son sus principales representantes en el ámbito regional, nacional e internacional, son ellos los principales embajadores de la Institución ante los sectores académico, gubernamental y empresarial. Su cercanía y participación en la vida universitaria debe ser constante para que puedan incidir en la toma de decisiones, ocupando los espacios de representación que les corresponden (Consejo Superior, Consejo Académico, consejos de facultades, escuelas e institutos), propiciando además espacios de encuentro y agrupación como las asociaciones; desde donde generen sentido de pertenencia, promuevan temas de discusión y de toma de decisiones por estamento y contribuyan al proceso de formación de las nuevas generaciones.

Como Universidad nos corresponde fortalecer la caracterización de nuestros egresados, para saber dónde están, cuál es su nivel de empleabilidad, sus intereses en cursos de formación, en temas de arte, cultura y recreación; y con esa información establecer canales de comunicación constante con ellos para entregarles una oferta de servicios, de formación y de recreación relacionada con sus intereses. Además de ofrecerles espacios de encuentro para el intercambio de ideas y propuestas en beneficio de la Universidad.

El impacto de la Universidad tiene una indudable relevancia en su entorno académico, económico y social más cercano, constituyéndose como el principal motor de progreso local en muchos casos. El papel de las universidades, en estrecha cooperación con los gobiernos, empresas y otras instituciones y agentes, resulta decisivo para la puesta en marcha de proyectos de desarrollo local que conecten fructíferamente la formación e investigación con las necesidades del entorno, al tiempo que establecen mecanismos de articulación con el sistema productivo y facilitan el emprendimiento y la inserción laboral de los egresados.

¿Somos Antioquia?

El tiempo que estuve al frente del proceso de regionalización me permitió observar las necesidades de cada región del departamento, y darme cuenta que aunque se ha logrado bastante, es necesario llevar este proceso a otro nivel donde se le entregue a las sedes y seccionales cierta autonomía administrativa y financiera que les otorgue más capacidad de maniobra, para que disminuyan sus tiempos de respuesta y puedan tomar decisiones acertadas en beneficio de la consolidación de una comunidad académica local que, sumada a la capacidad de los egresados que se han quedado aportando su conocimiento y trabajo a la región, pueda impulsar procesos de desarrollo que desde la investigación y la extensión resulten en innovación, emprendimiento y capital social para el departamento. Retomando muchas de las tareas planteadas en el Plan de Desarrollo Estratégico de Regionalización.

Creo que es hora de buscar alternativas para aumentar la cobertura y llegar cada vez a más jóvenes. Una de las mejores opciones es la Universidad Digital, una gran apuesta del señor Gobernador para el desarrollo de la educación superior en Antioquia, para que sea como él mismo dice “llegar a todos los rincones del departamento”.

Habrá que desarrollar una gran tarea tan pronto las Salas Conaces del Ministerio de Educación Nacional, apruebe su creación y entregue los registros calificados que permitan generar una oferta pertinente de la mano de las instituciones públicas y privadas del departamento.

Considero que desde la Universidad de Antioquia tenemos mucho que aportar para alcanzar la meta de 100.000 estudiantes matriculados en el departamento, porque con el fortalecimiento del programa Ude@ en las seccionales y sedes de la Alma Mater contamos con una amplia oferta de programas virtuales, disponiendo para ello de importantes herramientas multimodales, aulas tecnológicas de aprendizaje interactivo, material educativo de libre circulación, lo que nos permite afianzar las TIC como herramientas que posibilitan los procesos de enseñanza y de aprendizaje.

Además de programas de inserción a la vida universitaria que utilizan plataformas digitales para allanar el camino de quienes quieren ser estudiantes de la Universidad en las regiones. Vamos pa’ la de Antioquia es una muestra de ello, en este programa que inició en 2014 y con el que se ha promovido las herramientas virtuales para que los estudiantes suplan las deficiencias que tienen acumuladas, lleguen con mejores capacidades para presentar el examen de admisión y aseguren en buena medida su permanencia en ella.

Tenemos entonces que robustecer y seguir ofreciendo estos espacios, para garantizar un buen nivel de los estudiantes que ingresan a nuestra Alma Mater, lo que también reduciría los índices de deserción de nuestros estudiantes, y también debemos fortalecer las estrategias de formación virtual, potenciando lo que ya existe y diseñando otros modelos acordes a las realidades y contextos regionales.

En este nuevo nivel del proceso de la regionalización de la Universidad es clave la articulación, el intercambio de saberes y de capacidad instalada que se pueda lograr con instituciones públicas y privadas de cada municipio. Aquí será determinante la alianza que se logre con otras instituciones de educación superior técnica y profesional, con los Parques Educativos y con los colegios digitales del departamento, para propiciar caminos de inducción a la vida Universitaria que más tarde sirvan para disminuir los índices de deserción de quienes se matriculan como estudiantes de la Alma Mater.

Lo que necesitamos es una regionalización no que lleve la Universidad a las regiones, sino que sea la Universidad en cada región del departamento. Por eso también propongo que se sigan impulsando espacios de formación alternativa y de participación cultural y comunicativa, como los Semilleros Artísticos Regionales, el Programa Tejiendo Redes de Bienestar Universitario y la Cátedra Abierta Universitaria Regional.

También se hace necesario diseñar mecanismos ágiles y pertinentes en cada una de las sedes, para que, de la mano de los entes territoriales, se apoye la formación de docentes de educación básica y media, en áreas relevantes para el desarrollo social y con las mayores carencias por parte de los estudiantes y facilitar, sin disminuir exigencias, el acceso a la Universidad de Antioquia, y en general a la educación superior.

Extensión

Uno de los ejes fundamentales en el desarrollo de la vida académica es la extensión, entendida como la vía por medio de la cual la Universidad trasfiere a la comunidad sus desarrollos, en términos de enseñanza e investigación, permitiendo así una integración entre la universidad y la sociedad.

Son múltiples las opciones que en esta vía se ofrecen desde la Universidad, como los cursos de actualización y difusión cultural, cursos, semilleros en diversas áreas del conocimiento, así como diversidad de oferta de servicios a la comunidad.

Estamos de acuerdo en que no es función exclusiva de la Universidad resolver las diferentes problemáticas de pobreza e inequidad de nuestra región y país, es claro que ésta es una responsabilidad del estado. Sin embargo, como institución de educación superior cuyo propósito fundamental es la formación de profesionales, así como de generación y transferencia de conocimiento, sí estamos obligados a formar ciudadanos capaces de analizar y proponer alternativas encaminadas a reducir las brechas de la pobreza y la desigualdad de nuestros territorios.

Entendiendo que la extensión nos permite transferir el conocimiento a la sociedad y contribuir a la solución de sus necesidades, se deben profundizar modelos de relacionamiento cooperativo y solidario que permitan a las comunidades un trabajo mancomunado en pro de su desarrollo.

Universidad – empresa - Estado

La relación universidad, empresa y Estado viene aportando importantes resultados que se reflejan hoy en la competitividad de las empresas y en la calidad y pertinencia de nuestra misión académica, permitiendo la consolidación de un espacio de encuentro e intercambio de experiencias y buenas prácticas que permiten contribuir al desarrollo de la región y del país. Sin embargo, debemos romper la inercia para acelerar procesos que aprovechen la confianza generada, que fomenten la interacción fluida de estudiantes, profesores y personal administrativo con el sector productivo, que dinamicen relaciones que produzcan mayores resultados y que obliguen a la Universidad a responder con mayor agilidad y flexibilidad a los retos del mundo real y a las empresas a generar mayor apertura.

Internacionalización

La internacionalización no es solo el salir hacia otros lugares y países del mundo, es la validación de nuestro conocimiento en el contexto mundial, el reconocimiento de que lo que hacemos cumple con estándares de calidad, que somos competitivos, que estamos dispuestos a confrontar nuestro quehacer con el de otras universidades, el poder decir que lo que aprendimos es conocimiento global, el que otras universidades del mundo desean construir con nosotros, el pasar de ser invitados a ser parte de la gran red global del conocimiento.

Aquí la insistencia en que debemos formar seres humanos y ciudadanos para los retos que nos plantea la sociedad global de hoy. El propósito, lograr que estudiantes, profesores, empleados, egresados y jubilados se conviertan en ciudadanos con capacidades humanas para participar activa e inteligentemente en los diferentes escenarios académicos, sociales, políticos, económicos y culturales para una comunidad global.

Se hace necesario trabajar en la construcción de una política institucional en materia de internacionalización de la educación superior desde un enfoque integral y en sincronía con las políticas gubernamentales. Son evidentes los logros alcanzados en esta materia, lo que ha permitido el fortalecimiento académico a través de los intercambios de doble vía de docentes y estudiantes con diversas instituciones y centros de investigación a nivel mundial, posibilitando la participación de la Universidad de Antioquia en redes académicas, desarrollo de investigaciones conjuntas, formación de estudios de posgrados y el aumento de convenios de cooperación y alianzas estratégicas con instituciones extranjeras de los cinco continentes.

El impulso de la internacionalización resulta una tarea estratégica que ha de proyectarse en cuatro pilares fundamentales:

  • Internacionalización en casa: Movilidad entrante, bilingüismo, egresados en el exterior como embajadores del conocimiento y organización de eventos internacionales.
  • Proyección internacional: Movilidad saliente, divulgación de la producción científica, internacionalización de la extensión y participación en eventos internacionales.
  • Alianzas estratégicas corresponsables: Marco geo-académico estratégico, fuentes de financiación nacional e internacional, dobles titulaciones, proyectos colaborativos de investigación, docencia y extensión; explorar diferentes modalidades de cooperación internacional.
  • Acreditación internacional: Acreditación de programas ante el Consejo Nacional de Acreditación (CNA) como factor de visibilidad internacional, la acreditación internacional de programas; además de la proyección de los programas acreditados.

El reto está entonces en ampliar e incrementar las redes de investigación, docencia y extensión, aumentar los procesos de intercambio de doble vía para docentes y estudiantes, apoyar y facilitar la realización de pasantías de investigación para docentes, promover estrategias para una adecuada formación para el manejo de una segunda lengua tanto para docentes, estudiantes como personal administrativo, asegurando los recursos necesarios para ello a través de programas de financiación conjunta, alianzas entre el gobierno local y nacional, y el sector productivo.

La movilidad, resultado y motor de la internacionalización, requiere un compromiso adicional para remover los obstáculos financieros, administrativos y académicos existentes y, así, mejorar los niveles actuales y atender su creciente demanda, física y virtual, con una visión renovada que permita la captación de talento, favoreciendo tanto la movilidad regional con otras regiones universitarias del mundo.

Las instituciones de educación superior somos el eje fundamental en el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación del país, y esto nos exige innovar nuestras estructuras tradicionales y dirigir nuestros esfuerzos hacia la sociedad a la que nos debemos, a través de la participación, para brindar respuestas reales a problemáticas reales, y de esta manera contribuir con el progreso de nuestra región y reducir las brechas de inequidad y de desigualdad. Tenemos que dar un salto adelante en la investigación, el impacto y la transferencia de los resultados y en la innovación; para ello enfrentamos algunos retos y desafíos:

  • Reconocer que nuestra sociedad es cada vez más diversa y esto nos reta como ciudadanos y más aún como profesionales a enfrentarnos a situaciones complejas desde los diferentes ámbitos (innovación, cultural, social, artístico, emocional, económico entre muchos otros), las cuales no pueden resolverse solamente desde el análisis y la crítica, sino como ya lo había mencionado antes, humanizando nuestro quehacer y nuestro deseo de servir, así lideraremos todas y cada una de las acciones que contribuyan a la transformación de estas situaciones en diferentes contextos.
  • Incluir, promover y motivar a nuestros estudiantes hacia la investigación, hacia la posibilidad y necesidad de descubrir, de inventar, de reinventar, de validar, de conocer, de explorar, hemos sido pioneros en investigación y no podemos perder este norte; el desarrollo, la promoción y la vinculación investigativa es el camino.
  • Tenemos recursos que antes, posibilidades actuales como el tema de regalías retan a la Universidad a consolidar esos proyectos que son apoyados desde la Gobernación de Antioquia con el Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías.
  • Promover con fuerza el trabajo articulado entre grupos de investigación.
  • Diseñar nuevas estrategias para la divulgación de la ciencia y la apropiación social del conocimiento.
  • Extender la capacidad investigadora, mejorando el rendimiento y la calidad de los resultados y promoviendo la articulación entre investigación básica e investigación aplicada.
  • Colaborar entre sí y con todas las partes interesadas, para utilizar el conocimiento como elemento de productividad y competitividad, de innovación y cohesión social.
  • Fortalecer y crear nuevos centros de excelencia fomentando la movilidad de capital humano entre la Universidad y la empresa.
  • Contar con políticas de protección y transferencia de los resultados de investigación.
  • Fortalecer la capacidad de innovación y de emprendimiento, la vinculación con la empresa y los programas de capital semilla y de creación de spin-off.
  • Promover la participación y la creación de redes de investigación, apoyo a la divulgación y producción científica, la participación en eventos científicos.
  • Cualificación y calificación de los grupos de investigación.

Para todo esto resulta imprescindible una mayor financiación -pública y privada, nacional e internacional- planificada estratégicamente para la mejora de la organización y la gestión de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología con la participación cooperativa de gobiernos, empresas, universidades y centros de investigación.

La adaptación de nuevos esquemas de organización, gobierno y financiación constituye una condición indispensable para un funcionamiento eficaz y para el ejercicio de la autonomía, la independencia y la libertad, bajo un modelo que permita la toma de decisiones académicas y administrativas con responsabilidad democrática.

Las universidades más sólidas y con prestigio internacional se caracterizan por una alta concentración y atracción de talento, abundantes recursos y financiación y una gobernanza flexible y profesional. Estos han de ser también objetivos estratégicos para nuestra Universidad, por lo que debemos visionar una moderna estructura organizativa, ágil, cualificada y responsable, con las más modernas técnicas de gestión y esquemas de dirección y administración pertinentes, con eficaces y modernos sistemas de información para los procesos académicos y administrativos y para la toma de decisiones, que haga un uso intensivo e inteligente de la tecnología y una gestión de los recursos financieros que requiere la actividad misional y la proyección institucional.

Asimismo, la gestión de la Rectoría será de puertas abiertas, libre de egoísmos y sin ánimo de protagonismo, de interacción permanente con la comunidad universitaria y con la sociedad, que liderará y dispondrá las mejores condiciones para que sus profesores, el personal administrativo y estudiantes puedan desarrollar sus actividades cotidianas en un ambiente de respeto, amabilidad y de servicio. Ofrezco una gestión trasparente que asegure la rendición de cuentas ante la comunidad universitaria, el Estado y la sociedad en general, no como un acontecimiento sino como proceso basado de una actitud y disposición favorable y permanente.

Reconozco en la planeación una herramienta fundamental para lograr la participación y contribución de los diferentes actores en el ejercicio responsable de la misión y el logro de los objetivos estratégicos. Acepto y valoro la diferencia como un elemento fundamental de la naturaleza de la Universidad y la reconozco como una fuente de creatividad y desarrollo del conocimiento. Por lo tanto, la participación es bienvenida y será promovida siempre que el objetivo común sea el desarrollo y crecimiento institucional, por encima de las expectativas particulares o individuales.

Los campus de la Universidad deben ser espacios exclusivos para la realización de las actividades misionales y administrativas, cualquier otra actividad entorpece el ambiente académico. Los universitarios debemos defender nuestros espacios y rechazar cualquier otra actividad que se apropie de los mismos en búsqueda de beneficios particulares y dañinos para la institución.

La Universidad debe hacer todos los esfuerzos para mantener sus espacios en óptimas condiciones como un aporte directo a la calidad de la actividad misional. Las inversiones en nueva infraestructura dependerán de una evaluación conjunta con las unidades académicas involucradas y de las posibilidades financieras reales de la Universidad. Cualquier proyecto nuevo no deberá comprometer exclusivamente recursos de la Institución, debe contar con el aporte de recursos gubernamentales (nación, departamento y ciudad), y se debe explorar otras alternativas como las alianzas público-privadas.

De la comunicación a la interacción

Una información amplia y rigurosa sobre La Universidad es un imperativo de transparencia, eficacia, equidad y gobernabilidad. El objetivo es dar a conocer las características que nos son particulares, las actividades y programas en beneficio de los estudiantes, profesores, empleados, jubilados, egresados y, por tanto, también de los gobiernos y de la misma sociedad civil.

Es una tarea de especial trascendencia ahora, cuando la visión sobre el entorno universitario global y la posición que cada universidad ocupa en él hoy está dominada por unos rankings que presentan sesgos y deficiencia y aparecen, en ocasiones indebidamente, como árbitros de la excelencia académica universal.

Así que, sin renunciar a mejorar nuestra posición en las mediciones internacionales, debemos trabajar en nuestro perfeccionamiento y crear instrumentos más adecuados de información y comparación, dotándolos de un carácter multidimensional que refleje correlativamente nuestra diversidad, nuestros sentires y diferentes objetivos e impacto en el entorno social y académico.

En nuestra Universidad suceden a diario muchos acontecimientos, se discuten avances científicos, se reflexiona sobre diversos temas sociales, se presentan eventos culturales, se participa en proyectos de orden internacional, nacional, departamental y de ciudad, se dan cuentas a la ciudadanía, se habla con la comunidad, con los gremios, con organizaciones académicas y sociales, se descubre la fortaleza de estudiantes y profesores que dejan en alto el nombre de la Universidad; son muchos personajes y acontecimientos que es necesario comunicar para reforzar el sentido de pertenencia y el nombre de la Institución en la sociedad, retomando el papel de liderazgo aportando análisis, diagnósticos y propuestas, respecto a los problemas de una sociedad que reclama la voz de la Alma Mater.

Para lograrlo la Universidad debe fortalecer los procesos de comunicación con sus públicos internos, y de ella con el entorno en varios niveles de la escala social. Debe transcender del asunto instrumental de informar a comunicar de manera estratégica su quehacer, y de la misma manera a relacionarse con sus públicos. Incluso en algunos procesos de la Universidad (investigación y cultura) podríamos trascender del concepto de comunicación y diseñar estrategias de apropiación social del conocimiento.

Es necesario definir unos niveles que permitan organizar la gestión de la comunicación, donde se definan puntalmente los procesos, funciones, roles, actividades, públicos y de manera especial el mensaje, que es el centro de la estrategia porque se convierte en la sombrilla que arropa la comunicación que se produzca, la columna vertebral que le da sentido a lo que la Universidad va a decidir comunicar desde su gestión. Con la transformación de la estructura organizativa de la comunicación se dio un buen paso, pero es necesario consolidar los procesos que van a soportar dicha estructura y definir una comunicación con la comunidad universitaria y para comunidad universitaria.

En una organización como la nuestra, la planificación es uno de los elementos, que hace parte del proceso, pero no lo es todo. La gestión de la comunicación es un proceso, que debe considerar elementos como la investigación, la estrategia, el mensaje, la planificación y la ejecución. Este proceso es cíclico y debe ser constante.

Entonces, la planificación es un elemento más, que en la Universidad no podría hacerse al detalle, pero que puede esbozar actividades, debe combinar la inestabilidad, el dinamismo y la proyección. Con el fin de planear y organizar el trabajo, para tener el control de lo que se comunica. Lo que lograría la definición del mensaje y la planeación es la articulación del trabajo y una mayor efectividad de lo que se realiza.

Esta nueva forma de entender la comunicación podría propiciar una serie de espacios en beneficio de los climas internos y de la relación con la comunidad externa. Espacios de diálogo e interlocución desde donde se puedan visibilizar los cambios, donde se establezcan dinámicas de comunicación, participación e interacción.

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