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miércoles, 18 de julio 2018
18/07/2018
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20 años formando ingenieros agropecuarios en Antioquia

Ingeniería agropecuaria

Desde que se diseñó el primer programa del pregrado de ingeniería Agropecuaria, hace 20 años, el objetivo ha sido cubrir las necesidades de ciertas regiones en Antioquia para articular saberes del sector pecuario y el sector agrícola. Hoy, después de la firma del Acuerdo de paz y cuando se habla de una Reforma Rural Integral los retos continúan.

Este 2017 el pregrado de ingeniería Agropecuaria cumplió 20 años, por eso entrevistamos a José Fernando Uribe, quien participó en la creación del programa y actualmente es coordinador del pregrado en Andes, Caucasia y El Carmen de Viboral. Conversamos con él sobre el proceso de diseño del programa, los logros alcanzados en estos 20 años, el proyecto de ley para regular la profesión y los desafíos ante la Reforma Rural Integral.

¿Cómo se da el proceso para diseñar el programa de ingeniería Agropecuaria?

Empezamos este trabajo en 1995 decidiendo en qué sitio podíamos trabajar. El primer viaje que hicimos fue a Urabá, pensábamos que el programa debía funcionar en Apartadó porque es el centro agroindustrial de la región. Iniciamos el diseño del programa con el apoyo de un experto cubano, Ricardo Fundora Piñeiro —doctor en Ciencias Técnicas e ingeniero agrícola de la Universidad de La Habana— y en el grupo también nos acompañaron cuatro personas del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, porque ellos ya tenían ese programa y lo ofrecían también en Urabá.

Para el diseño del programa siempre estuvimos en contacto con la región, para conocer las necesidades y los desafíos a los que nos enfrentábamos. Entendimos que lo mejor era hacer un cruce entre el sector agrícola y el sector pecuario, algo que estuvo motivado por las demandas de los productores y empresarios de Urabá, que pedían un profesional integral, que pudiese atender los dos campos. En ese momento la región tenía aproximadamente 365 agrónomos, pero no tenía a alguien que tuviera una versatilidad para poder manejar los dos sectores.

En noviembre de 1997 el Consejo Académico aprobó el programa, mediante la Resolución Superior 0119. El programa se ofreció para el segundo semestre de 1998. Iniciamos con 32 estudiantes y dictábamos los cursos en Apartadó, en la sede del Politécnico Jaime Izasa Cadavid. Después de varias cohortes en Urabá el programa se ofertó en Puerto Berrio, en Andes donde ha sido un programa bandera para la región, en Oriente y en Caucasia.

En estos momentos tenemos un total de 354 estudiantes y 492 egresados, y el programa abierto en Urabá, Carepa, Andes, en Caucasia, El Carmen de Viboral, Sonsón y Santa Fe de Antioquia.

*Cuadro: Relación de estudiantes y egresados por seccional.

Seccional     

Estudiantes

Egresados

Bajo Cauca -Caucasia                                        

81

43

Oriente- El Carmen de Viboral                          

97

63

Oriente- Sonsón                            

58

0

Magdalena Medio -Puerto Berrio                      

0

37

Occidente -Santa Fe De Antioquia

0

23

Suroeste- Andes

142

97

Urabá Carepa

104

207

Total

354

492

¿Cuáles han sido los principales logros del pregrado en estos 20 años?

En lo personal era un sueño de José Fernando Uribe, un sueño que se hizo realidad. Desde lo universitario un gran logro ha sido ajustar la parte académica a las necesidades de las regiones y del país. Por ejemplo, en Urabá decíamos que al muchacho había que prepararlo muy bien en la parte agroindustrial del banano, después empezaron a entrar otros cultivos y hubo que empezar a ajustar eso. En Puerto Berrio el potencial es la ganadería, pero también había otra ventaja que era que había un desarrollo muy alto en la parte de aceite de palma. Llegamos Andes y dijimos café, pero no olvidemos la ganadería que tiene cierto desarrollo. En Oriente tenemos que trabajar básicamente la parte de flores y la parte de internacionalización porque ahí hay mucha exportación. En Caucasia no sabíamos el potencial tan grande que tenía en la parte agrícola, porque tenía alto potencial en ganadería, pero en agrícola no conocíamos.

¿Cuál ha sido el impacto del pregrado para las regiones?

En Andes el impacto ha sido altísimo y ha sido tan alto que en estos momentos por el último sondeo que se hizo de los egresados, el 92.5% están empleados. En la Cooperativa de Caficultores de Andes tienen vinculados 18 egresados nuestros, el Comité de Cafeteros tiene cinco, y otros están vinculados en fincas particulares manejando la parte agrícola a través de cultivos de café y aguacate y en la parte pecuaria.

En Caucasia casi todos han estado trabajando más con sectores de desarrollo en la región, muchos han trabajaron para el programa de Colombia Responde. Que es un programa de estuvo orientado a todas las comunidades de las regiones. El resto están en la parte de cultivos de caucho, de cacao y en la ganadería. 

En Oriente tenemos una gran cantidad de egresados y estudiantes vinculados con ONG de desarrollo de la región y con cultivo de flores. Hemos conquistado un mercado que es muy difícil, el de las flores, que es un mercado casi que exclusivo para el ingeniero agrónomo. Hemos logrado incursionar bastante pues gracias a las prácticas hemos logrado mostrar el producto que estamos produciendo.

¿Cuál es la diferencia entre un ingeniero agrónomo y un ingeniero agropecuario?

El ingeniero agrónomo maneja toda la parte de la enfermedad, de la genética y toda la parte de la producción. Nosotros manejamos sistemas. Cuando hablo de sistemas es que el muchacho integra toda la parte del proceso administrativo, productivo y biológico.

Apropósito, en el año 2006 hicimos la primera reforma curricular en la que aplicamos ya un ingrediente alto en la parte de formación de ingeniería. En este momento nosotros fortalecimos la parte ingenieril sin desmeritar la otra parte porque no podíamos, era para que fuera un administrador de los sistemas de producción necesitábamos un bagaje muy alto en la parte ingenieril. Nosotros prácticamente los primeros cuatro semestres tenemos materias homologables a las que tiene ingeniería en la Universidad. Es decir, podemos trabajar en los primeros cuatro semestres, con los mismos cursos que tienen las otras ingenierías. Estamos formando un ingeniero precisamente para que maneje bien los sistemas de producción de los sectores agropecuario y pecuario.

¿Qué significa que en este momento se esté tramitando un proyecto de ley para regular esta profesión?

Nosotros iniciamos con ingeniería agropecuaria, pero en el Ministerio de Educación nos califican como ingeniería y afines. Al calificarnos de esa forma, nosotros tenemos una diferenciación altísima que no está legalizada frente al Ministerio. Porque cuando a uno le ponen afín es porque puede ser cualquier cosa. Cuando hubo los primeros egresados, empezó a tener problemas el egresado por cuestiones de ley, en el sentido que el ICA sacó norma de que los únicos que podían firmar procesos de exportación, de buenas prácticas agrícolas, eran los ingenieros agrónomos. Entonces descartó al agrícola, al forestal y salimos nosotros.  Entonces el muchacho que llegaba a una empresa no podía firmar porque no puede formular y no puede hacer las cosas y empezamos a tener el choque, porque tenemos la fortaleza de un profesional que puede manejar esos conceptos supremamente bien, puede aplicarlos, pero no pueden firmar.

En esa reunión empezamos a plantear la necesidad de que teníamos que empezar a reglamentar la profesión. El primer fruto la primera reunión que hicimos aquí en Medellín es que se creó la Asociación Nacional de Ingenieros Agropecuarios, quienes pusieron la fortaleza y todo fueron los de Urabá, que fueron los que más problemas tenían. Los de Urabá formaron la Asociación porque nosotros decíamos que una ley de la República es mucho más respaldada si hay una asociación de por medio.

El problema fundamental que hemos tenido es que nosotros como en el sector no tenemos quién nos apoye políticamente el proyecto ya se ha caído en tres oportunidades por término de la aprobación. Logramos que el Senado lo aprobara en julio de 2017. Pasó a la comisión de la Cámara, pero no sabemos qué va a pasar. Sin embargo, ha habido una gestión importante por parte de los decanos de la Universidad de Antioquia, del Politécnico, de la Universidad de Cauca y de la Fundación Universitaria Juan de Castellanos, para que esa ley se apruebe. Ya somos cuatro universidades haciéndole fuerza.

¿Cuáles son los desafíos que enfrenta la profesión cuando en el país se habla de una Reforma Rural Integral?

El aporte de esta profesión es supremamente alto ya que el primer punto alrededor de la paz va hacia todos los profesionales del sector agropecuario. Desde la academia se puede encajar como lo han hecho otras universidades, que es sencillamente elegir proyectos productivos y encajarlos dentro de la parte académica para poder desarrollar esas comunidades. Es decir, ir más allá de la asistencia técnica.

La asistencia técnica ya está, es decir, te contratan como entidad donde tienes que atender a todos los campesinos de la región. Por ejemplo, yo voy a hacer una visita a un cultivo de aguacate tengo que llegar a mirar todos los aspectos productivos, desde el inicio hasta el final para ver qué están produciendo. Y adicional a eso, como estamos pensando en la exportación, mirar las características de la empresa para entrar a la parte de exportación. Entonces ya debo entrar a mirar toda la poscosecha, empaque, etc.

Ir más allá de la asistencia técnica significa apersonarse de una comunidad y buscar el desarrollo de esta. Ya lo vivimos en el bajo Cauca, llegó Colombia Responde con un proyecto la USAID, con mucha plata y cogieron comunidades y dijeron esta comunidad de Tarazá va a sembrar caucho y empezaron el desarrollo del caucho. Montaron el proceso de siembra, de recolección, de todo eso. Entonces nosotros hemos estado presentes como Universidad con los estudiantes en prácticas para que vayan a esas empresas y el otro profesional que estaba ahí trabajando lo que hacía era montar el proyecto completo, buscar la aprobación, conseguirse la plata y empezar el proceso de capacitación de esos campesinos que iban a aprovechar esa plata para hacer el cultivo, entonces el estudiante estaba siempre haciendo un acompañamiento.

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