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martes, 21 de noviembre 2017
21/11/2017
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Cátedra Abierta Agosto: Información, Memoria y Sociedad

Por Elizabeth Ramírez Mendoza

Colombia es uno de los países que tiene en su historia muchas décadas de conflicto armado y por esta razón existe un deber social de contar las experiencias verdaderas vividas por sus habitantes y con todos los puntos de vista posibles. Cuando estos relatos surgidos a raíz de la violencia se comparten con otros ¿Cómo deben ser contadas? ¿Para quién se hacen y por qué? ¿Cómo podemos abordarlas y entenderlas como sociedad?

Preguntas como el rol del ciudadano en la construcción de memoria colectiva, quién y cómo se debe hablar del dolor que causa la guerra, los desafíos éticos, sociales y políticos que existen y los límites del derecho a la información en la construcción de memoria histórica son varios de los temas que se hablaron en la Cátedra Abierta "Bibliotecas, Archivos y Ciudad" de la Escuela Interamericana de Bibliotecología, su Maestría en Ciencia de la Información y la Biblioteca Pública Piloto del mes de agosto.

En esta charla, con la moderación de la periodista Ana Cristina Restrepo estuvieron invitadas Marta Lucía Giraldo Lopera, Historiadora, Magíster en Literatura Colombiana. Es miembro del grupo de investigación Información, Conocimiento y Sociedad y actualmente es profesora de archivística de la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia. Patricia Nieto, Comunicadora Social - Periodista y Magíster en Ciencia Política de la Universidad de Antioquia. Es una reconocida cronista del conflicto armado, la guerra y las víctimas en Colombia. Actualmente es profesora titular de la Universidad de Antioquia y dirige el proyecto Hacemos Memoria, subvencionado por DWA de Alemania, en la misma Universidad y Adriana González Gil, Licenciada en Historia y Filosofía de la Universidad Autónoma Latinoamericana, Magíster en Historia de la Universidad Nacional de Colombia y Doctora en América Latina Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid. La profesora tiene amplia experiencia en migraciones y desplazamiento forzado.

La cátedra se inició con la participación del público y la primera pregunta es es sobre quién tiene la vocería en un caso como el de la comunidad de Bojayá y sobre quién tiene la vocería para hablar por un grupo de personas. Catalina, una asistente, considera que “Ese es el dilema de la construcción de memoria y es que uno cree que el primer implicado es la persona que se puede considerar víctima y sería quien tiene la potestad de decir pero si usted reconoce que la sociedad tiene derecho a saber lo que ha pasado pero la persona no quiere nombrar ¿Cómo hacemos?. No se trata de quien tiene la legitimidad sino como se hace el proceso para posibilitar eso. Es un dilema de cómo hacemos memorias entre el olvido, los silencios y el derecho al olvido.” 

Otro asistente, Giovanny Alvarez, gestor cultural de la comuna tres Manrique opina que se trata de puntos de vistas muy diferentes “Es un asunto complejo porque todas las personas no tienen la misma cosmovisión de las cosas” además cree que estos procesos deben estar de la mano de las comunidades y no de las voces con poder político e influencia en los medios tradicionales “La memoria va más allá de quien la va a contar y debe estar en los procesos populares o sociales. Debe estar ahí desde abajo para construir desde las bases sociales.”

Narrar el dolor


Las panelistas Martha Lucía Giraldo, Adriana González, Patricia Nieto y la moderadora Ana Cristina Restrepo

La profesora y periodista Patricia Nieto comentó su experiencia sobre el caso de Bojayá, uno que le tocó vivir en persona “Es una historia muy especial por las características del lugar, por la situación y el momento en el que ocurre.” En 2002 en el casco urbano de Bellavista en Bojayá, hubo un enfrentamiento entre las FARC y un grupo paramilitar, entonces una pipeta de gas cargada con explosivos cayó sobre el techo de una iglesia y cayó adentro en donde unas 200 personas se estaba resguardando. Murieron muchas personas y otras tantas fueron heridas. Este hecho también ocasionó muchos desplazamientos “Durante quince años el tema de Bojayá ha tenido unos puntos suspensivos. Siempre quedó pendiente el funeral social y religioso de las personas que murieron.” Muchas personas fueron enterradas en el cementerio o en otros lugares y por eso no se tiene una cifra exacta de los fallecidos.

Este caso, uno de los más mencionados y recordados por su crueldad, aún no ha terminado. En junio de 2017 se logró que la Fiscalía General de la Nación fuera a Bellavista a desenterrar los cuerpos de los que no se sabe a ciencia cierta quiénes son para ser identificados por segunda vez y que luego regresen al pueblo para tener velados en una ceremonia en la comunidad. Recientemente, Patricia viajó al pueblo con su colega la reportera gráfica Natalia Botero “Fuimos en febrero con el propósito de hacer unas entrevistas, hacer un acercamiento de la comunidad. De hecho, Natalia cubrió el hecho en el 2002. Decidimos esperar para el proceso de identificación y cuando nos avisaron que iban a hacer la exhumación, llegamos allá pero no pudimos acercarnos. La organización de víctimas que hay tiene unos líderes y estos nos impidieron trabajar.” La profesora además comentó que luego les entregaron un protocolo para estos eventos que les pareció excluyente y sin una legitimidad clara.

¿Quienes pueden contar el dolor?

Adriana retoma este concepto sobre la legitimidad para contar el dolor y lo amplía “Creo que a la cuestión de quién tiene legitimidad deberíamos darle un giro. Es más bien cómo se construye esa legitimidad. No es puesta ni imputada, y no es una legitimidad que podamos declarar. El proceso de construcción de memoria compromete un ejercicio interactivo entre el investigador y el sujeto que llamamos víctima, entre el periodista y las víctimas o desde el trabajo con los archivos en una investigación histórica. Creo que hay una manera de interactuar con el otro y a partir de esto se construye a la legitimidad de la narración.” Además considera que la relación entre el investigador y las personas es horizontal y es un proceso que plantea desafíos para que toda la sociedad participe en estos procesos.

Martha Lucía considera que existe un deber de memoria para la sociedad “Es un deber moral, político, no es un deber legal que no solo a las asociaciones de víctimas les compete. Creo que hay que generar confianza, encontrar los contextos adecuados porque mucha gente estará temerosa de hablar. Nos tenemos que mover con cuidado en este terreno porque es muy difícil de describir desde la investigación.” 

La ruta de la memoria

Patricia retoma el aspecto de qué tipo de personas pueden contar el dolor “Los que lo han sufrido tienen la autoridad moral para contarlo pero creo que todos los que sentimos empatía con ese sufrimiento tenemos derecho a contarlo. Es decir, no debe haber en eso ninguna limitación. Cuando digo empatía, es una relación de compasión, de acompañar al otro en el dolor y se necesita un cierto tipo de práctica profesional, artística, terapéutica o académica. Siento que narrar el dolor no es un asunto que tiene personajes ungidos para hacerlo. Todo sujeto que se sienta comprometido con el dolor y el sufrimiento de otro puede narrarlo.” También se pregunta por qué antes era más fácil contar la guerra y afirma  que antes el silencio de las víctimas era impuesto por el terror, la vergüenza y la culpa. Hoy, el silencio es estar mudo de forma consensuada y hasta práctica.

Adriana cree que la forma de investigar en medio de la guerra es un poco distinta a como se hace hoy “Colombia vive hoy un escenario de transición, estamos pensando cómo es avanzar de lo que ha significado para este país el conflicto armado, el narcotráfico y las violencias múltiples hasta lo que supone un nuevo escenario y este es para desaprender. Nos toca pensar cómo investigar en esa transición hacia un posconflicto.” Afirma que hay un desafío mayor para saber con qué postura y con qué compromisos se van a asumir los silencios que van a aparecer.

Martha Lucía considera que su trabajo con las organizaciones de víctimas es para que se conozca lo que ha pasado porque el Estado genera desconfianza “El Estado debería dar cuenta del silencio y que por años han clasificado documentación que da cuenta del conflicto. En qué archivos está esa información y si queremos dar un paso a esa transición tenemos que conocer qué pasó. Deberíamos interpelarlo por eso porque hay comunidades que aún no puede contar lo que les pasó.”

El derecho a saber y el derecho a la intimidad

¿Cómo diferenciar cuando las personas no quieren que se sepan sus historias o simplemente no desean contarlas? Martha Lucía recuerda el caso de los archivos de la Policía secreta de Alemania denominada la SS (Schutzstaffel) y como se hizo la divulgación de sus archivos que daban cuenta de personas fueron seguidas e investigadas. “Esos ocho kilómetros de archivos que se lograron recabar están comprometiendo la dignidad y la honra de muchas personas y lo que se hizo fue darlos a conocer pero anonimizando esos nombres para que así estas personas no fueran doblemente víctimas.” Un caso en Colombia es los archivos del DAS y opina que hay que hacer la divulgación de los archivos con las personas implicadas y las que fueron objeto de seguimiento.

Patricia recuerda el caso de los archivos de la policía de Guatemala y cómo esta gran cantidad de información ha pasado años siendo revisada y divulgada “Cuando esos archivos se abren permite que las personas que han sido víctimas encuentren un rastro, una huella, un hilo de donde tirar para saber dónde puede estar la  persona desaparecida.” El caso del archivo es especial y el periodismo tiene un deber con la actualidad “Los periodistas no podemos esperar ochenta años para que abra un archivo. Nuestro deber es contar de la forma más actual posible los hechos y cuando lo hacen toda la sociedad se alerta y la tensión es tremenda.” Pero a veces las historias no son contadas con tacto que requieren “La figura de periodista que arrasa se convierte en una capa que nos hace mucho daño porque se convierte en la imposibilidad de hacer la tarea.” El periodista debe hacer un acuerdo con la fuente y debe negociar porque hay informaciones que hacen daño “El derecho a saber y el de la intimidad no deberían chocar ya que debería hacer acuerdos de cómo manejar la información.”

La memoria en la cotidianidad

Hablar de la memoria en la vida cotidiana y cómo se registra es otro aspecto que se trata con precaución. Patricia cree que la cotidianidad de las comunidades depende de quien la mira “Tanto los hechos violentos como lo cotidiano siempre depende del que mira, como mira el que mira. Quién es el que va a escuchar y observar y cómo es la actitud del que es observado y escuchado.”  Al final, la cotidianidad es la que domina el tiempo y las partes deben guiñarse el ojo y entenderse.

Adriana cree que la memoria no debe reducirse a contar el conflicto “Los ejercicios de memoria van más allá de lo que nos tiene atrapados en los años de documentar la guerra. Hay una cosa muy importante en esto y es el tiempo. Se trata de qué protocolos conseguiremos que sean respetuosos y permitan esa reconstrucción de memoria colectiva que va más allá de los hechos de la guerra. Es una mirada de la memoria más integradora. No todo el tiempo fue violencia porque la vida seguía y la cotidianidad tenía fuerza.” Ella cree que existen dicotomías pero que no pueden ser resueltas de manera excluyente y hay que complementar entre olvida y recordar.

Martha Lucía cree que la confianza es fundamental y la empatía con el otro es importante y que más allá de la guerra hay momentos de empatía y solidaridad que también merecen ser objeto de mirada “Nos toca ser muy creativos en el manejo de esas memorias. Cómo metodológicamente y teóricamente se van a trabajar para poder trascender esas memorias del sufrimiento y más bien elaborarlas y convertirlos en otra cosa.”

Los retos de la memoria

Para finalizar de la cátedra el público se tomo la palabra. Ana Maria Jaramillo, investigadora de la Corporación Región resalta el valor de los puntos discutidos “Ha sido una experiencia excelente y aporta mucho para entender como no estamos enfrentados a dicotomías insalvables y no son situaciones radicalmente excluyentes.”  Además agrega que en la situación de las comunidades es muy diversa y eso debe tenerse en cuenta porque hay comunidades que no han sido visibilizadas sobre lo que les ha pasado y además comenta que poner un protocolo en la situación de Bojayá es un procedimiento complicado para poder transmitir esa memoria. Patricia respondió a Ana diciéndole que de su trabajo reciente en el pueblo ella su compañera Natalia no escribieron una letra “Todo se enrareció mucho y aparecieron otros poderes para intervenir en la situación.”

Catalina, una asistente, considera que el acuerdo de paz tiene unos grandes retos hay para el punto de las víctimas como lo son los archivos y la construcción de historias en el marco de un posible posconflicto. Martha Lucía respondió a este cuestionamiento comentando que en el acuerdo no hay un rumbo claro de cómo las organizaciones de víctimas participarán “Me preocupa mucho porque no se ha puesto en funcionamiento la Comisión de la verdad pero no se dice mucho de papel de los archivos y las organizaciones sociales no saben cómo será su participación. Tenemos muchas expectativas frente a lo que podría ser. No está claro si  habrá una desclasificación de las archivos de la Policía, las fuerzas militares o el DAS.” Además se refiere a casos emblemáticos en Guatemala y Perú y cómo en Colombia debería hacerse algo parecido para aportar a la unidad de búsqueda de personas desaparecidas para esclarecer los hechos que han pasado.

Sin duda la memoria en una época de conflicto es un reto social y uno mayor para la que se empezará en un posible posconflicto. Es un proceso lleno de desafíos para la sociedad y para las personas que han sufrido. Patricia se pregunta sobre la importancia de los testimonios y las voces de las personas que han sufrido y comprender las condiciones de hay para las historias que están siendo contadas. ¿Cómo va a contribuir la universidad a estos procesos? se pregunta la profesora Martha Lucía y esa es una pregunta que todos sin excepción deben hacerse.

Vea la conferencia completa aquí

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