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lunes, 25 de enero 2021
25/01/2021
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¿Por qué no cesa la violencia luego de las negociaciones de Paz?

La incapacidad estatal para llegar a los territorios, posterior a un proceso de negociación o acuerdo de Paz con grupos armados ilegales, sumado a las coaliciones entre actores violentos por dominar el territorio y la cohabitación de los gobiernos locales con estas dinámicas, ha terminado por exacerbar la violencia en Colombia.

 

Por: Lourdes Cruz Cárdenas -Facultad de Ciencias Económicas-

campoDe acuerdo con la hipótesis planteada por la investigación en curso: El ejercicio de la violencia tras las negociaciones del conflicto armado colombiano, “las negociaciones de Paz generan vacantes de poder en algunos territorios que son disputados por otros actores ilegales, lo cual conlleva a la persistencia, expansión y exacerbación de la violencia en el marco del conflicto colombiano”.

Esta situación, explicó su autor, Steven Riascos Carabalí, economista de la Universidad del Valle e invitado al Seminario de Economía organizado por el Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia, se sustenta en la revisión documental que ha realizado durante su estudio y que refleja cómo cada vez que se comienza a negociar la Paz, algo más entra en la negociación o impulsa una serie de incentivos en los territorios que ocasiona que todo el ejercicio violento comience a transformarse.

Al Estado no estar ocupando el espacio que deja el actor ilegal, comentó Riascos, en parte por su incapacidad para llegar a los territorios posterior a un acuerdo, “muchos grupos comienzan a desarrollar una competencia por controlar el territorio y la población civil, intensificando la violencia como un mecanismo para generar ciertos incentivos y donde la población y las autoridades locales terminan cooperando, lo cual termina por exacerbar la violencia”.

Entre los datos que motivaron esta investigación, donde se identificaron nueve procesos de negociación establecidos con actores armados ilegales, se encuentran algunas de las estadísticas arrojadas por el Centro Nacional de Memoria HistóricaCNMH– desde 1958 (primer año disponible con cifras acerca del conflicto armado) hasta 2018.

Allí se han documentado al menos 700 masacres, 260 mil homicidios, más de 37 mil secuestros y 8 millones de desplazados, así como 120 mil desapariciones forzosas e identificado al menos 31 grupos armados ilegales, sin embargo, al desagregar la cifra de 260 mil homicidios, sólo hay 174.890 que se le pueden atribuir a un actor armado.

Sumado a esto, el Instituto para la Economía y la Paz indicó que el conflicto armado le cuesta a Colombia el 10,8% del PIB.

ejercito-conflicto armadoPor su parte, la participación por grupo armado comprende: 77% ocasionado por paramilitares, neoparamilitares y crimen organizado; 11% causado por las Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia –FARC–; el 8% el Ejército de Liberación Nacional –ELN– y 4% el Estado. Este último, expresó Riascos, bajo la idea de que los gobiernos locales también entran en la disputa, debido a los incentivos que disponen los grupos ilegales para que los gobiernos entren a cooperar con ellos.

Para muchos grupos armados establecer procesos de cooperación con los gobiernos locales logra que se empiecen a establecer ciertas estrategias que le permitan a estos gobiernos permanecer en el poder, se reduce la competencia electoral y esto favorece a ambos grupos”, agregó el economista.

Ahora bien, la investigación se suscribe en las negociaciones de Paz en el marco del posconflicto y el periodo de análisis 1980-2016, pues dicho espacio temporal reúne el 95% de los homicidios en el país. Así mismo, el autor estructuró una base de datos con información de 1.101 municipios y su nivel de actor armado: FARC, ELN, paramilitares y el crimen organizado y el Estado; reúne 700 variables entre socioeconómicas, demográficas, históricas, geográficas, institucionales y electorales tomadas del CNMH, entre otros datos para el análisis.

Adicional, se plantea una clasificación del territorio colombiano por su nivel de violencia asociada al conflicto armado, así como su coincidencia armada entre territorios.

Por lo pronto, algunos de los resultados preliminares presentados por Riascos son: en promedio, el ejercicio de la violencia por parte de las FARC luego del cese al fuego en 2012 disminuyó, sin embargo, pese a la estrecha relación del ELN con el oriente del país, luego del alto al fuego ellos destacan con bajo ejercicio de la violencia en muchos más municipios, lo cual habla del proceso de expansión de esta guerrilla.

Otro hallazgo tiene que ver con el crimen organizado que, hasta 1995 estaba clasificado por los carteles de Cali y Medellín y que, según la investigación, empieza a migrar con facciones de neoparamilitarismo y a consolidarse posterior al proceso de negociación con las Autodefensas Unidas de ColombiaAUC–, luego con el cese al fuego y la firma del Acuerdo de Paz con las FARC, termina por convertirse en una nueva clasificación que ahora ocupa gran parte del territorio.

Finalmente, este trabajo también pretende dar explicaciones alternativas frente a por qué el asesinato se ha vuelto más sistemático y focalizado principalmente en el marco actual con el asesinato de líderes sociales, así como en las motivaciones y estrategias de los grupos armados en el territorio para competir entre ellos y la hipótesis sobre la delegación del monopolio de la violencia por parte del Estado.

 

Imágenes tomadas de: www.pexels.com.co

 
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