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Prácticas sociales que cambian vidas

25/01/2021
Por: Leidy Johana Quintero Martínez - Comunicaciones Facultad de Ingeniería

En los últimos años las prácticas académicas en modalidad social han tomado fuerza en la Facultad de Ingeniería, a tal punto que se implementó en los diferentes programas académicos la Práctica Temprana, que busca que los cursos con temáticas aplicables a la sociedad impacten a la comunidad y a los territorios.


Diseño de iluminación para hogares en DIALux, proyecto Experiencias significativas de estudiantes de Ingeniería Eléctrica, del curso Instalaciones eléctricas de usuario final en la Comuna 1

A través de las Prácticas Sociales Tempranas se busca que los estudiantes desarrollen competencias en la gestión de proyectos al proponer soluciones a las problemáticas de las comunidades, promoviendo así la Innovación en educación en ingeniería, estrategia del Plan de Acción 2020 -2023 de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia. 

Dos de las experiencias de esta modalidad han impactado de manera positiva a profesores, estudiantes y, por supuesto, a la comunidad. Ambas iniciativas están vinculadas al proyecto de la Universidad de Antioquia Articulación territorial de prácticas académicas en la Comuna 1 de Medellín, que «ha permitido hacer alianzas con personas de áreas diferentes a la nuestra, con otros saberes desde la UdeA y así hemos podido acercarnos y entender a los habitantes de la comuna desde diferentes puntos de vista», explicó la coordinadora de Prácticas Académicas de la Facultad de Ingeniería, Sonia Patricia Morales Vélez.

Energía eléctrica segura, un derecho de primera necesidad

«En Colombia, y más puntualmente en Medellín, se dice que el 90% de la población tiene energía eléctrica, pero la realidad es que no la tiene de forma continua o presenta algún riesgo o mal diseño; y esta no es la mejor manera de tener dicho servicio eléctrico, siendo esencial», señaló el profesor Noé Mesa Quintero. Bajo esta premisa surgió el proyecto Experiencias significativas de estudiantes de Ingeniería Eléctrica, del curso Instalaciones eléctricas de usuario final en la Comuna 1, para ayudar a la comunidad y que los estudiantes conocieran la realidad para aportar con sus conocimientos.  

Desde los cursos Instalaciones de usuario final y Seguridad y riesgo eléctrico, la profesora Claudia Acevedo, con el apoyo del profesor Juan David Saldarriaga, y el jefe del Departamento de Ingeniería Eléctrica, Noé Alejandro Mesa Quintero, plantearon este proyecto para beneficiar a la comunidad desde el punto de vista social y en el que tuvieran relación ambas asignaturas, las cuales abordan el tema de las instalaciones residenciales.

«Comprobar con facilidad el estado en el que se encuentra la instalación eléctrica residencial en los hogares elegidos, justificando con base en la normativa; plantear las acciones a seguir para realizar los controles de los riesgos, reparaciones o los cambios necesarios para que la instalación sea segura para la familia, además de las recomendaciones para que se ahorre dinero en el hogar haciendo uso eficiente y racional de la energía», explicó sobre la propuesta Claudia Acevedo.

Este proyecto se realizó con estudiantes de los grados 10º y 11º, Técnica en Electrónica, de la Institución Antonio Derka Santo Domingo, en Medellín, y evidenció que estos jóvenes terminan su formación de educación media con unas bases sólidas para continuar con sus estudios técnicos o profesionales.

Durante su desarrollo, los estudiantes del pregrado de Ingeniería Eléctrica hicieron las veces de consultores, pues «se encargaron de explicarles a los estudiantes del colegio qué es una acometida, un medidor, entre otros conceptos y elementos que hacen parte de una instalación eléctrica; algunos hicieron guías con fotos para explicarles a los jóvenes y ellos pudieron identificarlos en sus hogares», agregó la profesora Claudia.

Adicionalmente, estudiaron las condiciones de uso de las instalaciones para identificar  los peligros y riesgos de acuerdo con la normatividad, y definir las medidas de control necesarias para que los hogares tengan un uso más eficiente de las instalaciones y sea más seguro.

Los resultados de esta experiencia se presentaron de diferentes maneras, un plano de las casas con simbología normativa, pasando por cartillas didácticas donde les enseñaron a las familias lo que no deberían hacer con las instalaciones eléctricas, hasta el diseño de maquetas para el hogar, proponiendo y simulando el cambio de iluminación.

De esta experiencia aprendieron los profesores de la Facultad de Ingeniería y de la institución educativa, las familias, la comunidad y los más impactados de manera positiva fueron los estudiantes del Antonio Derka Santo Domingo, quienes agradecieron a la Universidad de Antioquia por tantas enseñanzas; entre los comentarios se destacan aspectos como el acompañamiento, la actitud, la preparación y la disposición de los futuros ingenieros.

Por su parte, el profesor de la Institución Educativa, Juan Sebastián Zapata Garcés, comentó que «el desarrollo del proyecto fue muy satisfactorio, que los chicos vean que lo aprendido en la Institución tiene aplicación en la vida real es muy importante, además, adquirieron conocimientos sobre las instalaciones eléctricas, tema en el cual no logramos profundizar en la técnica. También resalto la importancia de que los chicos sientan a la Universidad de Antioquia como institución cercana y no solo como ese sitio en el cual muchos quieren estar pero que en realidad muy pocos alcanzan».

Este tipo de proyectos que no buscan un beneficio económico sino un aporte social, han marcado la vida de muchos estudiantes de la Facultad de Ingeniería; es el caso de Santiago Restrepo, del curso Instalaciones eléctricas de usuario final, «cuando uno trabaja en la parte social hay una sensación que no se puede comparar, es una experiencia muy agradable, fue muy emocionante ver cómo estos estudiantes tienen capacidad de asombro con cosas que nosotros como ingenieros vamos perdiendo. La práctica social me ayudó a ser más crítico en el sentido de ver que muchas de las instalaciones eléctricas que tenemos no cuentan con los requisitos adecuados debido a que muchas personas lo aprenden y lo hacen de manera empírica».

Ingeniería con y para la sociedad

Prototipo de la huerta con las condiciones de seguridad y ergonomía definidas por el grupo de estudio

Las huertas comunitarias son conocidas por su carácter social y de apoyo entre vecinos, conocidos y amigos; además son una alternativa para complementar la alimentación de familias de una manera más saludable y económica. 

El profesor de Ingeniería Mecánica, Carlos Alberto Mejía Blandón, imparte el curso Proyectos de ingeniería integrados a la comunidad, el cual, de acuerdo con la profesora Sonia Morales, «es muy interesante porque nació para desarrollar proyectos que pudieran beneficiar a las comunidades».

Durante el primer semestre de 2020 el curso estuvo dirigido a la aplicación de conocimientos de los estudiantes en una huerta comunitaria de la Comuna 1 de Medellín, la cual es administrada por mujeres del barrio Santo Domingo. Adicionalmente, contó con el apoyo del profesor Junes Abdul Villarraga Ossa, como líder del Grupo Diseño Mecánico; y Maribel Montoya Flórez, quien trabaja con el grupo Materiales y Preciosos –MAPRE– de Ingeniería de Materiales.

Esta huerta está pensada para cosechar productos para consumo propio de las mujeres y sus familias, pero la principal razón de ser del espacio es servir como restaurante comunitario, pues en ella cada miércoles se ofrecen almuerzos a los adultos mayores del barrio. Una de las primeras necesidades de las mujeres era mejorar esta comida, poder complementarla incluso con postres, e idealmente llevar niños y realizar talleres con ellos.

El primer paso fue identificar la necesidad, según el profesor Carlos Alberto Mejía para «mejorar el proceso productivo de la huerta, con la adecuación del terreno y ajustes en los procedimientos de riego implementados, con la finalidad de mejorar la calidad de los alimentos destinados al restaurante».

Por lo anterior, el grupo de estudiantes y profesores se propusieron optimizar e incrementar la productividad de la huerta y del restaurante empezando por cuatro labores fundamentales: adecuación del terreno, pues se encuentra en una pendiente de 45 grados aproximadamente, implementación de un sistema de riego semiautomático que minimice la interacción de las mujeres con la huerta, el mejoramiento del horno (fogón de leña) del restaurante, y finalmente, transversal a los tres procesos, mejorar la ergonomía de todo el espacio de producción de la huerta y del restaurante; todo esto pensado desde la ingeniería aplicada, teniendo en cuenta que en el proyecto participaron estudiantes de Ingeniería de Materiales, Ingeniería Mecánica, Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Electrónica y Bioingeniería. 

Diseño del horno con mejores condiciones de seguridad

Para alcanzar esos objetivos el grupo definió trabajar bajo una metodología de diseño, con base en las especies que se sembrarían: cebolla de huevo y de rama, coles, apio, brócoli, entre otras; y su humedad relativa, además de las dimensiones, condiciones y tipo de terreno.

Después del trabajo social, conversaciones con las mujeres y demás investigaciones, se definieron y diseñaron varias alternativas para cada necesidad: opciones de riego, configuración del terreno y posibilidades del horno. Para determinar las mejores opciones se analizaron aspectos como: costo de producción, vida útil, versatilidad, modo de operación, entre otros.

Finalmente, entre los integrantes de la Facultad de Ingeniería y las mujeres de la huerta se definió el prototipo que mejor resolviera las problemáticas que se presentan en la huerta y en el restaurante, considerando aspectos como un horno con mejores condiciones de seguridad. Con respecto al terreno, se diseñaron unas terrazas distribuidas por niveles que permitieran mejor desplazamiento de las personas, y el sistema de riego bien estructurado, semiautomatizado, el cual fue diseñado en conjunto con estudiantes de la Universidad de Purdue, de Estados Unidos.

«Al implementar estas ideas se podría mejorar la productividad de la huerta y del restaurante y aumentar la posibilidad de tener otros productos para que se puedan comercializar y que sea un proyecto autosostenible; además mejoraría la calidad de vida de la comunidad porque la periodicidad con la que los adultos mayores recibirían sus alimentos en el restaurante sería más alta», destacó el profesor Carlos Alberto.

Cecilia Manco, una de las encargadas y líderes de la huerta, comentó: «este trabajo nos pareció excelente y estamos a la espera de ver qué sigue y que pueda ser una realidad».

Diseño del sistema de riego bien estructurado y semiautomatizado

Debido a la contingencia por la Covid-19, el proyecto no alcanzó a ser implementado, pero en manos de la comunidad quedaron los manuales, planos y demás documentos necesarios para su ejecución. En total, dicho proyecto tiene un costo de aproximadamente tres millones de pesos, recursos que se gestionarán en una segunda fase del proyecto.

Hasta ahora los resultados de estas prácticas han sido importantes, de acuerdo con la profesora Sonia Patricia Morales Vélez, coordinadora de Prácticas Académicas de la Facultad de Ingeniería, «para los estudiantes ha sido muy satisfactorio realizar estas actividades, pues no solo les sirve para aprender y obtener una nota sino que sienten que desde su quehacer y su saber aportan a la sociedad; además, estar en contacto con personas con necesidades diferentes a las suyas y diversas maneras de pensar, les permite desarrollar habilidades como liderazgo, comunicación, resiliencia, empatía, entre otras».
 

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