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Sociedad

Teletrabajo, prioridad más allá de la pandemia

07/04/2020
Por: Herlaynne Segura y David Hernández | Docentes Facultad de Comunicaciones**

La pandemia de la covid-19 llevó el teletrabajo intempestivamente a millones de hogares. En este análisis, estudiosos del tema dan recomendaciones y advierten que ante el mayor experimento de teletrabajo jamás visto, empleados, empleadores, sindicatos y gobiernos deben enfocarse en los retos legales, de salud y de seguridad informática que impone.

Ante la pandemia, muchos empleados se vieron avocados a asumir el teletrabajo como una medida de contingencia. Foto: Simon Arams-k | Unsplash

La rápida expansión de la covid-19 y el impacto que esta enfermedad infecciosa tiene en todo el mundo, condujo a la OMS a declararla como pandemia desde marzo de este año. Desde ese momento y hasta la fecha, múltiples gobiernos han impuesto restricciones de viajes, cuarentenas, confinamientos, aislamiento social, cancelación de eventos y cierre de establecimientos. 

A diferencia de otras pandemias ocurridas en la historia de la humanidad, esta tiene un efecto socioeconómico global que se complejiza por la desinformación propagada a través de redes sociales y algunos medios de comunicación, las tensiones políticas asociadas a las posturas y decisiones de algunos gobernantes, y por los cierres parciales o definitivos de miles de empresas en todo el mundo. 

En este contexto, el aislamiento social está poniendo a prueba a la sociedad en todos sus ámbitos. Uno de estos desafíos lo enfrentan las organizaciones, las cuales intentando mitigar los impactos negativos en sus operaciones productivas, comerciales y financieras, adoptan medidas —improvisadas o no— para adaptarse a las nuevas dinámicas sociales; decisiones que, infortunadamente, han incluido la suspensión o cancelación de contratos laborales y su consecuente impacto en la supervivencia y calidad de vida de los trabajadores y sus familias.

No todas las organizaciones pueden transferir las operaciones y funciones empresariales a las viviendas de sus empleados, ni suspender sus procesos durante el tiempo que dure la emergencia. Hay procesos que requieren la presencia humana directa, especialmente en los sectores industriales, manufactureros, agrícolas y de servicios.

El teletrabajo en medio de la emergencia

Ahora bien, cientos de empresas que se mostraban reticentes a las prácticas del trabajo remoto —también denominado teletrabajo, trabajo 4.0 o flexitrabajo—, están tomando decisiones en esa dirección. Si bien el teletrabajo no es algo nuevo, la necesidad de contener la propagación del virus y mitigar la rápida desaceleración de los procesos organizacionales ha puesto el tema sobre la mesa con una urgencia nunca vista.

Los modelos de trabajo remoto —sin la premura impuesta por la pandemia— deben implementarse con la debida precaución y atendiendo las medidas de protección de la salud física y mental de los trabajadores. Incorporar improvisadamente esta modalidad laboral puede terminar en la materialización de riesgos psicosociales, en la vulneración de la seguridad informática, en litigios jurídicos entre empleados y empleadores y en que las personas no quieran adoptarlo.

En nuestro continente, diferentes estados han implementado leyes para el teletrabajo, las cuales buscan que organizaciones y empleados accedan de una forma legal y responsable a ambientes de trabajo remoto.

Colombia es reconocido en Latinoamérica como uno de los países pioneros en regular esta modalidad laboral, por la expedición de la Ley 1221 de 2008 y el Decreto reglamentario 884 de 2012. Adicionalmente, en el país se han creado comisiones asesoras, se han firmado pactos por el teletrabajo y se promueve, a través de campañas y programas de formación, la alfabetización digital.

Aún falta el cambio cultural

Pese a estos esfuerzos y a la voluntad de cientos de compañías que innovan en este campo, la incorporación regulada y monitoreada del teletrabajo es aún incipiente, no sólo por las implicaciones legales, tecnológicas y logísticas que estas prácticas conllevan, si no, a nuestro juicio, por lo que se denomina «cultura empresarial colombiana».

Algunos estudios sobre culturas organizacionales en Colombia han señalado que la mayor parte de nuestras empresas, a nivel general, se caracterizan por la existencia de culturas poco flexibles, más orientadas al control y a la centralidad de la autoridad y menos a la innovación y a la creatividad. 

Ante la pandemia, muchos empleados se vieron avocados a asumir el teletrabajo como una medida de contingencia. La coyuntura llevó a que intempestivamente el teletrabajo irrumpiera en el entorno familiar de millones de personas, convirtiendo en áreas de trabajo sus espacios personales, obligando a sobrellevar simultáneamente labores domésticas y roles laborales y exponiéndolos a horarios de trabajo desbordados.

De acuerdo con la Academia Internacional de Transformación del Trabajo, una de las equivocaciones en estas transiciones es trasladar sin gradualidad dinámicas de la presencialidad a la virtualidad, desconociendo que son entornos diferentes. Las reuniones sincrónicas en exceso y la operación desenfrenada y simultánea de canales de comunicación —chats, correos electrónicos y llamadas telefónicas—, están abrumando el día a día de las personas.

Es necesario, entonces, que se establezcan horarios claramente diferenciables entre las rutinas domésticas y las familiares; se considere la asincronía para reducir las reuniones innecesarias en tiempo real y se seleccionen herramientas tecnológicas pertinentes al tipo de comunicación o tarea que se requiera.

Más allá de la contingencia, el teletrabajo tiene otras bondades

Esta modalidad, responsablemente adoptada, tiene importantes posibilidades:

  • Permite una mejor conciliación entre la vida laboral, familiar y personal, gracias al ahorro en tiempos de desplazamiento y al manejo autónomo que los empleados pueden darle a sus ritmos de trabajo.
     
  • Facilita procesos de integración social, permitiendo que personas de culturas diferentes o con limitaciones físicas o sensoriales cooperen en proyectos e iniciativas empresariales.
     
  •  Aporta las iniciativas de mitigación de la contaminación ambiental, gracias a la disminución de desplazamientos en vehículos automotores.
     
  • Mantiene activas las organizaciones, en situaciones de crisis, tal como lo estamos viviendo

A nuestro juicio, esta pandemia —en un contexto de alta complejidad y sofisticación tecnológica— es el inicio del mayor experimento de teletrabajo jamás visto, lo que debería redundar en el surgimiento de una nueva dinámica entre empleados, empleadores, sindicatos y gobiernos para encontrar soluciones sostenibles a los retos legales, de salud ocupacional y de seguridad informática que impone este nuevo modelo.

El reto es que, superada la crisis actual, el teletrabajo se integre a la vida cotidiana como una alternativa sostenible y que no sea visto sólo como un salvavidas ante las contingencias.

Imagen de Mudassar Iqbal en Pixabay. 


Las modalidades

El Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones junto con el Ministerio del Trabajo, describen tres modalidades de teletrabajo en Colombia:

Teletrabajo Autónomo: Trabajadores independientes o empleados que se valen de las TIC para el desarrollo de sus tareas, ejecutándolas desde cualquier lugar elegido por él.

Teletrabajo Suplementario: Trabajadores con contrato laboral que alternan sus tareas en distintos días de la semana entre la empresa y un lugar fuera de ella usando las TIC para dar cumplimiento. Se entiende que teletrabajan al menos dos días a la semana.

Teletrabajo Móvil: Trabajadores que utilizan dispositivos móviles para ejecutar sus tareas. Su actividad laboral les permite ausentarse con frecuencia de la oficia. No tienen un lugar definido para ejecutar sus tareas.


A tener en cuenta a la hora del teletrabajo:

  • Disponga de un lugar adecuado para realizar sus labores: luz apropiada y silla y escritorios ergonómicos.
     
  • Establezca rutinas de trabajo que incluyan pausas activas para realizar otras actividades, como ejercicios físicos y espacios para compartir con su familia. Cuide sus relaciones afectivas a través de los canales de los que disponga.
     
  • Evite la sobrecarga de información. Tenga claros los canales de comunicación que utiliza y siga las instrucciones y protocolos para hacer un buen uso de ellos.
     
  • Comunique con precisión sus ideas y tareas a los interlocutores. En la virtualidad hacer un buen uso del tiempo y ser específicos en las comunicaciones son muy buenas prácticas.
     
  • Mantenga hábitos de ciberseguridad (protección de contraseñas, instalación y actualización de antivirus, aplicación de políticas de tratamiento de datos, entre otros).
     
  • Defina claramente las tareas y reuniones del día. El trabajo por objetivos es una premisa del teletrabajo.
     
  • Evalúe periódicamente con superiores y compañeros sus experiencias de teletrabajo. Compartir los aciertos y desaciertos permitirá encontrar oportunidades de mejoramiento en el proceso de adopción y adaptación de este modelo laboral.
     
  • ¡Disfrútelo! De esta experiencia dependerá que el teletrabajo se incorpore positivamente en su vida y en la cultura de su organización.


** Sobre los autores: David Hernández García es doctor en Psicología del Trabajo, de la Universidad de Barcelona. La profesora Herlaynne Segura Jiménez es magíster en Sociedad de la Información y el Conocimiento  de la Universitat Oberta de Catalunya.

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