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El examen de admisión: ritual de paso

16/09/2019
Por: Víctor Villa Mejía, profesor jubilado Facultad de Comunicaciones UdeA

« ... es necesario puntualizar que el aspirante (quien presenta el examen de admisión) no actúa en su propio nombre, sino que representa entes periféricos como la educación precedente (su colegio, en tanto egresado); su familia, la inversora en sueños y expectativas; su entorno cultural (parceros, condiscípulos y paisanos)... »

No todos los rituales de paso son unidireccionales. El tránsito de menor a mayor de edad, soportado en la cédula de ciudadanía, es unidireccional. La conversión de la niña en mujer, refrendada por la celebración de los quinces, también es unidireccional.

Pero existen otros rituales en los que el nuevo estado puede ser aplazado, suspendido o negado. Este es el caso del ingreso a la ilustración (la mayoría de edad), en los términos de E. Kant; o la admisión a la universidad pública, como se verá a continuación.

Se entiende por ritual de paso el conjunto específico de actividades que simbolizan y marcan la transición de un estado a otro en la vida de una persona. Para el paso a la universidad, esas actividades, grosso modo, son la graduación como bachiller (o certificación de curso del grado once), la inscripción y la presentación de la(s) prueba(s) del examen de admisión.

En las universidades donde no se realiza examen de admisión funge de ritual de paso la presentación de la prueba Icfes-Saber-Once.

En lo que sigue se subsumirán en el examen de admisión las actividades previas o preparatorias, constitutivas ellas de la inscripción a una universidad pública: preuniversitario, pin, formulario y credencial.  

En estricto sentido, un ritual de paso es diferente a un rito de iniciación. La definición anterior de ritual de paso es, ciertamente, homologable al rito de iniciación. La diferencia radica en su duración. Los rituales de paso son de corta duración, como los entierros de los parceros en el cementerio de San Pedro. Los ritos de iniciación son de media y larga duración.

En Villa (1995) me he referido al primíparo bajo la etiqueta de rito de iniciación: mínimo un semestre. Ritos de iniciación son también el noviciado para las monjas, el seminario menor para los sacerdotes, el nivel amater para los futbolistas, el juramento de bandera en el ejército y ciertos períodos de prueba en el ámbito laboral. El examen de admisión de tres horas de la Universidad de Antioquia es, entonces, un ritual de paso y no un rito de iniciación.

El lenguaje se especializa para que el examen de admisión como ritual de paso denote y connote la especificidad del acontecimiento: “pasé a la universidad”, en vez de fui admitido a la universidad; “gané el examen, pero no alcancé cupo”; “el paso a la universidad lo corroboro con mi matrícula”.

El enunciado NO PASÉ amerita varias lecturas. Cuando el ritual de paso deviene acto fallido no deja de ser ritual, pero se convierte en infortunio. Antes de proseguir, es necesario puntualizar que el aspirante (quien presenta el examen de admisión) no actúa en su propio nombre, sino que representa entes periféricos como la educación precedente (su colegio, en tanto egresado); su familia, la inversora en sueños y expectativas; su entorno cultural (parceros, condiscípulos y paisanos). Por eso pasar tiene un efecto metonímico imperdible de vista, como en el caso del desfile de silleteros: cuando pasa el silletero es Antioquia la que pasa.

Con todo, el ritual de paso también puede ser de no paso. El examen de embarazo (paso a la maternidad) puede ser negativo; el examen médico (paso al servicio militar) puede dar no apto; el aspirantado de las monjas puede diagnosticar insuficiencias en la vocación; y el anhelo de universidad se puede estrellar contra la no disponibilidad de cupos, dándosele la razón a Celia Cruz cuando dice que ‘no hay cama pa tanta gente’.

Conviene detenerse en los efectos del no-paso. Para los rectores de las instituciones educativas, en tanto responsables de la educación precedente, cuando un egresado no pasa a la universidad es su institución educativa (colegio) la que no pasa. Sobre esta perogrullada hablará el rector de la Universidad de Antioquia en la feria de universidades el próximo 18 de octubre, en Plaza Mayor. En el evento “De rector a rectores” será presentado un plan de mejoramiento de las condiciones académicas de los pasantes virtuales a la Universidad de Antioquia. 

De otro lado, sobre el impacto familiar del NO PASÉ a la universidad, Vivas (2016) en su rol de padre de familia se pregunta: “¿Cómo explicarle a una hija de escasos 18 años que haber ocupado el puesto 2142 entre los 5468 aspirantes a un cupo para Medicina en la Universidad de Antioquia no significa que ella sea menos inteligente, menos persona que los 135 que fueron admitidos no sabemos bajo qué circunstancias, y que sus deseos de estudiar esa carrera no se han frustrado irremediablemente? […]

¿Cómo no imaginar la tristeza de más de 30 mil familias de todo el país, no solo de Antioquia, que cifraron sus ilusiones en el buen desempeño de sus hijos e hijas y que ahora ven con furia y dolor que ya no tendrán un profesional en casa, es decir, una salida a los problemas más inmediatos?”. Obvio que queda pendiente la reacción de alegría y júbilo de los padres de familia del diez por ciento de los inscritos que, aleluya, sí pasaron.

También es pertinente para NO PASÉ el impacto en los críticos del instrumento del examen de admisión y del mismo examen de admisión. Sumariamente, Ossa y Osorio (2000) afirman que “los exámenes de admisión de las universidades públicas tendrían que ser repensados y reformados, dado el crudo hecho de los desequilibrios de calidad existentes entre escuelas y colegios públicos y privados”. Soto (2014), por su parte, cree que se deben desarrollar políticas de admisión que “reconozcan las especificidades de las profesiones, las competencias laborales requeridas y las cualidades que deben tener los jóvenes [aspirantes a la Facultad de Educación] en términos de liderazgo, servicio a la comunidad y estilos de aprendizaje”.

También Obando (2015) cuestiona la efectividad vocacional de la segunda opción, ya que muchos cupos son acaparados por cazadores de cupos con buenos puntajes en el examen de admisión no admitidos en la primera opción, lo cual desvirtúa la esencia misma de los programas académicos. Finalmente, Mahecha (2015) propone el “Bachillerato Especializado en Matemáticas y Humanismo y Sociedad”, en los grados 10 y 11, a imagen y semejanza de lo que hacen el SENA, el INEM y el Pascual Bravo en otras áreas del saber; allí estaría el propedéutico para ingresar, sin examen, a las carreras universitarias.

En fin; que se sepa, a ningún pasante le está dada la posibilidad de modificar el ritual de paso. Ello es evidente en el paso de la oscuridad a la luz (el bautismo) o de la soltería a la conyugalidad (el matrimonio). Así es el examen de ingreso a la Universidad de Antioquia, con sus dos pruebas de razonamiento lógico (competencia matemática) y razonamiento crítico (competencia lectora). Afortunadamente, para los exámenes de admisión de las universidades públicas son válidos los enviones, como en algunos deportes: hay aspirantes que pasan en el tercer envión.

Referencias

Mahecha, Jorge (2015). El resultado de estudiar durante doce años. Co-Respondencia. Medellín, No. 259. Disponible en http://asoprudea.org/images/publicaciones/Co-Respondencia/Cor259.pdf

Obando Zapata, Gilberto (2015). ¿Admitimos a los mejores? Alma Máter. Medellín, No. 641, p. 14. Disponible en https://issuu.com/periodicoalmamater/docs/alma_mater_641_web/14

Ossa, Jorge y Osorio, John Wilson (2000). Razones y sinrazones de los exámenes de admisión. Lectiva. Medellín, No. 4, pp. 121-124.

Soto Lombana, Carlos Arturo (2014). Importante revisar el examen de admisión a la U. Alma Máter. Medellín, No. 631, p. 25. Disponible en https://issuu.com/periodicoalmamater/docs/am_631_mayo_de_2014/25

Villa Mejía, Víctor (1995). Los primíparos como rituales de paso. Sobre-entendidos. Medellín, Fondo Editorial Cooperativo (Cooprudea), pp. 143-151.

Vivas Hurtado, Selnich (2016). ¡No pasé! UdeA Noticias. Medellín, junio 10. Versión en línea.


Nota

Este es el espacio de opinión del Portal Universitario, destinado a columnistas que voluntariamente expresan sus posturas sobre temáticas elegidas por ellos mismos. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores y no reflejan una opinión o posición institucional de la Universidad de Antioquia.

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