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¿Cuánto «contamina» el aire de Medellín?

16/10/2020
Por: Julián David Ospina Sánchez

Desde el 2018 una investigación busca respuestas sobre cuál es la incidencia de la contaminación del aire con la salud y la economía en Medellín. Según sus hallazgos, la ciudad podría evitar el 13.8 % de la pérdida de años de vida saludable por enfermedades relacionadas con esta situación ambiental.

La geografía de Medellín favorece la acumulación de contaminantes. Imagen captada en la primera temporada de lluvias, en marzo del 2020, cuando se registran las concentraciones más altas de material particulado del año —PM10 y PM2.5—. Foto: Pedro Correa Ochoa.

El PM2.5 es el contaminante con mayor efecto dañino sobre la salud humana. Así lo explicó Hugo Grisales Romero, doctor en Epidemiología de la Universidad de Antioquia, quien respalda esa afirmación en un dato clave ofrecido por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud —el IHME, de la Universidad de Washington—: el 8.7 % de las muertes a nivel mundial son producidas por la exposición a ese material.

¿Pero qué ocurre en Medellín? Grisales es el investigador principal de un estudio en el que varios profesionales de la Universidad de Antioquia trabajan desde el 2018 y que ya cuenta con resultados concretos. Se trata de la investigación Determinación de la carga atribuible de la enfermedad por contaminación del aire urbano y sus costos económicos para la ciudad de Medellín.

«Si en Medellín se continúa con los programas de prevención y control de contaminación del aire por PM2.5 —dijo Grisales—, se evitaría el 13.8 % de la pérdida de años de vida saludable por enfermedades agudas como las isquémicas del corazón, las cerebrovasculares y las infecciones de las vías respiratorias inferiores como la influenza y la neumonía, y también por patologías crónicas como los tumores malignos de los órganos respiratorios y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica —EPOC—».

Así las cosas, uno de los principales hallazgos de este estudio es que si en la ciudad se mantuviera —como lo sugiere la OMS— el material particulado PM2.5 en un nivel de 25 micras, o menos, por metro cúbico de aire al día, se evitaría la pérdida de años de vida saludable en la población, representada en años de vida perdidos y años de vida con discapacidad.

Este trabajo es pionero en el país y da pistas a las autoridades locales sobre lo que puede causar en la salud humana la exposición a dicho material particulado, y su trascendencia en la economía. «Uno de los objetivos más importantes que se logró con este trabajo fue unir, en un indicador, la mortalidad y la morbilidad, que no es fácil, y que se traduce en pérdida de vida saludable. Ello es fundamental para la formulación de políticas de salud pública», explicó Nora Montealegre Hernández, docente e investigadora de la Alma Máter.

Hombres, los más afectados en mortalidad prematura

Los investigadores eligieron una serie de «eventos centinela», identificados como las enfermedades incapacitantes o que pueden generar muerte prematura por contaminación, según la literatura y la evidencia epidemiológica. Contaron, además, con la información de la Secretaría de Salud de Medellín y del Dane para contabilizar las muertes y las discapacidades por este fenómeno ambiental en la ciudad.

Con estos elementos se estableció que en el tiempo estudiado —del 2010 al 2016— se perdieron en Medellín 726 352 años de vida saludable, de los cuales aproximadamente 100 208 se atribuyeron a la contaminación del aire por PM2.5, el 71.4 % por mortalidad prematura y el 28.6 % por años de vida con discapacidad.

Los investigadores hicieron otros cálculos. Por ejemplo, si en la ciudad se tomaran medidas más fuertes para bajar del límite permisible el material particulado PM2.5 en el aire, se ahorraría el 13.3 % de años perdidos por mortalidad prematura y el 15.1 % de años de vida por discapacidad; siendo la sumatoria de esos porcentajes la carga de la enfermedad atribuible a la contaminación del aire por PM2.5.

Discriminando por sexo, en los años perdidos por mortalidad prematura los hombres presentaron una cifra mayor, con un 53.6 % frente a un 46.4 % de las mujeres, con una característica fundamental: la mayoría de los afectados superaban los 60 años de edad.

Las enfermedades que más influyeron en los años perdidos por mortalidad prematura en los hombres fueron las agudas, específicamente las isquémicas del corazón, con un 36.8 %. En este grupo de dolencias de corto plazo también se analizaron la influenza, la neumonía, otras infecciones del sistema respiratorio y los accidentes cerebrovasculares.

En el caso de las mujeres, las enfermedades con mayor peso en las muertes prematuras fueron las crónicas, básicamente las de las vías respiratorias inferiores, como el Epoc, con un 34.8 %. En este grupo de patologías de largo plazo también se indagó sobre el cáncer de pulmón y los tumores malignos intratorácicos.

En los años de vida con discapacidad, las mujeres presentaron una cifra levemente mayor, con el 51.1 % frente al 48.9 % de los hombres. En cuanto a las enfermedades agudas más incapacitantes, tanto en mujeres como en hombres las infecciones de las vías respiratorias inferiores ocuparon el primer lugar con el 24.7 % y el 18.4 % respectivamente. En el caso de las patologías crónicas, las enfermedades de las vías respiratorias inferiores encabezaron las cifras con el 48.8 % en las mujeres y el 50.5 % en los hombres.

El impacto económico


Foto: cortesía Secretaría de Movilidad de Medellín / Flickr.

El economista y magíster en Epidemiología, Emanuel Nieto López, explicó que «los años potenciales de vida laboral perdidos por muerte prematura significaron el 80 % de los costos, con 5540 años, el 74 % por parte de los hombres y el 26 % restante por parte de las mujeres. En pesos, dichos costos ascendieron a 630 971 millones de pesos».

El otro componente fue el costo de la enfermedad —atender y dar tratamiento a las patologías ya mencionadas—, en el que se gastaron 158 600 millones de pesos. En total, por morbimortalidad debido a la exposición de material particulado PM2.5, los costos en los siete años fueron 789 573 millones de pesos, con un promedio anual de 112 796 millones, que representan un 0.091 % del PIB de Antioquia.

«Se justifica que la ciudad se comprometa con programas que contengan la contaminación del aire —dijo Nieto López—, validados en las magnitudes del impacto en la salud y sus costos económicos reportados. Si no se toman acciones estas consecuencias escalarán».

En ese mismo sentido opinó Grisales Romero, quien resaltó los hallazgos de esta investigación como un acercamiento profundo al tema, de información relevante y con sustentación científica que genera nuevo conocimiento. «Ahora se necesita que este tipo de investigaciones sean el soporte para el fortalecimiento de las políticas y medidas institucionales —advirtió—, que se fomenten este tipo de trabajos, y de manera especial que se mejoren los sistemas de información».

Por su parte, María Cristina Franco, integrante del Grupo Hábitat, Territorio y Medio Ambiente y magister en Medio Ambiente y Desarrollo, resaltó esta investigación como un «referente clave para tomar decisiones y para evaluar qué tan pertinente es apostarle a una inversión presente para implementar cambios en la movilidad y en el sistema productivo

Conceptos claves

PM2.5: son partículas muy pequeñas en el aire que tienen 2.5 micrómetros o menos de diámetro, es decir, mucho más pequeño que el grosor de un cabello humano. Pueden provenir de los automóviles, camiones, fábricas, quema de madera y otras actividades.

Carga de la enfermedad atribuible —AB—: corresponde a la reducción proporcional de la enfermedad o la mortalidad, si se toman medidas para reducir las emisiones de PM2.5.

AVP: años de vida perdidos por muerte prematura, calculados con respecto a la esperanza de vida estándar.

AVD: años vividos con discapacidad por una enfermedad o lesión.

AVAD: Es un indicador definitivo para medir la morbimortalidad. Se obtiene de la sumatoria de los AVP y los AVD, y representa los años perdidos de vida saludable.

Desde hace varios años la preocupación por los impactos de contaminación del aire en la capital antioqueña se convirtió en un tema prioritario. Dada la necesidad de contar con datos concretos sobre la incidencia de este fenómeno ambiental surgió esta investigación, financiada por Minciencias y adelantada por el grupo de profesores de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, con el apoyo de la Alcaldía de Medellín, a través de la Secretaría de Salud, y del Grupo Hábitat, Territorio y Medio Ambiente —HTM—.

 

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