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Sociedad

Los retos de ser cuidador en Colombia

09/07/2019
Por: Juan Diego Restrepo Toro- Periodista

Capacitación técnica, recursos económicos, una mayor participación ciudadana y la apropiada respuesta de las instituciones, son algunos de los desafíos que tiene la sociedad colombiana respecto a los cuidadores de la salud y las personas que tienen a su cargo.


Fotografía: Juan Pablo Hernández Álvarez. 

El ser invidente no ha impedido que Marco Tulio Hernández cuide a las tres personas que tiene a su cargo. «Lo primero que hago cada mañana es ponerle el oxígeno a mi mamá y revisar que haya amanecido bien. Después preparo el desayuno para todos y ordeno la casa», relató este líder comunitario del corregimiento de Santa Elena, en Medellín.

Personas como Marco Tulio tienen un papel decisivo en la salud pública del país. Además de trabajar 24 horas al día, los siete días de la semana, sin relevos o descansos, por lo general los cuidadores de personas con dependencia —bien sea por discapacidad, enfermedad crónica o vejez— no reciben un pago por su labor.  

Muchos de ellos tienen que dejar de trabajar o dedicarse a la informalidad para asumir una tarea para la que no han sido capacitados técnicamente: bañar a una persona en la cama, ayudarla a mover, alimentarla, darle la medicación, gestionar sus trámites médicos, acompañarla en las dolencias o ayudarla con la rehabilitación; además de las tareas diarias de la casa. A lo que se suma el alto gasto en artículos de aseo, como pañales, en medicamentos y desplazamientos. Todo esto en un país inequitativo, donde pocas personas reciben pensión en su vejez y donde aumenta el abandono de personas ancianas o con discapacidad.

Desde que perdió la visión, a los 23 años, Marco Tulio tuvo que rehacer su vida. Aprendió a leer con el sistema braille y a desplazarse con bastón. Hoy, con 56 años «bien vividos», ha acumulado experiencia en el cuidado de su madre, de 86 años, quien padece una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y de sus hermanos, de 58 y 62 años, uno de ellos con diagnóstico de bipolaridad.

«Los conocimientos académicos son muy importantes, pero lo más difícil es la sostenibilidad económica», explicó Marco Tulio, quien es representante de su vereda en el tema de discapacidad. «Yo me la rebusco, pero recibimos pocos ingresos. Por eso tenemos la regla de pagar primero el impuesto predial y los servicios, así no alcance para la comida. Como mi mamá es oxígeno- dependiente, no nos podemos quedar sin energía».

Según el decano de la Facultad de Medicina, Carlos Palacio Acosta, la sociedad colombiana debe generar respuestas ante el fenómeno de tener una alta cantidad de población adulta mayor, con una carga superior de enfermedades crónicas, y una menor población infantil. Este proceso se llama transición demográfica y, según el Ministerio de Salud y Protección Social, entre 1951 y 2020 el índice de envejecimiento se ha cuadruplicado, al pasar de 12 a 49 personas de 60 años o más por cada 100 menores de 15 años. «Como las personas viven más años, pero más enfermas, hay que desarrollar estrategias para mejorar la calidad de vida», señaló Palacio Acosta.

Marco Tulio adquirió y fortaleció conocimientos que ya tenía sobre autocuidado, manejo de las emociones, dinámicas famil