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Lo virtual no puede ir contra desconectados

04/04/2020
Por: Redacción UdeA Noticias

En diálogo con el sistema de medios universitarios, el rector de la UdeA, John Jairo Arboleda Céspedes, garantizó que, cuando se recobre la normalidad, los estudiantes que no tuvieron acceso a internet podrán continuar sus clases donde las dejaron. También resaltó la importancia de fortalecer los lazos entre estudiantes y profesores, más allá de si se avanza o no en el desarrollo de las asignaturas.

Foto: Juan Pablo Hernández.

Entre el 20% y 30% de los alumnos de la Alma Máter no tienen equipos o servicio de internet en sus hogares, pero ninguno de ellos va a ver interrumpida su carrera por la suspensión de las actividades académicas presenciales. Las directivas de la Alma Máter han dado indicaciones a los profesores para que traten de contactarse con ellos y saber, en primer lugar, cómo están pasando en medio de esta emergencia mundial causada por la COVID-19 y luego, con ellos y con quienes sí tiene conexión digital, concertar cómo se desarrollarán los cursos.

Esto fue lo que dijo el rector John Jairo Arboleda Céspedes, en diálogo con el sistema radial de la Emisora Cultural Universidad de Antioquia, a propósito de las condiciones en que la Alma Máter está desarrollando sus actividades en esta crisis de salud global.

En esta situación de emergencia del país y del mundo, la universidad debió volcarse con prisa a la virtualidad para atender sus necesidades y cumplir con sus ejes misionales. ¿Cómo marchan el trabajo y la educación virtual hasta ahora?

«Esta es la tercera semana después de que decidimos asumir esta responsabilidad y el compromiso de suspender todas las actividades presenciales de la universidad el domingo 15 de marzo. Entendimos las directrices del Gobierno Nacional y, dados los análisis de los expertos en ese entonces, reconocimos que era un asunto vital para todos, que necesitábamos cuidarnos para poder cuidar a los demás. Nuestra preocupación fue, ha sido y seguirá siendo la salud y el bienestar físico y mental de toda nuestra comunidad universitaria y, por supuesto, de la sociedad.
Esa decisión implica hacerle frente a una situación inédita. Nosotros tampoco estábamos preparados, nadie podrá decir que estaba desarrollando estrategias para atender una situación como ésta. Era absolutamente indispensable tomar esa decisión y mirar qué podíamos hacer para poder llevar, de la mejor manera, la situación generada.

Desde entonces estamos trabajando para encontrar las formas de mantener el contacto con la comunidad universitaria. Con nuestros empleados ya teníamos algunos avances en teletrabajo, hicimos un ensayo el año pasado y nos fue muy bien y este año, a raíz de la contingencia, logramos flexibilizar las estructuras y las formas de operar en nuestra universidad, no sólo para lo administrativo sino también para lo académico.
También ha habido una muy buena respuesta de profesores y estudiantes. Las dos primeras semanas, como lo teníamos previsto, las dedicamos a capacitar y a aprestar a la mayor cantidad de personas posibles para utilizar nuevas herramientas que permitieran atender esta situación».

Algunos estudiantes de la universidad no tienen acceso a internet desde sus casas. ¿Cómo se va a trabajar con ellos?

«Tenemos plena consciencia de la falta de conectividad y de la falta de equipos para muchos estudiantes y sus familias. Por eso hemos sido claros, como directivas de la universidad, en que todo lo que estamos tratando de hacer desde el punto de vista académico no puede ir en detrimento de la formación de estos estudiantes. Ya la universidad encontrará la forma una vez retornemos a las actividades y al desarrollo normal de los semestres, las formas de atender estas necesidades, porque no pueden disminuirse las exigencias ni la calidad ni los contenidos, eso es claro para nosotros y es un mensaje tranquilizador que les queremos enviar a los estudiantes. Mientras tanto, estamos buscando todas las formas posibles para contactar a esos estudiantes y sus familias, llegar primero a saludarlos, a saber cómo están ellos y sus familias, cómo han hecho su vida a la luz de esta contingencia. Después vamos a tratar de continuar con las actividades académicas que nos permitan mantener viva esta universidad para la sociedad, una universidad viva, que en este momento específico esté generando lo que sabe hacer muy bien y lo ha hecho durante tantos años.

Pero, reitero, lo más importante es que sepamos cómo están nuestros estudiantes, nuestros profesores, nuestros empleados, cómo están viviendo esta situación y cómo podemos caminar de la mano juntos y generar así mayores posibilidades para que, al final de este momento, nos encontremos nuevamente para seguir con esta tarea importante de construir sociedad».

¿La universidad tiene identificados esos estudiantes que no tienen acceso? ¿Está haciendo algo para facilitarles la conectividad?

«Cada vez que tenemos exámenes de admisión hacemos una encuesta en la que preguntamos a los aspirantes sobre la conectividad que tienen en sus casas: si tienen, si no tienen, con cuáles equipos cuentan, si tienen lugares especiales para ello. Por esto sabemos que entre el 70% y 80% tienen acceso a estas tecnologías y entre 20% y 30 % no (las cifras varían a medida que avanzan en los semestres). En este segmento hacemos esfuerzos mayores para tratar de que hoy tengan la conectividad. En un primer momento de esta situación hicimos una carta a los operadores de internet y telefonía móvil, así como al gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, y al alcalde de Medellín, Daniel Quintero, para que ampliaran y mejoraran esos servicios como un mínimo vital de comunicación y conexión de los ciudadanos con el Estado y con los gobiernos, para mantenerse informados y hemos logrado mejorar algo esas condiciones. 

También tenemos claro que todas las herramientas que estamos desarrollando para la educación virtual no puede ir en detrimento de esas personas que no tengan ese tipo de facilidades para conectarse la universidad. Estamos tratando de encontrar formas de llegar a ellos y para ello vale una llamada al fijo o al celular, vale la radio —esta Emisora Cultural UdeA es un valioso aporte de la universidad para mantener a toda la comunidad informada— vale la televisión. Y tenemos el compromiso de todos los profesores y los directivos para tratar de llegar a todos y cada uno de nuestros estudiantes, para preguntarles, escucharlos, para estar al lado de todos ellos y, sobre todo, para que ellos sientan que ahí está la universidad atendiendo, escuchando y encontrando soluciones para las problemáticas actuales».

¿Se garantiza entonces que esos alumnos no se atrasarán en sus estudios?

«Aquí es fundamental despejar cualquier duda: desde un principio, como directivas de la universidad de Antioquia, hemos tenido claro que somos un centro de educación presencial. También hay directrices del Gobierno Nacional, en cabeza del Ministerio de Educación, en la cual nos deja plena claridad sobre que esta es una universidad presencial, nuestros programas son presenciales, nuestros estudiantes y profesores están trabajando en procesos presenciales y los estudiantes se matricularon a cursos presenciales. Por eso vamos a garantizar a todos los estudiantes que cuando retornemos las aulas, una vez volvamos a disfrutar de los espacios físicos, a disfrutar del cara a cara, de los abrazos, de los saludos, de las discusiones, de las argumentaciones en vivo y en directo, presencialmente, como nos gusta, como nos mueve, nosotros vamos a retomar esas actividades presenciales para lograr mantener la formación de altísimo nivel que esta universidad ha logrado hacer. 

Para las personas y las familias que no tienen ni conectividad ni equipos, una vez esto se normalice, la universidad va a retomar allí donde estaban estudiantes y profesores. Tenemos que garantizarle a ese 20 o 30%, al porcentaje que no pudo hacer ninguna actividad académica en este momento, que logren reanudar sus procesos de formación presencial en donde los dejaron. Nuestra atención va a estar allí, en los estudiantes que no tuvieron ninguna posibilidad de contacto académico con sus profesores en este tiempo. Ese es el compromiso, ese es el parte de tranquilidad».

¿Qué se va a hacer entonces con quiénes sí pueden participar de las clases virtuales?

«En estas condiciones, lo que se pueda hacer desde lo académico es bienvenido, será muy bien valorado, pero eso tiene que ser pactado entre profesores y estudiantes, esto no es ninguna orden que se esté dando desde la administración, es simplemente la enorme convicción de que tenemos un problema que estamos tratando de resolver. Allí donde podamos avanzar, debemos hacerlo para mantener vivo el espíritu universitario de aprender, de conocer, de reinventarnos y, sobre todo, de hacer propuestas sobre la base del conocimiento. Pero en lo primero que hay que pensar es en mantener viva esa relación estudiante-profesor, profesor-estudiante, es pensar desde lo humano. Después sí vamos a pensar, discutir, analizar y proponer algunas maneras de manejar y avanzar en procesos de formación.

Si se logra avanzar no puede ser en detrimento de los que no lograron conectarse, continuar con los programas de las materias o con las evaluaciones debe ser un asunto concertado y que, por supuesto, obedece también a las posibilidades reales de desarrollar ciertas actividades, porque, por ejemplo, hay prácticas, laboratorios que son en este momento imposibles de realizar con estas herramientas que tenemos, así que eso tendrá que ser retomado o concertado posteriormente, tan pronto salgamos de esta situación. Insisto, lo que se logre avanzar que sea un asunto concertado y que no vaya en detrimento de esas personas que no tienen la forma de conectarse».

¿Qué se está haciendo con los profesores, que también se encontraron ante una situación imprevista y que no todos conocen las herramientas digitales?

«A todos los miembros de la comunidad universitaria nos toca hacer esfuerzos enormes, nos toca hacer ajustes incluso en nuestra forma de pensar y de ver nuestro trabajo, de cara a mantener activa y funcionando esta universidad. Yo reconozco en los profesores, en los estudiantes, en los empleados, en los directivos este esfuerzo. Nos ha tocado aprender sobre la marcha y en las condiciones en que estamos seguramente eso nos genera mayores dificultades.

Los profesores en buena medida han hecho uso de las herramientas para las clases virtuales, tenemos cifras de que alrededor de 3000 han usado las herramientas de capacitación y han estado en los cursos que están disponibles para toda la comunidad universitaria en las diferentes plataformas y redes sociales.

Con los profesores vinculados hemos logrado mantener una actividad muy importante ante esta pandemia, no solamente en la docencia, sino también en la parte investigativa y en la parte de extensión, en el acompañamiento a los gobiernos. En la toma de decisiones, las asesorías, sugerencias y recomendaciones de nuestros expertos han sido vitales para nuestros gobernantes.
Los profesores de cátedra han venido haciendo esfuerzos enormes que permitan mantener esa relación, ese diálogo humano, con nuestros estudiantes. ¿Cuánto vale una llamada de un profesor a un estudiante para saber cómo se siente, cómo está su familia? Eso lo quiero resaltar y mantener. 

A estos profesores de cátedra quiero decirles que ya el Consejo Superior, en la reunión del martes (31 de marzo), que la hicimos virtual, tomamos decisiones, ampliamos las horas de contratos para ellos, para que puedan seguir con su seguridad social y teniendo sus salarios y, por supuesto, para que sigan desarrollando actividades en el marco que la situación y el contexto lo permitan. A ellos también los animamos a que mantengamos esa relación y ese contacto con nuestros estudiantes desde el aspecto humano, eso es lo más importante. Lo más importante es que sepamos cómo están nuestros estudiantes, cómo están nuestros profesores y nuestros empleados, cómo están viviendo esta situación, cómo caminamos juntos de la mano y generamos mayores posibilidades de que, al final de esto, nos encontremos nuevamente para seguir con esta tarea importante de construir sociedad».

¿Cómo ha sido la relación con otras universidades en el diseño de estrategias para llevar a los hogares de los estudiantes la educación virtual?

«La respuesta del Ministerio de Educación ha sido muy apropiada, en el término de las directrices que ha dado en cuanto a los programas presenciales, para abrirnos a la posibilidad de hacer uso de herramientas que tenemos en algunas universidades. Pero no todas las universidades del país tienen la posibilidad de contar con estos elementos y por eso se ha creado un programa, una especie de plan padrino, en el cual algunas universidades —como la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, que es completamente virtual y tiene una amplia experiencia— han venido acompañando a otros centros de educación superior que no tienen esa disponibilidad.

Nosotros, en la Universidad de Antioquia, tenemos herramientas muy poderosas y alrededor de las universidades de la ciudad, en grupos como el G8, nos hemos sumado para tratar de encontrar las respuestas a problemas comunes y ha habido muy buena respuesta, muy buen acompañamiento. Nosotros, por fortuna, tenemos fortalezas en este sentido, las cuales hemos ofrecido a las otras instituciones de educación superior de Medellín, con la mayor generosidad y con el compromiso de que logremos encontrarles respuestas y soluciones a la situación que vive el país a la luz de esta pandemia».

 

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