Teclas de Ayuda de acceso Rápido

ALT + 1 Inicio

ALT + 2 Noticias

ALT + 3 Mapa de sitio

ALT + 4 Búsqueda

ALT + 5 Preguntas frecuentes

ALT + 6 Atención al ciudadano

ALT + 7 Quejas y reclamos

ALT + 8 Iniciar Sesión

ALT + 9 Directorio telefónico

Botones de Accesibilidad

Letra:

Contraste:

Esp
domingo, 16 de febrero 2020
16/02/2020
Síguenos

Opinión

UdeA Noticias
Opinión

Calcular vidas para acumular dinero

20/01/2020
Por: Andrés Restrepo Gil, egresado Instituto de Filosofía UdeA

« ...La lógica de las riquezas parece afirmar que no hay límites morales cuando se trata de acumular. No hay espacios sagrados ni campos intocables. Cuando estipulamos la riqueza como fin, cualquier medio, amparados en la ley de la avaricia, estará permitido...»

En 1971 los directores encargados de la empresa de automóviles americana Ford Motor Company, se vieron obligados a solucionar un desalmado dilema que sopesaba ganancias económicas por un lado y vidas humanas por otro. Como tal, el dilema fue el resultado de un defecto en los diseños del exitoso Ford Pinto.

El Ford Pinto era un vehículo pequeño, con el que la compañía americana intentó competir a otras fábricas como Toyota o Volkswagen, firmas que abarcaban una parte considerable de los mercados de automotores en los Estados Unidos en la década de los 70s.

Tan solo en su primer año, Ford logró vender 400.000 de estos carros. Ahora bien, ¿Qué tiene que ver este carro y sus fructíferos resultados económicos con el costo en vidas humanas?

El Ford Pinto tenía un par de defectos en sus diseños que hicieron de este vehículo una indiscutible amenaza para sus pasajeros. Por un lado, cuando el mencionado carro recibía un impacto relativamente contundente, el automóvil se estropeaba de tal manera que las puertas quedaban bloqueadas.

Al problema anterior, se le suma una segunda contrariedad; el tanque del Pinto solía ser demasiado débil, de tal manera que, al impactar, este se rompía y empezaba a derramar la gasolina que contenía.

Como ya pueden suponer, una latonería que cedía con facilidad y un tanque que vertía el líquido por los impactos, hacían del Ford un carro poco seguro para movilizarse. Naturalmente, La latonería se doblaba e impedía la salida de los pasajeros, mientras el tanque derramaba el líquido inflamable.

Así, la empresa Ford condenó a algunos de sus pasajeros a un destino del que difícilmente salieron ilesos, a causa de los incendios que producía la gasolina. Al final, las consecuencias fueron obvias: Durante los ocho años que se comercializaron estos vehículos cientos de personas murieron en estos carros, mientras que otras miles sufrieron quemaduras.

A pesar de que estamos hablando de diseños automovilísticos de casi medio siglo, para aquel entonces ya se había propuesto e implementado exitosamente un dispositivo que evitaba que los tanques de gasolina se derramasen en caso de ser golpeados. La pregunta es entonces ¿por qué la empresa no agregó a sus vehículos este tipo de herramientas para ensamblar vehículos más seguros para sus clientes?

La respuesta es tan ridícula, como cruel; el dispositivo no fue implementado en los carros por la sencilla razón de que este aparato, que pudo prevenir la muerte de 500 personas y miles de heridos por quemaduras, costaba la cuantiosa cifra de 11 dólares.

Según los desalmados cálculos de los ejecutivos de la empresa, indemnizar las muertes de las víctimas era más rentable que verse obligado a instalar un dispositivo para prevenir los mortales accidentes. Según las conjeturas de Ford Motor Company la lógica del negocio funciona así:

“Ford estimó que habría 180 muertos y 180 quemados si no se hacían las modificaciones. Puso entonces un valor monetario a cada vida perdida y quemadura sufrida: 200.000 dólares por vida y 67.000 por las quemaduras. Sumó a estas cantidades el número y el valor de los Pinto que probablemente arderían, y calculó que el beneficio total de la mejora de la seguridad sería de 49,5 millones de dólares.

Pero el coste de instalar un aparato de once dólares a doce millones y medio de vehículos ascendía a 137,5 millones de dólares. El fabricante, pues, llegó a la conclusión de que el coste de arreglar los depósitos de gasolina no estaba compensado por el beneficio que reportaban unos coches más seguros.” (Sandel, 2012)

¿Por qué hicieron esto? Si el objetivo de una empresa es única y exclusivamente incrementar sus riquezas, es mejor aumentar las ganancias y reducir la seguridad, a pesar de que esto pudiese, al final de la triste historia, costar la vida de aproximadamente 500 personas. La imagen de un par de sujetos en una mesa redonda calculando con indiferencia si daban prioridad a sus bolsillos o a la vida de sus clientes me parece despreciable.

Promediar sin afecto alguno la cantidad de seres humanos que morirán por año a causa de un diseño que tiene como prioridad no el bienestar, sino generar dinero, demuestra que hay un vacío insondable en el corazón de los hombres. Lo anterior prueba además que, desde hace ya varias décadas, la lógica del mercado considera los accidentes, el dolor y la muerte parte de las actividades comerciales.

Teniendo en mente el caso anterior, tendríamos que concluir que hay empresarios dispuestos no solamente a sopesar y calcular las vidas de sus clientes para ganar más dinero, sino que, en efecto, poseen suficiente indiferencia como para dejar morir cierta cantidad de humanos, con tal de que sus finanzas prosperes y que sus fortunas se extiendan. 

Algo relativamente similar ocurrió con la farmacéutica americana, Pfider. A partir de una sospecha, algunos de sus investigadores le solicitaron a la empresa en el año 2005 invertir en un estudio para descubrir la relación que existe entre el Enbrel, un medicamento antiinflamatorio, y sus efectos en la reducción del riesgo de sufrir Alzheimer. La solicitud fue denegada, bajo el pretexto de que el estudio era demasiado costoso.

Sin embargo, el diario argentino, Página12, sospecha que las razones a las que apeló la compañía para no impulsar la investigación no tenían que ver con los costos de esta, sino con las ganancias que se podrían extraer de los resultados. ¿Por qué no era rentable financiar un estudio que demostraría que el Enbrel reducía los riesgos de sufrir de Alzheimer?

Por la sencilla razón de que este medicamento no posee una patente exclusiva. Al no poseer una patente exclusiva otros laboratorios se podrían servir del descubrimiento y vender el medicamento genérico reduciendo notablemente las ganancias de Pfider.

Una razón para suponer lo anterior es que la firma no solo no destinó dinero para avanzar en la investigación, sino que también decidió guardar silencio sobre sus sospechas y así impedir que otros laboratorios descubriesen si en efecto hay una relación entre el Enbrel y la reducción en el riesgo de sufrir Alzheimer.

Imagino que los ejecutivos encargados de la empresa no encontraron mayores razones para financiar el estudio puesto que ¿qué sentido tiene reducir el riesgo de padecer Alzheimer si no es rentable? ¿Qué razón tendría la farmacéutica para mejorar la salud de millones de personas si no les aportará considerablemente a las finanzas de la organización? ¿si no se verá reflejado en las arcas de la compañía?

Si la salud no produce ganancias, entonces debemos preferir la enfermedad o, en caso la Ford Motor Company, la muerte. La lógica de las riquezas parece afirmar que no hay límites morales cuando se trata de acumular. No hay espacios sagrados ni campos intocables. Cuando estipulamos la riqueza como fin, cualquier medio, amparados en la ley de la avaricia, estará permitido.


Nota

Este es el espacio de opinión del Portal Universitario, destinado a columnistas que voluntariamente expresan sus posturas sobre temáticas elegidas por ellos mismos. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores y no reflejan una opinión o posición institucional de la Universidad de Antioquia.

Correo del contacto
[57+4] 219 50 19
54d4db3244a5e15c6a21152b_logo-renata.png
54d4db5924c957e253bd5fa5_logo-ruana.png
54d4db63ae77e15e6afe94a0_logo-universia.png
54d4db6add1988d75368ecff_logo-icetex.png
54d4db7744a5e15c6a211531_logo-colombiaprende.png
54d4db7edd1988d75368ed05_logo-gobiernolinea.png
54d4db86dd1988d75368ed09_logo-canalu.png
54d4db9644a5e15c6a211534_logo-cis.png
54d4db9d44a5e15c6a211535_logo-colciencias.png
54d4dba444a5e15c6a211539_logo-ips.png
Sistema Único de Información de Trámites - SUIT
54d4dbb7ae77e15e6afe94a4_logo-redemprendia.png
54d4dbbfdd1988d75368ed14_logo-colombia.png
Fundación Universidad de Antioquia
No + filas
No + filas
No + filas
ORACLE
Hacemos Memoria
Universidad de Antioquia | Vigilada Mineducación | Acreditación institucional hasta el 2022 | NIT 890980040-8
Recepción de correspondencia: calle 70 No. 52 - 21 | Apartado Aéreo 1226 | Dirección: calle 67 No. 53 - 108 | Horario de atención
Conmutador: [57+4] 219 8332 | Línea gratuita de atención al ciudadano: 018000 416384 | Fax: [57+4] 263 8282
Peticiones, quejas, reclamos, sugerencias, denuncias, consultas y felicitaciones
Política de tratamiento de datos personales
Medellín - Colombia | Todos los Derechos Reservados © 2018