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Colombia debe ir más allá de la prisión si desea la paz

24/06/2016
Por: Luis Eduardo Peláez - profesor Facultad de Derecho y Ciencias Políticas

“El silencio de los muros de la cárcel hace más escabroso saber que el hombre necesita del dolor del otro para mostrar resultados al sistema”. 

En medio de una conversación familiar comentó alguien de la mesa: ¿sí vieron el tipo que cogieron en Guarne y que mató a su esposa, a la hija y 20 personas más? Algunos respondieron sin dejar acabar: sí, yo lo vi, que mal; mientras que otra persona respondió enojada: en Colombia no existe justicia, si él ya confesó deberían mandarlo al papayo, y en medio de su diálogo llevó su mano a la nuca y señaló un movimiento de degollar al agresor. 

Esta escena se repite a diario en varios escenarios de Colombia, cuando no es este ejemplo, es: ¡No es justo que las FARC tengan premios! ¡No es justo que le den puestos en el Congreso, entre otros. En dichos espacios se lanzan comentarios, juzgamientos y opiniones sobre lo que se considera importante en el país. 

En varias de mis clases, de manera sencilla, explicando esta situación digo: si tú -señalando a un estudiante- vas caminando por la calle, hablando por tu celular nuevo que te costó conseguir y alguien te lo arrebata y sale a correr, ¿cierto que lo primero que haces es gritar diciendo -¡Cójanlo! ¡Cójanlo! ¡Cójanlo! y enciérrenlo en una prisión, respétenle el debido proceso y ayúdenlo a estudiar, a trabajar, y denle buen trato? En medio de este relato mis estudiantes sonríen en modo sarcástico y se imaginan lo que han dicho en esa ocasión o lo que dirían, y apuntan algunos: Profe, es que es muy duro cuando le toca a uno….

Respecto de estos tres escenarios es posible decir que crear, sostener y consolidar procesos de justicia restaurativa, entendida como una línea de acciones que buscan reparar el real daño, reconocer la víctima, escuchar al ofensor y buscar soluciones amigables para todos, sí es posible en Colombia. 

Sin embargo, no podemos llenarnos de ilusiones si desconocemos los tres escenarios antes puestos; porque se necesita minimizar el odio, explicar las dudas, llevar información correcta y fácil de entender a cada rincón del país. 

Pero ¿es suficiente esa parte? Es el primer paso, para luego avanzar en explicar por qué no se debe enviar una persona a prisión; porque esta no sirve; y a los que ven la prisión y la guerra como un negocio, advertirles que saquen sus inversiones de esta escena porque dicho negocio se acabará. Y los que dicen que no es posible, y me refiero a  los medios propagandistas en palabras de Zafaroni, ellos no están contrapuestos porque sí, sino que apoyan un discurso político, económico y social que los beneficia y deben asumir posturas en pro de mantenerlo incluso a costa del bien de la sociedad o de los ciudadanos.  

Hasta este punto me podrán preguntar ¿Qué hacer con la criminalidad? y respondo en la misma vía del Profesor Luigi Ferrajoli cuando en la revista Semana en 2015 le preguntaron eso mismo en Colombia y dijo: “Contra la criminalidad se necesitan más políticas sociales que penales. Las políticas sociales tienen como efecto la construcción de un espíritu cívico y de uno de pertenencia. Si las personas se sienten excluidas de la sociedad buscarán sentirse incluidas de otra manera, como en el narcotráfico o en la criminalidad. Una de las garantías de la consolidación de la paz es el desarrollo de la democracia en todas sus dimensiones: la máxima libertad de prensa y de asociación, la salud, la igualdad… el problema de la seguridad no se resuelve con las penas.”

Es posible alcanzar una justicia restaurativa integral que sirva para lograr acuerdos sociales reales y no firmas inmediatas para la fotografía o para hacer un show mundial. Es importante que cada colombiano avance en generar espacios para reducir los odios y permitir que se reduzcan las desigualdades sociales. 

¿Cómo puede ayudar? Apague el medio propagandista, comuníquese más y cada vez que escuche “a esos los deberían matar”, “esos no deben vivir”, “que le den cadena perpetua”, “que le metan 60 años de cárcel” -todas frases de odio-, deténgase y trate de reflexionar acerca de su entorno, porque esa horrible noche ya debe cesar y bienvenido el ¡oh júbilo inmortal! 

 


Nota

Este es el espacio de opinión del Portal Universitario, destinado a columnistas que voluntariamente expresan sus posturas sobre temáticas elegidas por ellos mismos.  Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores y no reflejan una opinión o posición institucional de la Universidad de Antioquia.

 

 

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