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La salud mental es más importante que un «like»

10/10/2023
Por: Andrea Carolina Vargas Malagón - Periodista

¿Actualizas constantemente el feed de tu Instagram para corroborar que no tienes notificaciones sin revisar? ¿Llevas la cuenta de los «likes» de tus publicaciones? ¿Prefieres quedarte en casa viendo tiktoks y reels durante horas en lugar de salir y compartir con familia y amigos? Cuidado, podrías estar teniendo un uso problemático de tus redes sociales y poniendo en riesgo tu salud mental. 

De las 52 naciones analizadas, Colombia es el séptimo país en donde se pasa más tiempo en redes sociales: Digital 2023 July Global Statshot Report.


En la era digital, las redes sociales se han posicionado como elementos indispensables en la vida cotidiana cuando de relacionarnos con los otros se trata. Plataformas como Instagram, Facebook, Twitter y TikTok —y aplicaciones de mensajería instantánea— han cambiado la forma en cómo nos comunicamos, cómo le contamos al mundo sobre nuestras vidas y cómo percibimos las vidas de otros. Solo en Colombia, hasta inicios de 2023, había más de 38 millones de usuarios de redes sociales, el equivalente al 74 % de la población total del país. Así lo evidencia el más reciente informe de DataReportal para Colombia, el Digital 2023: Colombia.

Según datos de este informe, en el país aproximadamente cuatro de cada cinco usuarios visitan alguna red social a diario, dedicándole, en promedio, cerca de cuatro horas a esta actividad. Las redes sociales se han convertido en una extensión de la realidad, sobre todo en los más jóvenes, quienes han encontrado en estos espacios puntos de encuentro para interactuar con otros, expresarse y experimentar sensaciones de felicidad y bienestar al consumir contenido o crearlo. Sin embargo, se convierte en un problema cuando el uso de estas plataformas se vuelve abusivo, compulsivo e impacta de manera negativa la realidad. 

«Hay una problemática de abuso de redes sociales cuando publicamos algo y existe una preocupación constante por las respuestas e interacciones que dicho contenido pueda generar, tanto que nos lleva a revisar constantemente qué tipo de reacciones se están gestando y nos genera angustia pensar en qué se está construyendo con mi imagen cuando yo no estoy viendo», explicó Daniel Cadavid, psicólogo y psicoorientador del Programa Educativo de Prevención de Adicciones —Pepa—, adscrito a la Dirección de Bienestar Universitario de la Universidad de Antioquia. 

Según Cadavid, las redes sociales están diseñadas para garantizar la permanencia en ellas. Las sensaciones placenteras o displacenteras que genera la aceptación, o no, de la imagen por las comunidades digitales facilita el camino para que se haga un uso compulsivo de estas plataformas, por lo que se crea inadvertidamente una dependencia a ellas.

«Si yo subo una fotografía y esta tiene cierta cantidad de likes, eso me va a generar bienestar y a su vez me va a estimular la producción de dopamina. De esta manera, se activan los centros de recompensa y se incrementa la sensación de felicidad, por lo que voy a intentar replicar con mayor frecuencia esa acción para obtener más felicidad; es allí cuando el comportamiento compulsivo empieza a relacionarse con la búsqueda de una respuesta placentera... De hecho, el abuso de redes sociales comparte la misma sintomatología que la que se da con la ludopatía», ilustró Cadavid.

Trastornos del sueño, irritabilidad, disminución en el desempeño en el trabajo o estudio, problemas de autoestima, depresión, ansiedad, aislamiento social en la vida real y temor a desconectarse y perderse de algo en el entorno digital son algunos de los efectos que pueden generar el uso excesivo de redes sociales. A pesar de los diversos estudios que se han realizado en torno a este tema, este uso compulsivo aún no es considerado como una afección de la salud mental dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM5, guía usada por algunos médicos y profesionales para diagnosticar y clasificar enfermedades mentales. 

El síndrome Fomo — miedo a perderse algo o fear of missing out  por sus siglas en inglés — es uno de los trastornos que más se vincula al uso excesivo de redes sociales. Consiste en la intensa emoción negativa que aparece al «ver» a través de publicaciones en plataformas digitales cómo los demás disfrutan de actividades agradables, mejores y más interesantes que quien está consumiendo ese contenido.

«Hablar de adicción en redes sociales no estaría enmarcado en la teoría que hay en la actualidad, pero la realidad es otra y definitivamente sí vemos que las redes sociales se están convirtiendo en un problema para muchas personas», expresó Jorge Guillermo Soto, médico especialista en psiquiatría, subespecialista en psiquiatría de niños y adolescentes, y docente de la Facultad de Medicina de la UdeA. 

Para este doctor, si bien aún no existe un diagnóstico de adicción a las redes sociales, una persona sí podría requerir un tratamiento psicológico o psiquiátrico si se aborda la problemática desde las consecuencias que genera el uso abusivo de estas plataformas. «En el caso de una persona adulta se haría un abordaje como si se tratara de una adicción cualquiera y se utilizarían medidas que permitan que esta persona vaya teniendo el control de su propio comportamiento. Como todavía no contamos con una terapia específica para el manejo de “adicción de redes sociales”, tocaría hacer uso de las que ya existen para otro tipo de adicciones», expresó Soto.
 

¿Qué pasa con la salud mental de quienes viven de crear contenido?

Foto cortesía: Banco de imágenes Freepik
 

«El solo hecho de preocuparse por algo por lo que uno no se preocupaba antes ya es problemático. A mí no me importaba cuántos likes, comentarios o seguidores tenía; ahora esos datos se volvieron importantes... Cuando subo un vídeo y no llega a las 100 000 vistas en una hora, digo: «La embarré, ya no soy viral, estoy en mi peor momento», así lo manifestó Alejandra Urrea, una joven estudiante de Periodismo de la UdeA a quien el pasatiempo de las redes sociales se le convirtió en parte de su sustento.

Para la mayoría, el uso de redes sociales se basa en consumir contenido para entretenerse, sin embargo, hay quienes se encargan de crear ese contenido y en esa labor se convierten en una cara visible en el entorno digital, una situación que acarrea consigo otros desafíos que, si no se afrontan de forma adecuada, pueden poner en riesgo la salud mental.

Diferenciar entre quien soy, lo que los otros creen que soy y lo que esperan que sea, es, en palabras de Urrea, «una lucha diaria» que se suma a la preocupación constante de qué contenido crear para seguir siendo viral, para no desaparecer del mundo digital y responder a esos seguidores que están esperando algo nuevo para consumir. Urrea asegura que ama lo que hace y que en general esta actividad no repercute de manera negativa en su vida, sin embargo, no niega que existen aspectos que sí elevan sus niveles de ansiedad. 

«Más que la imagen, lo que más me abruma es no ser lo suficientemente correcta para quienes me siguen. Al ser una figura pública, se reduce la posibilidad del error, se pierde el derecho a equivocarse, a decir algo que no se deba decir. Básicamente me inquieta que me “funen” o me cancelen», manifestó Urrea.
 

Navegación saludable
 

Consumidores o creadores de contenido tienen el mismo riesgo de caer en el uso excesivo o inadecuado de las redes sociales. Y no, no se trata de hacer una desconexión total de estas plataformas porque al fin y al cabo el uso de ellas no es el problema, es su uso desmedido. Frente a esto, Cadavid y Soto otorgaron ciertas recomendaciones que pueden ser útiles a la hora de consumir redes sociales con responsabilidad.

  • Evaluar qué tanto tiempo se le dedica al consumo de redes sociales 
  • Establecer un límite de tiempo entre cada conexión 
  • Desconectarse del móvil en ciertos momentos del día. Cuando se está comiendo o una hora antes de ir a dormir, por ejemplo. 
  • Inhabilitar las notificaciones del móvil ayuda a no estar pendiente de lo que sucede en el entorno digital 
  • Realizar actividades al aire libre y fortalecer las conexiones con otros en la vida real

Establecer límites, desconectarse de vez en cuando y prestar atención al bienestar emocional, son claves a la hora de encontrar un equilibrio entre la vida en línea y la real, y proteger la salud mental en el proceso. 

 

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