Los gusanos espagueti de los mares
Los gusanos espagueti de los mares
Entre los muchos grupos de poliquetos (gusanos marinos) estudiados por biólogos de la UdeA, destacan los singulares ‘gusanos espagueti’, los terebélidos.
Entre la alucinante diversidad de animales marinos, es casi imposible determinar cuál es más singular. Pero sin duda, un tipo de poliqueto que sea llamado ‘gusano espagueti’ ya llega con ventaja a la competencia.
Son gusanos marinos cuyo término científico es terebélidos —Terebellidae—. “El nombre proviene del latín terebro que significa taladrar; sin embargo, se relacionan con este nombre gracias a la forma de su cuerpo, no a una labor de taladrar”, comenta el profesor Mario H. Londoño Mesa, del Instituto de Biología. Son gusanos de brillantes colores y una rizada cabellera de tentáculos con los que atrapan su alimento: pequeños animales y partículas rastreras de las aguas del fondo marino, cerca de las costas. Por la forma como quedan sus tentáculos una vez los recogen, se les dio un apodo tan gastronómico.
“Son habitantes del fondo marino, principalmente a poca profundidad; viven bajo las piedras en tubos de arena que ellos mismos forman y desde donde extienden sus tentáculos, que pueden llegar a medir un metro (más del 500% de la longitud de su cuerpo) cuando están totalmente extendidos”, explica el profesor Londoño Mesa, el mismo profe que fue a la Antártica y que ha desvelado muchos secretos de los poliquetos marinos.
Con estos tentáculos llevan hacia la boca pequeñas partículas de suelo —granos de arena y pedazos de conchas y corales—, de manera que con el tiempo remueven buena cantidad de sedimentos, con lo que hacen que el suelo sea altamente dinámico. Son al fondo marino lo que las lombrices a la superficie terrestre: pacientes retroexcavadoras.
Son animales sedentarios que pasan la mayor parte de su vida en sus tubos, que los protegen de sus mayores depredadores: los peces. Y si no tienen suerte y son devorados, se convierten en una de las bases de la cadena alimenticia del océano.
“Los tubos son construidos con materiales que encuentran disponibles a su alrededor, como sedimento fino, así como pequeños organismos unicelulares calcáreos (con esqueleto de carbonato de calcio) llamados foraminíferos”, señala Londoño Mesa en una publicación para el periódico universitario mexicano La Jornada. “Estos materiales son adheridos por medio de secreciones pegajosas que le dan una consistencia rígida al tubo, ideal para que el organismo se desplace dentro de este”.
“A diferencia de otros poliquetos sedentarios, como los capitélidos, los terebélidos son encontrados principalmente en aguas limpias y oxigenadas, por lo que su presencia en un sitio determinado denota un estado aceptable en cuanto a la calidad del ambiente del lugar”, indica el profesor. Esto le da a este grupo de animales una característica de suma importancia para los humanos: ser bioindicadores de la calidad del agua.
En el grupo de investigación Limnología Básica y Experimental y Biología y Taxonomía Marina —LimnoBasE y Biotamar— estudian los gusanos marinos desde hace diez años, cuando el profesor Londoño Mesa se vinculó a la Universidad. Desde entonces, han identificado poliquetos del golfo de Urabá, el Caribe continental e insular (no solamente colombiano), el Pacífico suramericano y hasta los distantes continentes de Antártica, Europa y África.
Una de las recientes especies de terebélidos descritas, estudiadas y caracterizadas por el grupo es Eupolymnia rullieri. El profesor Londoño Mesa abunda en curiosidades sobre la taxonomía, con un poco de raíces latinas y griegas para sacarle jugo a los nombres científicos: “El epíteto de género (la primera de las dos partes de un nombre científico) polymnia hace referencia en la mitología griega a la hija de Zeus, una de las nueve musas inspiradoras del canto, la poesía, las artes y la ciencia. Con el prefijo griego Eu- significa la "buena o verdadera polymnia", prefijo que se tuvo que adicionar ya que este nombre inicial se aplica también para algunas plantas y otros animales”.
El profesor Londoño bautizó a la especie “rullieri”, ya que fue dedicada a un eminente científico francés llamado Louis François Rullier (1907-1981), especialista en poliquetos. “En sistemática zoológica, la terminación -i, en el epíteto de especie, es decir, el segundo término en el nombre de una especie, significa que fue dedicada a un hombre”, comenta el profesor.
Entre el latín y griego, los espaguetis y el inmenso mar, quedamos a la espera de nuevos registros de especies y de valiosas observaciones hechas por los biólogos de la Universidad en mares de todo el mundo.
Portal U de A - Redes Sociales - WCV(JSR 286)
Portal U de A - Datos de Contacto (Noticias) - WCV(JSR 286)
Portal U de A - Comentarios de Facebook - WCV(JSR 286)
Listado Lo más popular
-
Academia Sociedad
Resultados del diálogo y negociación con la mesa multiestamentaria | Comunicado
13/12/2024