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Reducción jornada laboral: triada entre trabajador, empresa y resultado social

27/07/2021
Por: Lourdes Cruz Cárdenas — Facultad de Ciencias Económicas

En el mundo, iniciativas como la reducción de la jornada laboral buscan un equilibrio entre la productividad de la empresa y la calidad de vida del trabajador.

Imagen de referencia. Cortesía. 

La ley 2101 de 2021 que reduce la jornada laboral en Colombia de 48 a 42 horas, sancionada recientemente por el presidente Iván Duque, busca cumplir y ratificar los convenios internacionales que el país ha adquirido con organismos como la Organización Internacional del Trabajo –OIT–; además del componente productivo que puede verse afectado por largas jornadas de trabajo que, en términos de la norma, resultan agotadoras y pueden incidir en la salud física y mental del trabajador.  

Para el profesor de la Facultad de Ciencias Económicas, Wilman Gómez Muñoz, la medida puede llevar a un gana-gana en términos de productividad y consecuentemente en competitividad, pues se tendrán las mismas metas y objetivos de la empresa, pero un menor tiempo para lograrlo.

Así lo explicó el académico y  PhD. en Economía, «esto implica mayor eficiencia, diligencia y concentración, pues en el fondo se espera que los trabajadores tengan una hora más de descanso y disfrute en familia, lo cual tendrá que verse reflejado en la productividad, en ese sentido serán más las ganancias que las pérdidas».

La Ley indica que, pasados dos años de su aplicación, se disminuirá una hora de trabajo, en el tercer año otra hora y en adelante dos horas por año para llegar a 42 horas semanales, sin reducir el salario mínimo, prestaciones sociales o el valor de la hora ordinaria. De acuerdo con los convenios internacionales, se espera que este tipo de iniciativas reflejen equilibrio entre la productividad de la empresa y la calidad de vida del trabajador, sin embargo el contexto de la medida no está garantizado.

Según el profesor Sergio René Oquendo Puerta, coordinador de la Maestría en Gestión Humana de la Facultad de Ciencias Económicas, e investigador en el campo del trabajo organizado, la norma debe entenderse en tres dimensiones: la empresa, el trabajador y el resultado social, donde la ley tiene pretensiones claras en materia de productividad y calidad de vida, pero con algunos riesgos frente a que, menos horas de trabajo signifique menos carga laboral.

«De cara al trabajador se busca aumentar la proporción salario hora, menos trabajo más vida, pero la lógica desenfrenada que vivimos de productividad y eficiencia puede generar una contradicción asociada a que se trabaja menos, pero con mayor presión y carga», expresó el profesor Sergio Oquendo.

Otro asunto es precisamente el valor hora, donde el proyecto es claro en garantizar los derechos adquiridos por los trabajadores como el salario, pero, «de antemano las horas de trabajo en Colombia son mayores que el promedio mundial y los convenios vinculantes, el salario mínimo promedio es mucho menor que los países de la OCDE y la media de América Latina; es decir, la tarea está atrasada no sólo en tiempo, sino en proporción valor hora /salario y condiciones objetivas para garantizar un trabajo digno», resaltó el académico.

De otro lado, desde la perspectiva del profesor William Gómez, el tema no debe ser que al trabajador le paguen lo mismo por trabajar menos, sino que al tener menos jornada laboral necesita ser más eficiente. Sin embargo, el análisis que plantea el profesor Oquendo y que puede causar un desequilibrio entre tiempo y salario, es que, en el transcurso de aplicación y cumplimiento de la medida, la proporcionalidad de incremento del salario no sea la correspondiente, sino proporcional a las 42 horas, rebajando la relación valor hora y disminuyendo las condiciones de compensación.

«Actualmente, en Colombia se pagan 240 horas al mes incluyendo el descanso remunerado, esto es ocho horas diarias y 48 horas a la semana, pero la propuesta no es clara en indicar cómo se va a calcular el valor de la hora una vez se aplique totalmente la jornada laboral de 42 horas, el valor de la hora se seguiría dividiendo por 240 o va haber una fórmula diferente», cuestionó la profesora en legislación laboral, Mónica María González Franco.

Imagen de referencia. Cortesía.

Otro ítem del proyecto es la generación de empleo. En palabras Wilman Gómez, es posible que en algunos oficios o sectores económicos pueda requerirse mano de obra extra por horas, pero es prematuro afirmarlo solo porque hay una reducción de horas en la jornada semanal, que en el fondo podría materializarse en una hora de reducción en la jornada laboral diaria y no tendría un efecto grande en términos de generación de empleo.

«Es importante revisar si con las 42 horas que la persona va a trabajar se suplen las necesidades de la empresa o por el contrario, el empleador tenga que contratar más personal, generando sobrecostos en términos del pago de salario, seguridad y prestaciones sociales», agregó la profesora González, Magíster en Administración.

Para el profesor Sergio Oquendo, es claro el propósito de la reforma en materia de generación de empleo, en Colombia se lucha para garantizar más puestos de trabajo que no hay y son las mismas personas precarizadas, con dobles jornadas y menos pagos; por tanto no se generan más trabajos, pero en la empresa hay más productividad, los resultados se los lleva la empresa y las consecuencias el trabajador. 

De manera que, reiteró el académico, «la propuesta es sana y necesaria para que el país avance sustancialmente en términos de condiciones laborales y políticas internacionales vinculantes, el asunto es que las condiciones de trabajo no están mediadas sólo por la reducción de horas, hay factores de tipo socioeconómico como el desempleo, la salud y la educación que aún no resolvemos».

Y añadió, «si queremos mejorar la conciliación vida laboral, familiar y personal, debe existir una respuesta social justa en la relación salario hora, reducción de la jornada laboral y condiciones económicas y sociales dignas para vivir la vida que tenemos razones para valorar, de lo contrario disminuir horas apunta a flexibilización laboral».

Finalmente, para las empresas, hay altos niveles de responsabilidad y carga impositiva que las deja en una situación difícil en términos productivos, de modo que, como indicó el profesor Oquendo, «las medidas deberían ser integrales en términos de condiciones para los trabajadores y para las organizaciones».

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