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Academia Sociedad

En la floración está la riqueza de las orquídeas

09/08/2022
Por: Carlos Olimpo Restrepo S.- Periodista

La investigación sobre cómo se produce la floración de estas plantas, además del interés científico y el enriquecimiento del banco genético del Grupo Evo-Devo en plantas, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UdeA, puede aportar en la generación de consciencia respecto a la necesidad de conservarlas, pues algunas de ellas se encuentran amenazadas por extracción masiva o por reducción de sus entornos naturales.

 

Algunas de las especies tropicales que se encuentran en el Banco genético de orquídeas del grupo EvoDevo en Plantas: Miltonia roezli, Vanilla aphylla, Stelis pusilla, Oncidium “Twinkle”, Maxilaria aurea, Masdevalia wendlandiana, Masdevalia coccinea “Alba”, Epidendrum fimbriatum, Elleanthus aurantiacus. Cortesia: Natalia Pabón-Mora. 

Las hay de muchos colores y múltiples formas, crecen en diferentes ambientes en las zonas tropicales de la Tierra y son muy codiciadas por los seres humanos. Pero más allá de esto, las orquídeas son de gran interés científico, pues alrededor de ellas los investigadores pueden plantear una amplia cantidad de preguntas y emprender variedad de indagaciones, por tratarse de uno de los grupos botánicos más extensos en el planeta.

Según el Plan para el estudio y la conservación de orquídeas en Colombia, elaborado en 2015 por el Ministerio de Ambiente y la Universidad Nacional de Colombia, en el mundo hay aproximadamente 260 000 especies de plantas con flores, de las cuales, entre 20 000 y 25 000 son orquídeas y, de estas, en el territorio nacional hay 4270 registradas —1572 exclusivas—, lo cual hace que este sea el país del mundo con más especies de dichas plantas.

Esta riqueza vegetal ha despertado el interés de académicos y en la Universidad de Antioquia, el Grupo Evo-Devo en Plantas, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, adelanta una investigación que puede hacer aportes en el campo biológico y económico. Allí se estudia la evolución y el desarrollo de algunas especies vegetales desde hace más de 12 años.

«Mi proyecto está basado en cómo florecen y en disminuir los impactos que tienen en los viveros estas plantas cuando no lo pueden hacer y se quedan produciendo hojas mucho tiempo, lo cual genera costos adicionales y pérdidas para los cultivadores», explicó la bióloga Yesenia Madrigal Bedoya, quien recibió el mes pasado el premio Donald R. Kaplan en Morfología Comparada, uno de los galardones más prestigiosos del mundo en su área y que entrega la Botanical Society of America, y quien en 2021 obtuvo la beca Fulbright para Estudiante Doctoral en Colombia.

La investigadora y docente añadió que «conocer cómo funcionan las orquídeas puede ayudar a responder muchas preguntas en términos comparativos con sus grupos. Por ejemplo, ¿por qué son tan distintas al maíz o al arroz, si ambas pertenecen al mismo subgrupo —las monocotiledóneas—? También sirve para entender las especies y nos brinda las bases para futuros análisis relacionados con el aprovechamiento de esos recursos».

La creación del banco genético de orquídeas colombianas se deriva del proyecto de investigación de esta bióloga —que nació de un proyecto de simetría floral con la Catleya en 2015 y, en 2018, se empezó el proyecto propiamente, el cual hoy ya tiene 13 especies de orquídeas—, quien adelanta su trabajo de doctorado de la mano de Natalia Pabón Mora, la primera docente de la UdeA que empezó a buscar este tipo de información en las especies con las que inició Evo-Devo en plantas.

«Este grupo de investigación adelanta trabajos para entender las bases genéticas del desarrollo de las plantas. Estamos en un país con mucha diversidad en las formas, diversidad en linajes —muchos de ellos exóticos, raros— que nadie trabaja en otras partes del mundo», anotó la profesora Pabón Mora.

En el caso específico de la floración de las orquídeas, no solo se observa la morfología de las flores o cómo crecen las plantas, sino que se analizan los factores externos que influyen en la floración, como temperatura, luz, precipitación, cantidad de nutrientes, entre otros.

«A esto se suma la información propia de los organismos o los datos específicos de cada grupo de plantas. Contar con esos datos es muy valioso porque permite buscar cuál es el camino de ellas para hacer flores», explicó la profesora Madrigal.

Para qué sirve

Damas danzantes u Oncidium. Fotografía: cortesía Natalia Pabón Mora. 

En este proceso, el banco genético de Evo-Devo en plantas ya cuenta con información de 13 especies de orquídeas, la cual se obtuvo mediante el empleo del transcriptoma, un método que no recoge todos los elementos del genoma, sino solo una parte de este, lo cual reduce la complejidad del proceso.

La profesora Yesenia Madrigal recordó que en Evo-Devo en plantas ya se tenía la información genética de café, borojó, borrachero, tomate y uchuva, entre las más de cien especies que ya se han trabajado mediante transcriptoma, lo cual sirvió como base para su investigación sobre orquídeas.

De esas 13 plantas ya está la información casi completa solo de una, la Epidendrum fimbriatum —una orquídea miniatura que florece todo el año en el parque Arví, al oriente de Medellín—. De otra, la Catleya Trianae —flor emblema de Colombia desde 1936 y que crece en diversas regiones del país— también está muy avanzada.

Más allá de conocer cómo se produce la floración de las orquídeas, esta investigación doctoral también busca aportar en la generación de consciencia respecto a la necesidad de conservar estas plantas, pues algunas de ellas se encuentran amenazadas por extracción masiva o por reducción de sus entornos naturales.

«Esta presión ambiental se puede disminuir con la potenciación económica de algunas especies que, por su carácter ornamental, pueden resultar rentables en cultivos comerciales por fuera de su entorno y ese es otro elemento de peso que se puede derivar de esto», sostuvo Yesenia Madrigal.

Al respecto, la profesora Natalia Pabón señaló que parte de la investigación se deriva de observar que algunos países con menor variedad de especies que el nuestro se han convertido en un referente mundial del comercio de estas flores, como Tailandia.

Natalia Pabón-Mora y Yesenia Madrigal disectando  plantas juveniles. Cortesía: EvoDevo

«Eso se da porque esos países conocen muy bien sus orquídeas, saben cuáles especies florecen cuándo y bajo cuáles condiciones y las han podido producir en invernaderos con clima controlado. Siendo Colombia tan diversa en orquídeas, ¿por qué no pensamos en estas como un renglón importante para nuestra economía? ¿Por qué no podemos protegerlas y cultivarlas para poder producirlas en una escala mayor?», anotó Pabón.

Indicó que «dentro del proyecto para entender las bases de su floración, como era difícil abarcarlas a todas, empezamos por buscar algunas que ya tuvieran un mercado incipiente local y otras con mucha floración o floración masiva. Nuestra misión era encontrar cuáles de ellas eran importantes para ese proceso. Nuestra misión era encontrar cuáles genes son los más importantes para ese proceso de floración».

Hoy, casi toda la información obtenida mediante transcriptoma, tanto de orquídeas como de otras especies, se encuentra almacenada en un servidor del Centro Nacional de Secuenciación Genómica, ubicado en la Sede de Investigación Universitaria —SIU—, donde se conserva para mantenerla al servicio de expertos de la Universidad o de otros centros académicos del país, aunque a futuro se planea que todos estos datos estén disponibles de manera libre en la web.

«El banco de genes es clave para el desarrollo de todas las investigaciones que hemos hecho en Evo-Devo, de ahí ha partido prácticamente todo, lo más importante es que es una información muy específica, cada especie y cada grupo tiene su información particular», Natalia Pabón, investigadora Evo-Devo. 

-70 grados Celsius es la temperatura en que se conservan las plantas al ser colectadas en las zonas autorizadas para esta labor de investigación.

Elleantus aurantiacus. Fotografía: cortesía Natalia Pabón Mora. 

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