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Opinión

¿Y qué sucede con la paz?

22/06/2022
Por: Juan Jacobo Casas Roncancio, estudiante de Ciencia Política. Texto derivado del curso: Paz, Conflictos Armados y Seguridad Internacional

«... La paz no puede estar planteada bajo una lógica de combate, ni ser generalizada a través de las visiones institucionales y mucho menos expresada a través de las dinámicas estatales. La paz se construye en los diversos espacios y territorios de la nación, en los barrios descentralizados, en las casas de conciliación, en las universidades, en las zonas abandonadas por el Estado...»

Desde su firma en el año 2016, el proceso de paz y su implementación ha estado implicado  en un sin fin de obstáculos y dilataciones para su aplicación. En muchos casos, se ha podido ver que, durante estos casi 5 años han existido una gran cantidad de “jugadas” por diversos sectores políticos y sociales.

Si bien la comunidad internacional ha reivindicado su posición de apoyo a dicho proceso, y a sus órganos de desarrollo como son la Comisión de la verdad y la JEP; además de exigir al gobierno nacional el funcionamiento de los mismos, esto no ha sido impedimento para que varios sectores interpongan sus intereses.

La construcción de la paz ha sido un desafío en un territorio que ha estado sucumbiendo a la violencia; y que ha creado nuevas lógicas de control y dominación a partir de la misma. En donde el estado ha brillado por su ausencia en varios sectores del territorio nacional, y en donde se ha impartido una visión de la paz como un proceso burocrático del gobierno de turno con las disidencias.

Pero entonces, ¿cómo se podría replantear la visión de la paz? ¿Acaso se puede entender la paz como un contrato o un compromiso en donde los involucrados están obligados a ser partícipes de ella?  La pregunta sale a relucir al leer los programas de gobierno de quienes fueran los dos candidatos opcionados a ocupar la presidencia del país, Gustavo Petro y Rodolfo Hernández, puesto que ambos hicieron uso del término: “Contrato social” para referirse a la paz. Entendiendo la paz como un compromiso en los diversos sectores de la sociedad, llevando a que uno se pregunte ¿La paz a través de la voluntad o la imposición?

Es complejo entender el asunto de la paz en nuestro país; una nación que ha crecido a través de la violencia y el conflicto entre varios sectores de la sociedad. Pensar en la paz y la construcción de la misma, se ha convertido en un reto para los líderes promotores, y en una pesadilla para aquellos poderosos que han acumulado poder a través de la violencia.

La consolidación de la paz, más allá de ser un compromiso, es un acto de humanidad que no va solo a las víctimas, sino a la nueva configuración de la sociedad. La paz se constituye a través  de diversos campos de la sociedad, en acompañamiento de las comunidades, en el mejoramiento de las condiciones sociales, en la condensación de memorias en búsqueda de la no repetición, e inclusive en la aceptación de las otredades.

Se podrá hablar de paz cuando se pueda entablar el diálogo político, cuando se logre la debida tramitación de los conflictos, y cuando se emplee una visión hacia la paz que busque el empoderamiento de las poblaciones menos privilegiadas.  Sin embargo, es importante aclarar que no es suficiente con la presencia institucional (la cual es de gran importancia) sino, que además, se debe empoderar a los líderes comunales y sociales para que tengan fuerza y herramientas para afrontar los conflictos de su comunidad. 

La paz no se construye a través del pie de fuerza, no se institucionaliza, no se fundamenta a través de personajes políticos; la paz nace de las memorias de las víctimas y de la verdad construida a través de la justicia transicional. La paz es un acto de humanidad, de solidaridad y de empatía hacia el otro. Teniendo en cuenta que, su organización se da a través de la voluntad y el diálogo entre los integrantes de la sociedad, se debe pensar la paz como un proceso de garantía social en donde no se desconozcan las diversas realidades sociales.

Para construir paz es necesario reconocer la presencia del otro, el debate de las ideas y el compromiso hacia la construcción. Es cierto que la realización de planes de atención social y de cobertura estatal son fundamentales para crear condiciones en donde se sostenga la paz, sin embargo, es importante empoderar a las comunidades de acercamientos entre la institucionalidad y la población colombiana.

Así entonces, la construcción de la paz no puede sostenerse en las acciones institucionales que se han replicado desde hace décadas, se debe crear un nuevo paradigma en donde se escuche las verdaderas peticiones de la comunidad. Es por esto que, pensar la paz en un contrato es reducir su alcance hacia solo una parte de la comunidad colombiana. ¿Y... quienes firman este contrato? ¿Las instituciones, las víctimas, los grupos armados, la fuerza pública? ¿Y bajo qué términos e interpretaciones se construye la misma?

La paz no puede estar planteada bajo una lógica de combate, ni ser generalizada a través de las visiones institucionales y mucho menos expresada a través de las dinámicas estatales. La paz se construye en los diversos espacios y territorios de la nación, en los barrios descentralizados, en las casas de conciliación, en las universidades, en las zonas abandonadas por el Estado. Pero, esta construcción debe ser desarrollada a través de las necesidades de los ciudadanos. Así entonces, la paz se construye de forma diversa, teniendo presente las diversas finalidades de este proceso.

Es nuestra responsabilidad la construcción de la paz, el reconocimiento del otro y la protección de cada uno de los ciudadanos. Así entonces, la construcción de la paz no puede ser una imposición del gobierno de turno, sino el reflejo de la ciudadanía en busca del cambio. Esa es la verdadera forma de pensar y construir paz en los territorios.


Notas:

1. Este es el espacio de opinión del Portal Universitario, destinado a columnistas que voluntariamente expresan sus posturas sobre temáticas elegidas por ellos mismos. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores y no reflejan una opinión o posición institucional de la Universidad de Antioquia.

2. Si desea participar en este espacio, envíe sus opiniones y/o reflexiones sobre cualquier tema de actualidad al correo mediosdigitales@udea.edu.co con el asunto «Columna de opinión: Título de la columna». Ver criterios institucionales para publicación.

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