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Universidades, ránquines y plagio

28/09/2021
Por: Francisco Cortés Rodas, profesor Instituto de Filosofía UdeA

«... en las ciencias sociales y las humanidades, que es lo que más conozco, ha ido desapareciendo la preocupación por deliberar y argumentar; lo que existe es una fiebre incontrolable por más publicaciones, más conferencias y más proyectos de investigación, cuyo éxito se basa más en estructuras de red, en clientelismo académico, que en la fuerza de sus razonamientos...»

Reinhard Brandt muestra en su influyente libro ¿Para qué aún universidades?, cómo el desarrollo de la universidad condujo a la universidad global del presente. Esta última es resultado de profundos y sistemáticos cambios que se han producido en la sociedad y la economía en el capitalismo contemporáneo.

Estas transformaciones tienen que ver con la expansión del proyecto político y económico, basado en la individualidad neoliberal, en la cual fuerzas sociales específicas han implementado una transformación profunda en las relaciones entre las corporaciones multinacionales y los Estados nacionales, y entre la naturaleza y el hombre. Una de las instituciones que más se ha visto influenciada por estas modificaciones es la universidad, que ha terminado convertida en una industria, en la que como en todas se recompensa la innovación y el emprendimiento.

Hay quienes consideran que la única y definitiva forma de evaluar las universidades son los rankings y la ubicación de los papers en las revistas más cotizadas y mejor indexadas. La sociedad moderna, argumentan, es una sociedad que se estabiliza dinámicamente, lo que significa que la organización capitalista de la economía, la organización representativa-democrática de la política, el trabajo orientado a la investigación en la ciencia, así como las instituciones de la educación y la cultura, solamente se reproducen y estabilizan en la forma de un incremento, que se concreta en el crecimiento económico, en una aceleración técnica y cultural, y en constantes competencias innovativas en la ciencia (Rosa). 

Pero, en las ciencias sociales y las humanidades, que es lo que más conozco, ha ido desapareciendo la preocupación por deliberar y argumentar; lo que existe es una fiebre incontrolable por más publicaciones, más conferencias y más proyectos de investigación, cuyo éxito se basa más en estructuras de red, en clientelismo académico, que en la fuerza de sus razonamientos.

Este proceso ha generado sus propias patologías como el plagio, la trampa y la simulación. Además del plagio, se hacen alianzas entre profesores para publicar en común y obtener más puntos salariales, sin que haya un trabajo colectivo de investigación. Hay que recordar los problemas en la U. de la Costa, del Atlántico, Sucre, Simón Bolívar, Colegio Mayor de Cundinamarca, Sur Colombiana, y el bochornoso escándalo del Minciencias. 

Vivimos en el reino de la corrupción y las universidades hacen parte de esto. Es asombroso que se copien artículos de revistas europeas, asiáticas, norteamericanas, se publiquen como originales en nuestras revistas y Minciencias, y su estúpido e ineficaz Publindex, premien a los supuestos plagiadores reconociéndoles su trayectoria académica y más salario con nuestros impuestos. 

En contra de Montaigne, no es verdad que se atrapa antes a un mentiroso que, a un cojo, especialmente cuando el mentiroso vuela y es un plagiador. El siglo de Montaigne, como el nuestro, estaba sumido en la simulación, el engaño, la mentira y el plagio. De acuerdo con Montaigne, escribe Jean Starobinski, el mundo está enmascarado, y nosotros, cómplices de tal engaño, presos de su impostura, colaboramos con el predominio de la mentira en todos los niveles.

Este texto fue publicado en el periódico El Colombiano el martes 28 de septiembre de 2021


Notas:

1. Este es el espacio de opinión del Portal Universitario, destinado a columnistas que voluntariamente expresan sus posturas sobre temáticas elegidas por ellos mismos. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores y no reflejan una opinión o posición institucional de la Universidad de Antioquia.

2. Si desea participar en este espacio, envíe sus opiniones y/o reflexiones sobre cualquier tema de actualidad al correo mediosdigitales@udea.edu.co con el asunto «Columna de opinión: Título de la columna». Ver criterios institucionales para publicación.

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