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Adiós a Angela Merkel, la mujer con piel de poder

19/10/2021
Por: Judith Nieto López, escritora y profesora UdeA

«... Su salida de la función pública por decisión propia la hace sin perturbaciones, sin estruendos y con la dignidad de una gobernante convertida en una especie de faro para su país y para el mundo, que hoy vuelve la mirada a la mujer que fue capaz de gobernar en un mundo de hombres...»

Alemania tuvo en 1989 un punto de inflexión que cambió  la vida de sus ciudadanos, cuando tras la caída del muro inició su camino a la reunificación. De ello fue testigo de excepción la doctora en física cuántica Angela Merkel, quien con 32 años decidió ingresar al gobierno hasta lograr el cargo de canciller, investidura que dejará pronto. 

Angela Merkel inició su recorrido político en 1990, y en 1991 se convirtió en la parlamentaria más joven del Bundestag (el Parlamento alemán).  En adelante y hasta hoy, cuando su cuarto mandato está a punto de concluir, su imparable liderazgo ha marcado un impacto profundo en la política alemana. Asimismo, con su mano firme y decidida claridad para gobernar, ella mantuvo el timón de la Unión Europea. Sin Merkel, muy posiblemente esa organización habría naufragado.

Treinta y un años han transcurrido desde que esta dirigente cambió la ciencia por la política. Su presencia en 2005 en un ámbito público reservado para los hombres y su primer cuatrienio como canciller de los alemanes dan cuenta de un acto de rebeldía contra el patriarcado imperante hasta entonces en el poder. Luego vinieron tres sucesivas reelecciones a favor de Angela Merkel, quien es una luterana de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), una científica, una mujer divorciada y sin hijos, que llegó de Alemania Oriental y que sorprendió a la sociedad germana y a tantos habitantes del planeta con su capacidad para gobernar a través del método científico y con su talento para sortear crisis diversas.

Además de las mencionadas capacidades, gracias a su tímido, reservado, silencioso y desconfiado temperamento, esta dirigente resistió agresiones e irrespetos procedentes de algunos integrantes del “club masculino” con el que lidió tanto en la escena nacional como en la internacional. Entre los ejemplares desplantes que recibió de pares suyos, están el comentario de Gerhard Schröder, su predecesor en la cancillería, quien, al enterarse de la elección de Merkel en ese cargo, en 2005, exclamó: “No está a la altura de esto”. Igualmente, en 2007, a sabiendas de la fobia a los perros de su interlocutora, el presidente Vladimir Putin dejó entrar a su enorme labrador negro a una rueda de prensa que ambos ofrecían en la casa del mandatario ruso. Luego, en 2009, Silvio Berlusconi hizo esperar por un amplio lapso a la canciller anfitriona en una cumbre de la OTAN; y en ese mismo año, el presidente estadounidense George W. Bush sorprendió a la mandataria germana al masajearla en la espalda durante una reunión del G8. Finalmente, en 2017, Donald Trump ignoró a la gobernante en una de sus visitas de estado y evitó saludarla en el despacho oval.

Frente al proceder atávico de algunos de sus pares gobernantes, la dirigente de la cuarta economía del mundo mantuvo la decencia que la caracteriza y con ello mostró que el acto de rebeldía que la llevó a ser la primera empleada de la nación alemana por tanto tiempo riñe con la descortesía y las arremetidas de estadistas en reuniones de orden gubernamental. ¡Como siempre, todo una dama!

La señora Merkel gobernó durante dieciséis años a su país con una aceptación, a hoy, de más del 70 por ciento de su pueblo y una gestión bien calificada, incluso en las crisis que tuvo que atender, con una valoración de su desempeño que nunca fue inferior a la mitad. Sin lugar a dudas, su administración marcó un antes y un después en la política de Alemania, donde muchos de sus gobernados desde ya la echan de menos.

Pronto Angela Merkel dejará su cargo como canciller de los teutones y quizá su participación en política. Su salida de la función pública por decisión propia la hace sin perturbaciones, sin estruendos y con la dignidad de una gobernante convertida en una especie de faro para su país y para el mundo, que hoy vuelve la mirada a la mujer que fue capaz de gobernar en un mundo de hombres. Ella lo logró y por eso, ahora vuela hacia la historia…


Notas:

1. Este es el espacio de opinión del Portal Universitario, destinado a columnistas que voluntariamente expresan sus posturas sobre temáticas elegidas por ellos mismos. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores y no reflejan una opinión o posición institucional de la Universidad de Antioquia.

2. Si desea participar en este espacio, envíe sus opiniones y/o reflexiones sobre cualquier tema de actualidad al correo mediosdigitales@udea.edu.co con el asunto «Columna de opinión: Título de la columna». Ver criterios institucionales para publicación.

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